
Una investigación desarrollada por Joe Roman y Montira Pongsiri, científicos de la Universidad de Vermont y la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA) respectivamente, sugiere que la disminución de las especies y sus hábitat puede aumentar el riesgo en los humanos de contraer enfermedades infecciosas.
En el estudio, titulado Biodiversity Loss Affects Global Disease Ecology incluido en el número de diciembre de la revista BioScience, los autores sostienen que la pérdida de biodiversidad, a causa de la sustitución de las especies locales por otras invasoras, la deforestación, el transporte, la expansión de las ciudades y otros cambios ambientales, pueden aumentar la incidencia y la distribución de las enfermedades infecciosas en los seres humanos.
De acuerdo con los autores, hace diez mil años, cuando el hombre inventó la agricultura y se volvió sedentario, domesticó animales, y cambió su dieta, se produjo lo que los científicos llaman una transición epidemiológica y surgieron nuevas enfermedades infecciosas. Otra de estas transiciones llegó con la Revolución Industrial. Y actualmente parece que estamos en otra transición epidemiológica, pues una serie de nuevas enfermedades infecciosas -como el Virus del Nilo Occidental- han aparecido.
Román y Pongsiri examinaron una investigación hecha en el Perú amazónico en 2006, que fue la primera en demostrar que la transmisión de la malaria pueden aumentar debido a la deforestación.
Aunque los mecanismos son complejos y no han sido del todo resueltos, parece que la pérdida de la diversidad estructural que proporcionan los árboles leva a una mayor densidad de mosquitos Anopheles darlingi, un potente transmisor de la malaria, así como a mayores tasas de picaduras.
Vía | www.sciencedaily.com
Fotografía | Threat to Democracy
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