
El glaciar Huayna Potosí en la afueras de La Paz, Bolivia, está perdiendo espesor y el mismo fenómeno ocurre en otras zonas heladas del mundo. Con la retirada del hielo, la naturaleza está poniendo al descubierto secretos bien guardados durante décadas. En este glaciar peruano ya se pueden ver piezas de aviones, trozos de vestimenta y cuerpos momificados como el de Rafael Benjamín Pabón, descubierto en noviembre del año pasado, un piloto que desapareció en 1990 cuando sobrevolaba con su avioneta Douglas DC-6 la cara norte de la montaña.
El descubrimiento de los restos parcialmente preservados de Pabón es apenas uno de un creciente número de hallazgos extraídos de glaciares y campos de nieve. Los Andes, famoso por sus accidentes aéreos y por tragarse a los escaladores, está desvelando una verdadera galería de momias de distintas décadas, facilitando respuestas a muchos misterios y alimentando muchas historias. Y el fenómeno no es exclusivo de esta cadena montañosa suramericana.
En uno de esos hallazgos, unos escaladores del Monte Tupungato en Argentina descubrieron partes de los restos del Star Dust, un legendario avión británico que desapareció en 1947 supuestamente con un cargamento de oro. Los escaladores no encontraron el tesoro en el lugar del accidente, pero si un torso preservado y una mano que dieron prueba del trágico destino de los tripulantes.
Los científicos dicen que la retirada del hielo es una bendición inesperada para aquellos que anhelan mirar atrás en el tiempo. Algunos descubrimientos son personales, lo que permite que muchas familias puedan cerrar un ciclo al hallar pruebas fehacientes de la suerte de sus seres queridos. Otros han añadido pistas fascinantes en la historia de la migración humana, alimentación, salud y origen étnico.
Uno de los descubrimientos más valiosos que se han hecho en los últimos años incluyen tres momias de niños incas que se encuentran en la cima del monte Llullaillaco en el norte de Argentina y un hombre de hielo de 550 años descubierto por cazadores en el norte de la Columbia Británica.
Y en el año 2004, fueron hallados tres soldados bien conservados de la Primera Guerra Mundial dispuestos en lo que fue claramente una escena de lucha de gran altitud en los Alpes italianos. En el 2006, un laboratorio militar en Hawai reconstruyó la historia de un aviador de la Segunda Guerra Mundial que se encontraba en el glaciar Darwin en California. Identificado como Leo Mustonen M., fue enterrado en su ciudad natal, Brainerd, Minnesota. Son muchas historias fascinantes que están apareciendo poco a poco, tendríamos que decir ¿gracias al calentamiento global?.
Vía | www.nytimes.com
Fotografía | superfem