La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha elaborado un documento con recomendaciones sobre políticas públicas, con el objetivo de que sea tomado en cuenta en la COP15. En él hace un llamado a abordar conjuntamente la seguridad alimentaria y el cambio climático, ya que la agricultura es a la vez víctima y causante del problema: es responsable de 14% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo.
De acuerdo con el documento, los países en desarrollo tienen cerca de 70% del potencial para reducir las emisiones, a través de prácticas agrícolas que capturan carbono y lo retienen en el suelo, incluyendo aquellas utilizadas por la agricultura orgánica y de conservación. Sin embargo, ha sido excluida de los principales mecanismos de financiación que se han creado para combatir el cambio climático.
De allí que el documento de la FAO señale la importancia de que parte de la financiación que se destine a combatir el cambio climático vaya dirigida a fortalecer la seguridad alimentaria, sobre todo en los países más vulnerables. Las predicciones de la FAO apuntan a que la producción alimentaria deberá incrementarse 70% para 2050, para cubrir la demanda de la población mundial.
El documento de la FAO insiste en que las prácticas agrícolas necesarias para la mitigación del cambio climático coinciden con las necesarias para incrementar la productividad del suelo, la seguridad alimentaria y la adaptación.
Lo ideal es alterar el suelo lo menos posible, manteniendo la cubierta orgánica y practicando la rotación de los cultivos. De esta forma el carbono no llega a la atmósfera sino que es retenido en el suelo y la vegetación. Según la FAO, cerca de 90% del potencial de la agricultura para reducir las emisiones de CO2 proceden de este tipo de prácticas.
Vía | www.fao.org
Fotografía | Tavis Ford
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