
La temperatura y el bienestar están muy relacionados. Por esta razón, en el entorno laboral, compartir aire acondicionado suele traer discusiones (algunas de las que yo he presenciado casi han llegado a las manos) entre los trabajadores. Pero, desgraciadamente, hay que conformarse con que haya un sólo mando para todos. O no. Porque ahora sabemos que la climatización comun supone mayor consumo energético que si utilizásemos un sistema personalizado. Según una nueva investigación, convendría difundir las instalaciones de control personal del aire acondicionado: abarataría la factura de luz y mejoraría el rendimiento y la satisfacción laborales.
Un estudio realizado por la Universidad de California-Berkeley propone volver a considerar la opción de instalar un aire acondicionado individual, que funcionara a través de unos respiraderos inscrustados en los escritorios de la oficina. Sí, al estilo de los sistemas que tienen instalados los autobuses, con sencillos controles que pueden activarse con unos sencillos botones.
¿Beneficios? Por un lado, dicen los científicos, el trabajador estará más contento, y según han demostrado anteriores investigaciones, también puede limitar la propagación de enfermedades por el aire. Así, el trabajador rendirá más en el trabajo, habrá menos bajas y, por otro, se reduce el consumo energético hasta la mitad.
Si hasta ahora no se ha extendido su uso, explican los académicos, es porque resulta más cara su instalación. Pero, con la necesidad que existe actualmente de reducir emisiones de CO2 para las empresas y para los países, quizás el invento ha encontrado el momento de su despegue comercial.
Estos científicos realizaron una prueba en un edificio de oficinas de Singapur, donde el aire acondicionado se utilizaba todo el año, y su uso redujo el consumo energético a la mitad. La razón técnica de este menor gasto de luz: el aire que debe ser enfriado es menor y su bombeo también, pues éste sólo necesita ser soplado en los escritorios. Cuando un escritorio está vacante, además, el aire se apaga automáticamente. Así, la temperatura de la sala es mayor que con el aire acondicionado personalizado, pero los trabajadores se sienten cómodos.
Aunque el sistema no está recomendado en todos los casos. Por ejemplo, no resulta útil en las estancias donde los trabajadores no permanecen la mayor parte del tiempo sentados en sus puestos, ni tampoco en lugares donde el clima es frío, pues el uso intensivo del aire caliente haría subir la factura.
Vía | www.newscientist.com
Fotografía | Let Ideas Compete