El National Trust, organización no gubernamental británica que protege lugares valiosos, ha sugerido a los hombres en cuyos hogares hay pilas de compost, que orinen sobre ellas, pues la orina masculina -que es ligeramente menos ácida que la femenina- ayuda a la fertilización de las plantas. Además, orinando sobre el compost se ahorran unos preciados litros de agua en descargas del inodoro.
La orina puede acelerar el proceso químico que se produce en la pila de compost, lo que convierte al producto del compostaje en un mejor abono para el cultivo de hortalizas. En la finca sede del National Trust, en el condado inglés de Cambridgeshire, hasta veinte representantes del personal masculino están siendo alentados a usar una pajilla que almacena la orina y es después añadida al compost.
Se calcula que, para finales de este año, los diez hombres que conforman el equipo de campo de la finca harán más de mil viajes individuales a la pila de compost. Los directores dicen que se habrán ahorrado hasta 30% del consumo diario de agua por no tener que lavar el baño muchas veces.
Me siento en la obligación de recalcar que la orina masculina es beneficiosa sobre los desechos destinados a convertirse en compost apilados en un jardín privado. La orina masculina en las paredes de los edificios, en los recovecos de las calles, detrás de los contenedores de basura e incluso alrededor de los árboles en los lugares públicos, no sólo no es beneficiosa sino que es tremendamente asquerosa.
Ya sé que Cameron Diaz, entre otras personalidades activistas medioambientales, defienden el orinar al aire libre o en la ducha como una medida de ahorro de agua. Pero insisto: al aire libre, sólo sobre la pila de compost de vuestro jardín. En la ducha, sólo si es la ducha de vuestra propia casa. Que nadie –ni Cameron- quiere ver sus pies sumergidos en una piscina de orina ajena, por ejemplo, en el gimnasio.
Vía | www.telegraph.co.uk
Vía | news.bbc.co.uk
Fotografía | Jeff Moser
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