
Un cambio de decoración o el puro y simple aborrecimiento son los principales enemigos de las flores artificiales. Bonitas y conjuntadas un día, cualquier otro pueden parecernos fuera de lugar y acabar muy fácilmente en el cubo de la basura. Pues bien, llegó el momento de desviar su camino hacia la verde senda del reciclaje, mucho más interesante, entretenida y respetuosa con el medio ambiente.
¿Cómo puedo reutilizar o reciclar flores falsas? Ésta es una pregunta con muchas respuestas, tantas como ideas fabrique nuestra imaginación. Pero tranquilo, a falta de ideas, en EcologíaBlog te echamos un cable con unas cuantas propuestas para dar nuevos usos a las flores de pega.
Una solución es cambiarlas de sitio. Parece una obviedad, pero no hablamos tanto de pasarlas del salón al dormitorio, o del porche a la entrada, sino de algo más creativo, como colocarlas en un espacio reducido rociadas con aceites esenciales. Tanto dentro de los armarios, como en el garaje, el coche (con los tallos cortados) o el cuarto de baño serán un ambientador decorativo, natural y eficaz.
Otro uso: decorar tu cabello, o los sombreros y cestas, especialmente los de paja. De una en una también quedan bonitas cosidas en el delantal para los cuidados del jardín, sobre un bolso, una mochila, o cualquier prenda que combine con ellas. En este caso, las flores pequeñas serán más adecuadas para decorar monederos, cinturones o zapatos, y las de mayor tamaño resultan idóneas en bolsas y artículos similares.
Por supuesto, otra de las opciones es quitarles el polvo que pudieran tener y regalarlas a alguien que pueda apreciarlas. Y, una alternativa más loca, aplicarles pintura en spray, a juego con la decoración en la que pretendas incluirlas.
Y, por último, dejemos abierta una ventana a la imaginación: separemos sus pétalos y volvámoslos a pegar sobre cualquier superficie ¿qué tal en forma de las escamas de una sirena?
Vía | www.recyclethis.co.uk
Fotografía | Orin Zebest
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