Publicado el 05 jul 2011 por Ana
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La quema de carbón puede detener el calentamiento global, al menos temporalmente. En contra de lo que pudiera parecer, la polución emitida por China durante su expansión industrial enfrió, no calentó el planeta, produciéndose un fenómeno que fue consecuencia de las masivas de azufre por la combustión masiva de carbón.
A esta conclusión ha llegado un grupo de científicos, cuyo estudio señala a la polución del aire con estas partículas de azufre como la causante de que el calentamiento se detuviera durante la primera década del 2000. En concreto, el consumo de carbón se duplicó entre el 2003 y el 2007, acaparando China el 26 por ciento a nivel mundial.
¿Entonces, podemos gritar Eureka? No, ojalá fuera tan fácil frenar el cambio climático. Desgraciadamente, este supuesto remedio tendría peligrosas consecuencias. Por un lado, el enfriamiento es temporal, mientras que el bióxido de carbono, que también proviene de la combustión de carbón, persiste por mucho tiempo en la atmósfera. Ello explicaría por qué comienzan a sufrirse ahora sus negativos efectos, una vez pasado el efecto del azufre.
Este fenómeno se produce porque las partículas de azufre desvían los rayos solares, pudiendo enfriar el entorno durante un tiempo, explica Robert K. Kaufmann, director del estudio y profesor de la Universidad de Boston.
Intentando aprovechar este fenómeno, la geoingeniería ha llegado a sugerir la colocación de compuestos de azufre en capas altas de la atmósfera como solución contra el cambio climático, pero algunas investigaciones han descartado tal posibilidad. Más bien se trata de un futurible.
Por lo pronto, lo que sí es una realidad son las secuelas de aquella tremenda contaminación. El azufre ha desaparecido, pero aquel bióxido de carbono sigue alimentando el calentamiento global, amén de los problemas medioambientales que ha causado en el entorno.
Vía | www.dailymail.co.uk
Fotografía | eutophication
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