El Gobierno de Australia aseguró ayer que la extraordinaria ola de calor que está sufriendo el sur del país desde el pasado miércoles se debe al cambio climático. Con temperaturas superiores a 40 grados durante 6 días ininterrumpidamente (de cumplirse las previsiones), se trataría de la peor ola de calor en 100 años. 140.000 personas se han quedado sin electricidad, el calor ha deformado vías de ferrocarril y provocado el colapso de los transportes, y se teme por la vida de ancianos y niños y que algunos incendios forestales ya existentes se extiendan.
El ministro para el Cambio Climático Penny Wong (¿para cuándo uno en España?) asegura que:
11 de los años más calurosos en la historia han sido durante los últimos 12, y también hemos notado, en particular en la zona sur de Australia, que llueve menos. Todo ello es coherente con el cambio climático, y todo ello es coherente con lo que los científicos dijeron que pasaría. - Traducción libre
Australia, igual que otros como Liberia del que ya hablamos, es uno de los países más vulnerables al calentamiento global por su clima cálido y seco, y está en sequía. Ya nos hicimos eco de los peligros que se cernían sobre los aborígenes, de quienes no tenemos noticia acerca de cómo están viviendo esta situación. Por otro lado, y en otro orden de cosas, hasta una cuarta parte de los árboles de los parques de Melbourne están defoliándose y se teme que puedan morir, por lo que las autoridades están llevando un control e irrigación extra para salvarlos.
A los que les interese el deporte, el calor es tal que está afectando el desarrollo normal del Abierto de tennis de Australia. No sólo se han cancelado los partidos en pistas exteriores sino que, incluso jugando en una pista cubierta, el vigente campeón del torneo, el serbio Novak Djokovic, ha tenido que retirarse por un golpe de calor.
Vía | www.reuters.com
Vía | es.noticias.yahoo.com
Fotografía | Johnny Jet
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