
La sal quitanieves (cloruro sódico) contamina árboles y ríos, además de dañar vehículos y carreteras. Algunos países como Alemania, Austria, Canadá o EEUU ya usan soluciones alternativas a este sistema tan barato y extendido, que ahora resulta que perjudica al medio ambiente. 160.000 toneladas de sal son usadas cada año en España a tales efectos.
En concreto, la sal que convierte en transitables muchos pasos de montaña, carreteras y calles de pueblos durante las nevadas invernales, impide que las plantas y árboles absorvan correctamente el agua. Además, las saliniza, al igual que el suelo y los ríos y acuíferos, que también se ven afectados. Así lo denuncia Ecologistas en Acción, que pone algunos ejemplos de árboles muertos al lado de carreteras por culpa de la sal. Señala asimismo que podría perjudicar a la fauna y flora de los ríos, e incluso al uso doméstico, por la salinización.
Todo parece indicar que, al menos en nuestro país, será difícil encontrar alternativas. Básicamente, porque la sal es muy barata. Mucho más que el acetato de calcio y magnesio, más biodegradable y menos perjudicial para coches y asfaltos. O que las gravillas, los desechos agrícolas, o la urea, que son orgánicos. Empieza, no obstante, a usarse la salmuera, una solución de agua y sal, pero aún es más bien testimonial. En EEUU y Canadá se opta por mezclar esta solución con arena.
Vía | www.elpais.es
Fotografía | Eitzel
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