
Las lluvias seducen a los canguros australianos. Y no, no es porque sean fans de Gene Kelly, nada de eso, aunque ellos también brincan de felicidad si huele a tormenta. Atraídos por la música de los verdes campos de Queensland, en el norte de Australia, miles de estos marsupiales intentan escapar de la grave sequía que azota el país.
Esta historia no sería un musical al estilo de Cantando bajo la lluvia, sino más bien del género dramático. Tratándose del mundo animal, hablamos de supervivencia al límite. Y la situación que se plantea es de locos: mientras los conservacionistas afirman que los canguros se encuentran al borde de la extinción, los agricultores del norte del país observan cómo el final de la sequía ha concentrado en sus tierras a miles de marsupiales.
¿Una plaga de un animal al borde de la extinción? Por lo visto, los pobres canguros van buscando comida que llevarse a la boca. Viven una situación desesperada, y se presentan en tropel allí donde hay manduca. En esta ocasión, han acudido a los campos de Queensland, invadiendo campos y causando decenas de miles de dólares en daños, según los agricultores.
En el norte del país, las fuertes lluvias de las últimas semanas han pintado de verde los campos. Su clima húmedo ha sido una promesa de alimento que no ha pasado desapercibida para los de canguros, que han acudido en gran número hacia estas zonas.
Más al sur, sin embargo, una larga sequía en Nueva Gales del Sur ha diezmado su población, obligando a las autoridades a suspender el sacrificio de canguros, cuya caza estaba permitida. Los defensores de los animales advierten que la especie podría estar al borde de la extinción.
Vía | news.bbc.co.uk
Fotografía | thomaswanhoff
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