
De acuerdo con un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), al menos 50% de la población de las islas pequeñas y los países en desarrollo depende de la pesca y la acuicultura tanto en la alimentación, como principal fuente de proteína animal, como en la economía, como producto de intercambio comercial. Sin embargo, ambas actividades enfrentan múltiples riesgos por el cambio climático.
Las zonas de pesca más vulnerables a estos riesgos se encuentran en su mayoría en África y Asia. Allí, de acuerdo con el estudio, los pescadores verán en peligro su estilo de vida y la población en general sufrirá la reducción del suministro de alimentos. Los pronósticos que señalan un aumento inevitable en el nivel de mar implican también un efecto negativo en las poblaciones de peces marinos.
La intensidad de los daños que el cambio climático cause en la acuicultura y la pesca estará determinada por la capacidad de adaptación de las comunidades. El calentamiento global en África y Asia central se espera que supere la media mundial, y una predicción sugiere que para 2100 los efectos negativos del cambio de la temperatura se sientan en 25% de los ecosistemas acuáticos africanos.
Un amplio estudio sobre las consecuencias del cambio climático en la pesca y la acuicultura realizado por el grupo de expertos en peces de todo el mundo concluyó que la acuicultura es uno de los sectores que ya se enfrenta a un cambio generalizado y profundo.
Según el estudio de la FAO, algunos efectos generales sobre los sistemas marinos y acuáticos como resultado de los cambios a gran escala relacionados con la temperatura, los vientos y la acidificación se puede predecir “con un alto grado de certeza”.
Vía | 234next.com
Fotografía | Basin Focal Project
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