El Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, a petición de la organización Friends of the Earth Europe, ha elaborado un estudio que pone en evidencia lo fácil que sería para cada habitante de este pequeño continente llamado Europa reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contaminantes nuestro hábitat. Por ejemplo, invirtiendo dos euros al día. “Eso está hecho, decidme dónde deposito esos dos euros”, pensaréis vosotros. Pues el asunto no es tan fácil: esos dos euros resultan de cambiar nuestra forma de vida.
Para empezar, habría que reducir 60% el consumo de carne –sabéis ya que las vacas eructan CO2- y los viajes en avión para distancias menores a mil kilómetros en 10% (para 2020, eso sí). Y las calles tendrían que verse siempre como en la foto, es decir, con pocos coches. Si todos hiciésemos todo esto (que no implica grandes sacrificios, al precio al que están la ternera y los billetes de avión), para la próxima década Europa tal vez podría reducir sus emisiones de CO2 y otros gases en 40% por debajo de los niveles de 1990.
Los países más pobres dicen que las naciones industrializadas son la causa del problema climático –han estado contaminando desde la revolución industrial- y deberían reducir sus emisiones 40% con respecto a las emisiones que se producían en 1990. Hacerlo le costaría a Europa dos trillones de euros, o cerca de 2% del producto interno bruto acumulativo. Es decir, dos euros por europeo al día.
Para 2050, los viajes en coches particulares deberían representar 43% de todos los viajes, en comparación con aproximadamente 75% que representan actualmente. 80% de los vuelos que hoy se hacen entre distancias inferiores a los mil kilómetros pasaría a hacerse en avión.
En fin, pequeños cambios en nuestro estilo de vida que sólo encarecerían nuestra subsistencia dos euros y lograrían esa reducción de 40%. Por desgracia, muchos científicos sostienen que, tal y como están las cosas, los países desarrollados tendrían que reducir mucho más sus emisiones para evitar que la tierra se caliente más de dos grados.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | Andrew Larsen
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