El eco-pirata Paul Watson a un paso de perder su nave

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El famoso eco-pirata Paul Watson está a punto de perder su barco insignia, el Steve Irwin, que ha sido retenido en las islas Shetland. Watson, considerado uno de los conservacionistas más radicales del mundo, tiene una demanda por un millón de euros interpuesta por la empresa maltesa Fish and Fish, una de las procesadoras de atún más importantes de Europa.

La demanda contra Sea Shepherd Conservation Society fue presentada el año pasado después de que activistas a bordo del Steve Irwin liberaron 800 atunes rojos de una red industrial en el Mediterráneo. Watson tiene sólo 10 días para pagar la fianza requerida para liberar su barco. La embarcación no puede salir del puerto de Lerwick desde que la compañía maltesa lo demandó por daños y perjuicios. Hasta ayer, Watson ya había logrado reunir unos 350.00 euros, después de una campaña mundial por Twitter y el apoyo de las celebridades que han ayudado a Watson en el pasado.

El co-fundador de Greenpeace estaba reclutando voluntarios y repostando su nave Steve Irwin en la isla escocesa, a tan sólo unos días de emprender su nuevo viaje, esta vez el destino era las islas Feroe dónde pretendía hacer resistencia contra la caza de ballenas. Pero las autoridades confiscaron la embarcación hasta que Paul Watson responda por el caso abierto. La jaula de atún que había sido interceptada a 40 millas de la costa de Libia en junio del año pasado tenía un estimado de 35 toneladas de pescado. Después de unun forcejeo entre las dos tripulaciones, el Sea Shepherd envió buzos para liberar el atún.

Joseph Caruana, el dueño Fish and Fish, ha afirmado que dos de sus buzos fueron heridos en este altercado, una acusación enérgicamente negada por Watson. Malta se ha convertido en la capital mundial de la pesca del atún. Sus exportaciones, con un beneficio de 90 millones de euros, se dirigen principalmente a Oriente Medio y Japón. Los barcos rodean la pesca con redes de arrastre y luego confinan los peces en jaulas, donde son engordados para su exportación.

Las capturas se limitan a dos semanas al año y los propietarios de buques se les ha dado cuotas estrictas para cumplir con los controles de la UE, pero con poca vigilancia, la industria ha sido capaz de burlar abiertamente la ley en aguas de Libia.

Vía | www.guardian.co.uk
Fotografía | Witty lama

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