
De acuerdo con Reuters, Brasil ha otorgado una licencia medioambiental a la construcción de una represa hidroeléctrica en el corazón del Amazonas, específicamente en el Río Xingú, en la parte que transita por el estado norteño de Pará. Costará 17 mil millones de dólares. El impacto que semejante proyecto de ingeniería tendrá en el ecosistema de la región, así como en la vida de los indígenas que la habitan, ha despertado preocupación entre los conservacionistas.
La represa, que se llamará Belo Monte, producirá 11 mil megavatios, y es parte de un plan más grande del gobierno brasileño para el desarrollo concertado del Amazonas. La licencia lista 40 requisitos que deben ser cumplidos por la empresa que gane la licitación para construir la presa. Dicha lista incluye más estudios, la construcción de infraestructura local y el mantenimiento del medio ambiente.
La empresa ganadora tendría que pagar 1,5 millones de reales (803 millones de dólares), el costo estimado de cumplimiento de cumplir con las 40 demandas a través de entidades públicas y privadas. Este gasto incluye el costo de realojamiento de unas 12 mil personas que, según estimaciones, deberían ser trasladadas. Carlos Minc, ministro de medio ambiente de Brasil, ha señalado los recortes que ya ha sufrido el proyecto para minimizar su impacto medioambiental.
El plan inicial, que implicaba cuatro represas hidroeléctricas, era inundar 5 mil kilómetros cuadrados de tierra. Ahora sólo serán inundados 500 kilómetros cuadrados. Cerca de la mitad de este área ya se inunda naturalmente durante la estación de lluvias.
No es la primera controversia medioambiental que se produce durante el gobierno de Inazio Da Silva. Marina Silva renunció al ministerio del medio ambiente de Brasil, así como a su militancia al Partido de los Trabajadores, debido a su oposición hacia ciertos planes de desarrollo del gobierno de Da Silva en el Amazonas.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | Ben Sutherland
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