
A mediados del año pasado supimos que el número de abejas en el Reino Unido había caído entre 10% y 15% durante los últimos dos años. La situación no ha mejorado significativamente desde entonces y un equipo de la Universidad Dundee de Escocia ha decidido estudiar el daño que los pesticidas pueden estar causando en el cerebro de las abejas por medio de etiquetas de identificación por radio.
Los sujetos de esta investigación son los polinizadores como las mariposas, las polillas y las abejas. A estas últimas se les colocarán pequeñas etiquetas de identificación por radiofrecuencia, las cuales actuarán como “códigos de barras” y grabarán cuándo entran y salen de la colmena. Las abejas también serán pesadas para evaluar el éxito que tienen al conseguir alimento.
Chris Connolly, quien lidera la investigación, cree poco probable que un solo pesticida esté teniendo un impacto directo en la supervivencia de las abejas, sino más bien una mezcla de productos químicos que pueden dañar su capacidad para aprender, comunicarse y navegar.
Los apicultores de las regiones francesas de la Provenza, la Costa Azul y los Alpes, que en 2009 producían dos mil toneladas de miel al año, acusan a los plaguicidas como causantes de la elevada tasa de mortalidad entre sus abejas, que en las últimas dos décadas ha alcanzado 50%.
Sin embargo, en mayo de este año un estudio de la Universidad Punjab de Chandigarh, India, sugirió que la radiación de los teléfonos móviles es un factor clave en el fenómeno de desaparición de las abejas pues es probable que interfiera con sus sentidos de navegación.
Vía | www.pressandjournal.co.uk
Fotografía | Kadri Puna