
En lo que podría ser un duro golpe para Monsanto -la mayor compañía multinacional de biotecnología aplicada al campo- y una bendición para las pequeñas explotaciones agrícolas, una juez federal de Estados Unidos emitió un fallo por el cual se prohíbe el cultivo de productos agrícolas genéticamente modificados en un refugio nacional de vida salvaje del estado de Missouri.
Como resultado del fallo, 37 contratos agrícolas -la mayoría de los cuales utilizaban soja y maíz modificados en el laboratorio- se han cancelado. Esto parece sentar un precedente en Estados Unidos, preparando el camino para normas más estrictas y mayor control del impacto ambiental de los OMG.
La Fish and Wildlife Agency (agencia de pesca y vida salvaje), al parecer, cometió un error al no llevar a cabo estudios ambientales para determinar si la agricultura con cultivos modificados genéticamente es compatible con la conservación y preservación del hábitat. Los propios biólogos de la agencia determinaron que estas actividades planteaban importantes riesgos para el medio ambiente incluyendo la contaminación biológica, el aumento de la resistencia de la maleza y daños a los suelos.
La decisión de la jueza abre la puerta para una mayor investigación en torno a la magnitud de las amenazas ambientales que plantean los organismos modificados genéticamente. Lo que hace esta historia más impactante es el hecho de que Monsanto, el mayor productor del mundo de OMG, tiene una base de operaciones importantes en Creve Coeur, Missouri, el estado donde se dictó la sentencia.
Alentados por este caso, los grupos ecologistas ya tienen planes para llevar al banquillo a otros refugios que han permitido el cultivo de OMG en su territorio.
Vía | www.treehugger.com
Fotografía | Fred
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