¿Por qué es tan difícil desconectar del trabajo?

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Piernas con pies descalzos apuntan al cielo

En ocasiones, querer no es poder, sino todo lo contrario, cuando más quieres menos puedes. Por ejemplo, ocurre con nuestra capacidad para desconectar del trabajo. ¿Por qué es tan difícil relajarse, qué nos impide pensar en cualquier otra cosa? No, el cerebro no sabotea nuestra paz, esta dificultad para relajarnos tiene explicación científica: un nuevo estudio ha demostrado que igual que el pensamiento consume energía de nuestro cerebro, lo mismo ocurre con el bloqueo de un pensamiento.

Científicos de la Case Western Reserve University en Cleveland, Ohio han estudiado por qué las vacaciones, los días u horas libres no resultan suficientes para olvidar nuestros problemas y actividades laborales. Por qué, incluso, para muchas personas, ni siquiera unas vacaciones de quince días bastan para renovarse.

Al margen de compañeros insoportables o de jefes imposibles de soportar, es decir, en una situación laboral neutra, nuestro cerebro ya se enfrenta a una dura prueba para cambiar de chip. Según los investigadores, el intento de limpiar nuestra mente, de no pensar en nada, se asemeja al “parar un camión en una pendiente cuesta abajo”.

Se llegó a esta conclusión, que también explica por qué nos quedamos con algunas canciones o por qué cuesta tanto meditar o concentrarse, tras aplicar un modelo informático que simulaba cómo el cerebro convierte la energía en pensamientos.

“Tal vez esto explica por qué es tan agotador relajarse y no pensar en nada.“, dice Daniela Calvetti, autora de este estudio, que utiliza un software para reproducir la actividad de las células del cerebro que transmiten pensamientos, y la de las “neuronas inhibidoras”, es decir, las que les ponen el freno.

Ellas son las que detienen los pensamientos, evitando que las células cerebrales pasen información. “Las neuronas inhibidoras nos hablan como si fueran un sacerdote, diciendo: No lo hagas”, cuenta Calvetti. Así, para detener un pensamiento, el cerebro activa estas neuronas, cuya función es impedir que las células cerebrales excitatorias pasen información.

Estas acciones se realizan a través de sustancias químicas cerebrales y su uso supone un gran gasto de oxígeno lo que, a su vez, requiere un mayor flujo de sangre y más energía, informaron los investigadores en la revista Journal of Cerebral Blood Flow & Metabolism. “Por lo tanto, es un gasto sorprendente mantener la inhibición del pensamiento” declara el otro autor del estudio, Erkki Somersalo.

Vía | www.dailymail.co.uk
Fotografía | pinkiwinkitinki

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