
El cambio climático está transformando la vida de muchos, y no precisamente para mejor. Si ya eran pobres, ahora son paupérrimos. Metidos en un maldito círculo vicioso, la falta de lluvia y las malas cosechas han empobrecido a los campesinos de India, y bastantes de ellos se encuentran desesperados por no poder pagar a prestamistas sin escrúpulos.
Antes todo era igual, pero han cambiado las proporciones. Había pobreza, pero no tanta, y lluvias, pero no tan pocas, y también prestamistas, aunque no así de exigentes. Pero, sobre todo, había malas cosechas, anuncio de otras buenas, que ahora no llegan. Así se escribe la dramática historia en las regiones más pobres de la India, como la Bundelkhand, en la parte central del país.
Según los expertos, el problema de la supervivencia para todas estas gentes, aldeanos con escasísimos recursos, se agrava por el cambio climático y la mala gestión del medio ambiente. En palabras de Bharat Dobra, miembro del Instituto de Nueva Delhi de Ciencias sociales:
Antes, un mal año daba lugar a un buen año. Ahora el cambio climático nos está dando siete u ocho años malos en una fila, poniendo a la gente local cada vez más profundamente en deuda. Se espera que la situación sólo empeore. (Traducción libre)
Las tragedias humanas son el resultado directo de los abusos locales del medio ambiente, dijo Sanjay Singh, fundador de los Parmarth Samaj Sevi Sansthan, en Bundelkhand.
¿Exactamente, a qué se refiere Singh? Pues habla de la deforestación y expoliación de materiales para la construcción que, desde los ochenta, ha padecido la zona, y también de los cultivos de soja que se han extendido en la zona, y que necesitan más agua de la que la zona puede dar, forzando a los agricultores a pedir préstamos cuando hay menos lluvias de las necesarias.
Desde el año 2000, el cambio de los patrones climáticos han traido constantes sequías y, paralelamente, han ido aumentando los clientes de usureros sin escrúpulos. Incluso se han dado casos de suicidio, o de pago de las deudas con la venta de los servicios sexuales de hijas y esposas. Aunque lo más habitual es verse obligados a perder las tierras.
Vía | www.latimes.com
Fotografía | Rafeek Manchayil
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