
Conocer los riesgos que conlleva el uso del teléfono móvil todavía es una tarea científica pendiente. En un reciente intento, investigadores británicos siguen sin poder vincular el cáncer con la utilización de estos aparatejos. Pero, ojito, porque hay excepciones que asustan: no se descarta que haya personas más propensas a sufrirlo ni que pueda aumentar el crecimiento de tumores que ya existían. Además, se observó un ligero aumento de cánceres en el lóbulo temporal.
No hay riesgo. Así de clara es la conclusión general del estudio, cuya investigación no encontró cambios en la tasa de cáncer de cerebro de los británicos, a pesar de haber en uso alrededor de 70 millones de móviles en el Reino Unido. Eso sí, hubo un ligero y sospechoso aumento de cánceres de cerebro en el lóbulo temporal, situado justo donde nos colocamos el dispositivo para hablar.
Sin embargo, esta afirmación no es rotunda, se trata más bien de una indicación útil para políticos a la hora de establecer leyes restrictivas. Por lo tanto, sería otra la lectura de las conclusiones de este estudio para un ciudadano particular, como tú y como yo, a quienes en estos casos nos interesan bien poco las estadísticas poblacionales.
¿Entonces, qué parte del estudio nos interesa más? A mi modo de ver, la parte que habla de los riesgos que, si bien no han podido probarse, sí, tampoco han podido descartarse. Bien, sobre ello hablan los autores del informe, investigadores de la Universidad de Manchester.
Si bien se mantuvo la tasa de cáncer cerebral, según datos oficiales de diagnósticos en el Reino Unido entre 1998 y 2007, ello no significa que no pudieran darse casos concretos, sólo que “no hubo un notable incremento”, concluyen literalmente.
El doctor Frank de Vocht puntualiza qué aspectos no cubre la conclusión del estudio:
Nuestros hallazgos indican que una relación de causalidad entre el uso de teléfonos móviles y el cáncer es poco probable, porque no hay evidencia de un aumento significativo de la enfermedad desde su introducción ni se observa una rápida proliferación.
Por lo tanto el estudio concluye que no hay mecanismo biológico plausible para las ondas de radio afecten a los genes, dando lugar a células cancerosas. Si los móviles están relacionados con el cáncer, son más propensos a fomentar el crecimiento de un tumor cerebral existente.
Por lo tanto, nuestra investigación sugiere que el uso creciente de los teléfonos móviles, que en algunos estudios se asoció con mayor riesgo de cáncer cerebral, no ha conducido a un notable aumento en la incidencia de cáncer cerebral en Inglaterra entre 1998 y 2007 .
Sine embargo, no podemos excluir la posibilidad de que haya personas susceptibles a la exposición de radiofrecuencia o que algunos tipos de cáncer cerebral, pero en general nosotros interpretamos los datos explicando que no hay necesidad urgente de implementar medidas de salud pública para reducir la exposición de radio frecuencia de los teléfonos móviles. (Traducción libre)
Vía | www.dailymail.co.uk
Fotografía | Amagill