Al más puro estilo de los anuncios de Plan Stupid, ong británica que en su campaña climática estrellaba osos polares contra el suelo, los expertos temen que la disminución del hielo marino podría ser la culpable de los últimos casos de canibalismo del oso polar en Canadá.
Los osos de Plane Stupid se estampaban sangrientamente contra el suelo -en una caída virtual, por supuesto- tras caer de un avión. El polémico anuncio, tachado de tremendista, advertía sobre las consecuencias de la contaminación que provocan los millones de vuelos que tomamos. Pues bien, como siempre, en este caso la realidad supera la ficción, pues los expertos sospechan que el cambio climático está provocado que los osos adultos machos se devoren unos a otros.
Los osos que se hayan comido a sus congéneres se encontraban cerca de la ciudad de Churchill, en Manitoba. Cuatro de estos casos los informó el departamento de Medio Ambiente de Canadá y los otros cuatro el área para la Conservación de Manitoba. Y, según explican los científicos, estos incidentes son preocupantes porque el oso macho adulto polar, Ursus maritimus, sí mata y canibaliza a los cachorros, pero la mayoría de los casos ocurren en la primavera. Sin embargo, resulta insólito tanto la fecha de estos últimos ocho casos como que se trate de animales adultos.
La razón de este comportamiento no es otra que el hambre. En su caso, escasea la caza por el impacto del cambio climático en su hábitat. Es decir, la falta de hielo sólido para poder pescar, pues los osos polares dependen del hielo marino como plataforma anual para la caza, lugar para criar a los jóvenes y hábitat para el apareamiento. A medida que el hielo se reduce, los osos polares mueren de hambre y se ven obligados no sólo a recurrir al canibalismo, sino que también se ahogan con mayor frecuencia.
Según el Servicio Geológico de USA (USGS) y el Servicio Canadiense de Vida Silvestre (CWS), el impacto del cambio climático sobre las especies en el oeste de la bahía de Hudson, justo donde se han dado estos casos de canibalismo, ha reducido el 22% de la población: de los 1.194 osos polares vivían en ella en 1987, en 2004 sólo quedaron 935.
Vía | ecoworldly.com
Fotografía | Jomis
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