
El gobierno de Kenia finalmente ha decidido expulsar del bosque Mau, principal fuente de agua del país, a miles de personas que hasta ahora residían allí. La decisión, tomada en presencia de expertos del programa de medio ambiente de Naciones Unidas, obedece a la degradación que ha sufrido el bosque en los últimos 20 años: más de un cuarto de las 400 mil hectáreas se han perdido debido a la actividad humana.
Restaurar el bosque tardará dos años y costará 359 millones de euros (38 mil millones de Shilling), pero es una labor indispensable. Al menos una docena de ríos se originan en el bosque y alimentan zonas tan importantes de África como la reserva Masai Mara y el Lago Victoria. Sin embargo, en los últimos años el caudal de estos ríos ha decrecido e incluso desaparecido durante la temporada de sequía.
El devastador efecto humano sobre el bosque tiene incluso una causa política. Antes de 1990, Mau era una zona protegida, pero entonces algunos funcionarios del gobierno se adueñaron que grandes trozos de tierra fértil, retirando el estatus al bosque, y sacaron provecho de los árboles talados. A cambio de apoyo político, miles de personas se instalaron también en el bosque y comenzaron a sembrar en sus tierras.
De hecho, en el Lago Nakuru, el parque nacional más visitado de Kenia, los funcionarios de vida salvaje se vieron forzados a bombear agua a las charcas a las que los animales se acercan a beber. La actividad humana en el bosque ha hecho que los acuíferos disminuyan y la erosión del suelo aumente.
La presión internacional y el interés económico –el bosque y las zonas que su agua alimenta son una importante atracción turística- ha animado al actual gobierno keniata a poner la recuperación de Mau y el valle del Rift a la cabeza de sus prioridades medioambientales.
Vía | www.nation.co.ke
Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | greg westfall
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