Un grandísimo consumidor de bolsas plásticas va a dejar de serlo a partir del próximo año. Desde el 1 de enero, Italia prohibe las bolsas de plástico para el comercio.
Con la aplicación de esta medida, la Bota estará más reluciente, qué duda cabe: a menos polietileno, derivado del petróleo del que están hechas estas bolsas, menos gasto energético, y, a menos bolsas en el entorno, menos contaminación y peligro medioambiental, obvio. Lo que ya no es tan fácil de imaginar es cómo van a apañárselas las tiendas para adaptarse a la nueva situación, así, de un día para otro.
Para más locura, su prohibición coincide con el inicio de la temporada de rebajas de invierno, por lo que muchos minoristas advierten que podría vivirse un auténtico caos, aunque muchas tiendas también aseguran estar preparadas para el cambio.
Se produzca o no un pequeño lío los primeros días, incluso semanas, nada será tan escandaloso como las preocupantes cifras sobre su uso: el país de la pasta utiliza 20.000 millones de bolsas al año, es decir, más de 330 por persona o cerca de un quinto del total europeo.
De todos modos, y lo pinten como lo pinten, la cosa no será tan grave, pues los comerciantes podrán facilitar bolsas de materiales como plástico biodegradable, tela o papel.
Vía | www.maxisciences.com
Fotografía | Daquella manera