
Aquellos de vosotros que hayáis estado alguna vez más allá del Trópico de Cáncer seguro sabréis el terror que despierta la Malaria, una enfermedad que en África, por ejemplo, mata a una persona cada 30 segundos. De acuerdo con Mercedes Pascual, profesora de biología de la Universidad de Michigan, el aumento de las temperaturas es en parte responsable de la explosión de esta enfermedad en las tierras altas de África oriental, así como del crecimiento de cepas resistentes a los fármacos.
Pascual sostiene que el parásito de la Malaria es muy sensible a los cambios de temperatura: un sutil calentamiento pueden aumentar drásticamente la población de mosquitos anófeles, agentes transmisores de la enfermedad.
Parece estar demostrado que existe un umbral después del que, cuantas más personas son tratadas, más se elevan los casos de resistencia a los medicamentos, haciendo que la enfermedad sea difícil de tratar y contener.
Vía | wwwp.dailyclimate.org
Fotografía | James Gathany