
Lo de China es un caso para la ciencia: por un lado su gobierno dice que sólo se transará con un objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero si su cumplimiento es verificado de forma voluntaria, y por otro está desarrollando la industria de la energía limpia. De hecho, según The New York Times, está a la cabeza de la carrera es este campo.
De hecho, el diario asegura que el año pasado China superó a sus competidores -Dinamarca, Alemania, Estados Unidos y España- como mayor fabricante mundial de aerogeneradores o turbinas de viento, y también de paneles solares. Si occidente desea, en un futuro no muy lejano, superar su dependencia del petróleo, allí estará China para ofrecer todo lo que sea necesario comprar.
Las empresas multinacionales están respondiendo al rápido crecimiento del mercado de China a través de la construcción de grandes y avanzadas fábricas en China. Vestas, de Dinamarca, acaba de erigir el complejo de fabricación de turbinas de viento más grande del mundo en el noreste de China, y transfirió la tecnología para construir los controles electrónicos y generadores de última generación.
China se propone que la energía eólica, la energía solar y la energía producida por biomasa representen 8% de su capacidad de generación de electricidad en 2020. Eso se compara con el menos de 4% actual en China y Estados Unidos.
El carbón todavía representan dos tercios de la capacidad de China en 2020, y la energía nuclear y energía hidroeléctrica la mayor parte del resto.
Vía | www.nytimes.com
Fotografía | Christopher
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