
Los conejos, que llevan miles y miles de generaciones en el Reino Unido, y otros animales considerados quintaesencia británica, como los ratones o los gamos, son en realidad especies invasivas introducidas desde el exterior.
Por lo visto, que los conejos hablen el inglés desde antes del medioevo, o los ratones comieran del primer queso Cheddar, no los hace ciudadanos ingleses. Según un nuevo libro, que hace un repaso histórico de los animales no nativos en estas tierras, hay más de 80 especies invasivas introducidas desde el exterior.
La lista incluye auténticos simbolos del país anglosajón, como el conejo, el ratón o el gamo. El conejo, por ejemplo, llegó en época romana, aunque no colonizó la naturaleza hasta finales del siglo XII. Y, por supuesto, menciona especies exóticas (el wallaby de cuello rojo, periquitos o el galápago de orejas rojas), y otras como la ardilla gris, el visón americano o el ganso de Canadá, que suponen una amenaza para otras especies autóctonas.
Elaborar este listado ha requerido un duro trabajo de investigación. Christopher Lever, un naturalista que ha estudiado el tema durante 50 años, explica que la primera especie que se introdujo en Gran Bretaña fue probablemente el ratón doméstico, que se acercó con el hombre del neolítico:
Durante la Edad de Bronce llegaron especies domésticas como vacas, ovejas y caballos. A medida que llegaron más hombres, conejos, liebres y gamos fueron introducidos, así como las ratas que venían en los barcos.
Mientras Gran Bretaña amplió su imperio en el exterior, especies como el faisán dorado, el ciervo muntjac o el pato mandarín vinieron de Asia. O el cisne negro, el wallaby de cuello rojo, desde Australia. Luego, en el siglo XIX y XX, las ardillas grises y los periquitos.
En cuanto a la amenaza que suponen para las especies autóctonas, la opinión científica está dividida. Mientras algunos expertos ponen el grito en el cielo ante su llegada, otros afirman que la amenaza se ha exagerado y que las especies nativas pueden ser igualmente destructivas.
El ratón doméstico (cuyos primeros registros son del año 1.000 a.C.) encabeza la lista de las diez principales especies invasoras. A éste le sigue la rata, originarias de las estepas de Asia Central, y repartidas en Europa antes de llegar en barcos a Gran Bretaña durante la dinastía de Sajonia.
En tercer lugar, el conejo, del que ya hemos hablado. A éste le siguen los peces de colores asiáticos (Goldfish), llegados alrededor de 1655, según se tiene constancia. Y también está el ciervo muntjac, traído de China en 1838 por el Duque de Bedford.
La lista la completan los periquitos, que realidad llegaron de la India en 1855, una década antes que el wallaby de cuello rojo. Y, dos décadas después, en 1876, la ardilla gris llegó desde América.
Mucho más tardíos son el visón americano, procedente de las granjas peleteras de Canadá y Alaska en 1929. Y, completando la lista de los top ten, el galápago de orejas rojas, una mascota que comenzó a ser muy popular en la década de los ochenta.
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Peter Atsn
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