
La fauna y flora británicas están siendo afectadas por el cambio climático. El aumento de las temperaturas empieza a hacerse sentir en la vida silvestre, amenazando a las especies asentadas y favoreciendo la supervivencia de las nuevas, provenientes de climas más cálidos.
Algunas especies como las arañas, las avispas o las aves espátulas encuentran delicioso este caluroso y desacostumbrado clima. Y, por contra, en la otra cara de la moneda, están algunos árboles y animales que hibernan, como los lirones, mariposas, polillas, liebres, avellanos y jacintos, y a los que el cambio ambiental va a afectarles de forma negativa.
The Wildlife Trusts, una ong que trabaja por la conservación del entorno, ha levantado la voz de alarma ante esta situación:
La acción es necesaria para ayudar a las plantas y a los animales frente al aumento de las temperaturas, así como para proteger a los humanos de inundaciones y olas de calor. (Traducción libre)
También se teme que las temperaturas permitan que nuevas especies animales y plantas prosperen o incluso comiencen a colonizar el ecosistema británico.
Entre las especies tradicionales que pueden disminuir o desaparecer están la Bluebell, los helechos o las campanillas.
En palabras de Tom Tew, científico jefe del organismo conservacionista Inglaterra Natural:
Los estudios demuestran que los robles sacan sus hojas tres semanas antes que en la década de los cincuenta, cambiando los patrones de aparición de los insectos y privando así a las aves de alimentos para sus polluelos.
Los tritones están regresando a los estanques en noviembre, en lugar de marzo como lo hacían en la década de los setenta.
Las aves europeas y los insectos que se pueden mover fácilmente podría ser los primeros en moverse más al norte, mientras que las especies nativas son menos capaces de hacerlo, con el consiguiente peligro de extinción. (Traducción libre)
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Jonathan Gill
Comentario anterior