
Shawn Brown, 14 jovencísimos años, estaba pescando en el Grand Union Canal en Wigston, Inglaterra, cuando vio un pez con la piel tan gruesa y una dentadura tan impresionante que debió pensar que se trataba de un cocodrilo muy raro. Era un pez gato, pero no deja de ser un hallazgo raro en Inglaterra porque se trata de una especie que normalmente vive en Centro y Suramérica.
El ejemplar de Shawn no era especialmente grande –unos 25 centímetros- pero se trata de un pez tan feo que me puedo imaginar el susto que se ha debido llevar el pobre chaval (en Suramérica le llaman bagre, nombre tan feo como el propio pez). Es una criatura prehistórica, cuya piel está cubierta de escamas tan gruesas que parece una armadura. Es la primera vez que es hallado en Inglaterra. Los expertos creen que probablemente fue liberado por alguien que lo tenía en un acuario que le quedó demasiado estrecho y, al no resistir la baja temperatura del agua, murió.
Su nombre en latín es Hypostomus plecostomus. Aunque su afilada y poblada dentadura indique lo contrario, se trata de un pez herbívoro que succiona las algas que están pegadas a las rocas. Semejante línea dental le sirve para defenderse de los muchos depredadores que tiene en las aguas tropicales en las que suele vivir, pero no le ha servido para sobrevivir al frío al que no estaba acostumbrado.
No suponen un peligro para los seres humanos –nuevamente, aunque su aspecto haga pensar lo contrario- pero se desconoce qué efecto podría provocar en la fauna autóctona el que se reprodujese en los ríos ingleses.
Cómo son algunas personas de prejuiciosas. Un científico especialista en peces del Brooksby College, en Leicester, ha dicho que el pobre pez gato no es algo que uno quiera tener en sus ríos, aunque no hace daño. Claro, si fuera una carpa, tan mona ella.
Vía │ www.telegraph.co.uk
Fotografía │ en.wikipedia.org
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