
Se confirma una y otra vez: comer adecuadamente es importantísimo para proteger la salud. Huir de las grasas saturadas, darle menos a la carne, a los lácteos y al codo, y más al pescadito azul, al aceite de oliva, frutas, verduras, legumbres y cereales podría ser clave para conservar la cabeza en su sitio. En un reciente estudio, las personas que siguieron una dieta mediterránea tuvieron el 36% menos de probabilidades de sufrir daños cerebrales.
Por lo que parece, la dieta mediterránea no sólo sirve para mantener sano el corazón y combatir otros problemas de salud. Según esta nueva investigación, realizada en el Centro Médico de la Universidad de Columbia, seguir una dieta rica en grasas saludables, limitando lácteos y la carne, también ayuda a pensar con claridad.
Dicho en términos médicos, reduce el riesgo de muerte de pequeñas áreas de tejido relacionadas con problemas del pensamiento: los infartos cerebrales -un tipo de apoplejía, que ocurren cuando la sangre se vuelve más lenta o llega a coagularse- relacionados con la demencia vascular, la segunda forma más común de demencia después del Alzheimer.
La investigación, que será presentada a la American Academy of Neurology en abril, relaciona la dieta mediterránea con la disminución de los accidentes cerebrovasculares, dijo el Dr. Nikolaos Scarmeas, neurólogo del Centro Médico de la Universidad de Columbia y autor principal del estudio.
Para llegar a esta conclusión, el estudio analizó a personas que nunca habían tenido un accidente cerebrovascular, pero podrían haber tenido algunos amagos de éstos que les pasaron desapercibidos, y que fueron detectados con una resonancia magnética cerebral. En total, se analizaron a 712 personas mayores de 65 años residentes en Nueva York.
Una vez se tuvieron los datos sobre la dieta de estas personas, seis años más tarde se le sometió a una resonancia magnética. ¿Resultado? Encontraron que las personas que siguieron una dieta mediterránea tuvieron el 36 por ciento menos probabilidades de tener áreas de daño cerebral, en comparación con aquellos cuyos hábitos alimenticios fueron más lejos de la dieta.
Así, el estudio muestra la asociación entre ambos elementos, no la causalidad, es decir, podría haber otros factores de la dieta mediterránea para prevenir esta forma de daño cerebral. Por ejemplo, los beneficios de esta dieta contra la hipertensión, que también se relaciona con estos problemas cerebrales.
Vía | edition.cnn.com
Fotografía | clspeace
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