
Algunas aletas tienen boca, pero tranquilos, que no muerden. Al menos, las de tiburón sí han hablado para desvelar su origen. No, esto no es una broma: gracias a la información genética de las aletas de tiburón, pueden conocerse qué regiones son las más amenazadas por este comercio. En algunos casos, provienen de poblaciones en peligro de extinción a miles de kilómetros de distancia de su principal mercado, el de Hong Kong. Pero, sobre todo, los resultados de este análisis demuestran la desprotección que padecen los tiburones.
Cada año, millones de sus aletas llenan los mercados chinos para satisfacer la demanda de sopa de aleta de tiburón, considerada un auténtico manjar, pero hasta ahora había sido imposible determinar qué regiones eran las más amenazadas por este comercio. Ahora ahora. Porque la cosa ha cambiado: gracias al estudio de su adn se ha trazado todo el camino de vuelta al origen geográfico de los tiburones. Así, los científicos encontraron que, en numerosos casos, las aletas pertenecen a tiburones martillo festoneados que provienen de poblaciones en peligro de extinción que se encuentran a miles de kilómetros de Hong Kong.
El número de muertes es escalofriante. Cada año, cerca de 73 millones de tiburones son asesinados para este comercio, de los cuales de 1 a 3 millones son martillo festoneado, especie de la que se ha estudiado el adn, según Ellen Pikitch profesor de ciencias marinas en la Universidad Stony Brook de Nueva York. Para que os hagáis una idea del dinero que se mueve: sólo un kilógramo de aleta de los tiburones martillo, que tienen aletas muy grandes, se puede vender por alrededor de 100 euros.
“Este comercio funciona bajo el amparo de la clandestinidad y la oscuridad. Nuestro trabajo demuestra que el comercio de aletas de tiburón martillo proviene de todo el mundo, y urge tomar medidas, dice Demian Chapman, un investigador del Instituto de Ciencia de la Conservación del Océano, en Stony Brook University.
Haber encontrado las poblaciones de origen a partir del análisis del adn permite a estos científicos realizar futuros análisis para proteger al tiburón. En palabras de Mahmood Shivji, director del Guy Harvey Research Institute en la Florida y autor del estudio:
Desde una perspectiva más amplia, este tipo de pruebas forenses de ADN de las aletas será una herramienta muy útil para priorizar áreas para la conservación y garantizar que los tiburones no son eliminados en determinadas regiones de la pesca excesiva. (Traducción libre)
Por otra parte, las conclusiones del estudio vienen que ni pintadas a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), que se reunirá en marzo de 2010 en Qatar para tratar la protección de los tiburones martillo, calificado como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) desde 2006.
Vía | www.livescience.com
Fotografía | Erik Charlton
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