
Quedan tan monas y bien puestecitas en sus cajas de plástico… Envasadas y colocaditas una tras otra, o una sobre otra, las galletas hasta parecen más apetitosas pero, lamentablemente, el medio ambiente no tiene estómago para tanto envoltorio. ¿Cómo podemos reciclar los envases plásticos que vienen con las galletas y pastelitos?
No descubro nada diciendo que la bollería industrial no es recomendable, y este post tampoco aspira a convencer a nadie de que deje de consumirla. Nuestra misión, esta vez, es la de sugerir ideas para dar un segundo uso a los envases de plástico de pastas, galletas, pastelitos, y demás bollería industrial.
Después de chuparte los dedos con la última porción del paquete, te encuentras con un envase de plástico fino, formado por varios compartimentos estancos. ¿Qué hacer con él si no queremos echarlo a la basura? Si eres aficionado a la jardinería, puedes usarlos para plantar semillas y cultivar los primeros brotes.
Algunos también sirven para guardar calcetines, o pequeñas cosas en el cajón, incluso para colocar material escolar, tipo lápices de colores, rotuladores, pintura líquida, etc. y tenerlo ordenado dentro de un mueble o sobre alguna mesa, en casa o en el colegio.
Igualmente, podemos darles un uso interesante guardando cosas frágiles, como figuras de porcelana o bolas navideñas, por ejemplo. Y, en la cocina, sirven perfectamente como pequeños envases para el congelador, rellenables con restos de comida, como trocitos de pollo, champiñones, cebolla, maíz, y otros ingredientes utilizables en una pizza.
Y, si acostumbras a hacer jabón casero, te sirven de moldes para dar forma a tus pastillas. Evidentemente, también puedes guardar caja de cartón y plástico y usarlo para introducir galletas que hagas tú mismo, y poder comerlas fuera de casa con mayor comodidad.
Vía | www.recyclethis.co.uk
Fotografía | jesika22
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