
La lucha contra el exceso de velocidad y los accidentes de tráfico en las ciudades cuenta con aliados tan toscos y rústicos como los badenes –esos montículos que obligan a frenar… o cambiar los amortiguadores- y otros con un componente tecnológico como el que nos ocupa: Un dispositivo con radar que reprende a los conductores que superan la velocidad permitida. En todo caso, sigo pensando que estos recursos son válidos como recordatorios pero los esfuerzos han de ir dirigidos hacia la forja de una conciencia cívica (en la etapa de la niñez y la adolescencia) y la sensibilización en el caso de los adultos. El reto es convencer y no castigar.
Pero dejémonos, por ahora, de mundos ideales y concentrémonos en el aparato en cuestión, una invención que, además, se auto-gestiona en lo energético pues funciona gracias a paneles solares. Así que sospecho que tampoco debe ser mucha la energía que demanda, pues Canadá no es conocida precisamente por sus muchas horas de sol y cielos despejados todo el año. Calgary, junto a otras ciudades canadienses, se suma al programa piloto, en concreto el barrio de Mayland Heights. Cuando un conductor sobrepase la velocidad permitida en lugares como la Octava Avenida o el paso elevado de Deerfoot (así hasta dieciséis emplazamientos), el dispositivo activa unas luces brillantes que le recordarán que se trata de una zona en la que ha de conducir a un máximo de cincuenta kilómetros por hora.
Sólo espero que los destellos no sean de tal potencia que cieguen al conductor. Aún así más un despistado creerá que está cruzándose con un OVNI como le sucedía al personaje que interpretaba Richard Dreyfuss en Encuentros en la Tercera Fase. Parecidos fílmicos aparte, las autoridades municipales se han decidido por este dispositivo –cuyo precio por unidad es de seis mil euros aproximadamente- por su eficacia pero también porque el hecho de que funcione con energía solar reduce los costes, incluso los de instalación, pues no es necesario realizar obras de cableado bajo tierra, de modo que sólo precisa de mantenimiento periódico.
Continúa la lectura: La energía solar ayuda a evitar accidentes de tráfico en Canadá

Conocía la costumbre de los pueblos y ciudades de mostrar con orgullo su hermanamiento con otras localidades del mundo. Una costumbre que, a día de hoy, resulta algo anticuada y a la que nunca encontré una utilidad. Lo que no sabía es que los espacios naturales protegidos también se hermanaban. Es el caso del Parque Nacional de Camargue (Francia) y el de Doñana. La vinculación entre los dos parques –ambos son ecosistemas basados en acuíferos- se hizo realidad en mayo de 2008. Casualidad o destino, Doñana y Camargue han sufrido sendos derrames de crudo con unos pocos días de diferencia.
Nadie podía imaginar en 1971, cuando se inauguró el oleoducto de 770 kilómetros que pasa por las inmediaciones del Parque Nacional de Camargue, que una de aquellas tuberías –en concreto una de un metro de ancho enterrada a 80 centímetros bajo el suelo- derramaría, casi cuatro décadas después, cuatro mil metros cúbicos de petróleo. La tubería subterránea explotó y la fuga no fue detectada hasta que alcanzó a una distancia de veinte kilómetros. Fue entonces cuando cortaron el suministro. ¿No hay un sistema más raudo para detectar explosiones en las tuberías de un oleoducto?
Si alguien tiene la respuesta para esa pregunta son los responsables de SPSE (Societe du Pipeline Sud-Europeen), cuya red de tuberías da servicio a refinerías y plantas petroquímicas de Suiza, Alemania y la propia Francia. SPSE trabaja con grandes compañías cuyos nombres todos conocemos, en ocasiones relacionados con desastres medioambientales, como la francesa Total, la estadounidense Exxon-Mobil o la británica BP. La citada corporación pareció más preocupada en mantener su reputación empresarial que su imagen ante la ciudadanía pues se apresuró a trazar una ruta alternativa para que los suministros no se detuvieran pese al accidente.
Continúa la lectura: La explosión en un oleoducto francés afecta al Parque Nacional de Camargue

Hay desastres medioambientales que terminan por resultar cotidianos debido a su insistente presencia en los medios de comunicación (sólo cambia el escenario). Es el caso de los incendios o de los vertidos de fuel al océano. Si hace unos días fue en la costa andaluza ahora la peste negra ha alcanzado un santuario de aves en Noruega. Millones de voces gritaron en su momento Nunca máis y la comunidad internacional se conjuró para que no se repitiera otro Prestige. Pero los hubo antes y los está habiendo después. Los accidentes son inevitables pero las medidas para reducirlos a su mínima expresión son cuestión de voluntad política.
Situémonos a bordo del buque Full City, propiedad de una empresa con sede en Hong Kong, que transportaba mil cien toneladas de combustible por el Atlántico. Fue entonces cuando se topó con una fortísima tempestad que, por lo que cuentan, ríete tú de la que sufrió Clooney en La Tormenta Perfecta. Cuando amainó, la tripulación –compuesta por 23 chinos- descubrió que la tormenta había desviado al carguero de su curso hacía la costa noruega y que su casco tenía fugas de combustible. Pese a que parecía evidente que el fuel alcanzaría el país nórdico, el capitán decidió no advertir a las autoridades.
¿De verdad creía el capitán que su presencia en aquellas aguas no se relacionaría con el vertido? ¿Pensaba hacerse pasar por un crucero de placer? ¿Quizás por un pesquero? En estos momentos ese capitán está encarcelado (le esperan un juicio y puede que dos años de prisión) y su buque retenido cerca de Langesund. Afortunadamente, los equipos de emergencia noruegos han logrado detener las fugas aunque se ignora que cantidad de las mil cien toneladas de combustible se han derramado. Y, ahora, toca limpiar: la labor más dura. En la limpieza participan más de veinte barcos y, en tierra, cientos de personas entre especialistas y voluntarios.
Continúa la lectura: El combustible vertido por un carguero alcanza la costa noruega

Tras el accidente registrado, en diciembre pasado, en una central termoeléctrica de carbón en la estadounidense ciudad de Kingston, Tennessee, ahora resulta que ha habido otro similar en la ciudad de Luke, en West Virginia. Se habría visto afectado la rama norte del río Potomac por un vertido de ceniza y lodo tóxico proveniente de la central termoeléctrica de Mill. Ha informado de ello el Maryland Department of the Environment.
Por lo visto, se habría roto un oleoducto que transporta estos residuos desde la planta de energía a una laguna de almacenamiento de cenizas. Se estima que aproximadamente 15.000 metros cúblicos de ceniza se fueron directos al río desde el momento en que se produjo la rotura. Según algunas fuentes, esto habría pasado alrededor de las 8:00 pm el domingo, 8 de marzo de 2009, pero no fue descubierto a las 6:00 am del lunes 9 de marzo de 2009.
El oleoducto dañado fue inmediatamente puesto fuera de servicio para ser reparado y se iniciaron los esfuerzos para limpiar el lodo y la ceniza del carbón. Mientrastanto, siguen en funcionamiento otras dos cañerías que transportan residuos de la central a la laguna de almacenamiento.
Continúa la lectura: Vertido de lodo y ceniza de central termoeléctrica de carbón

Un vertido de petróleo se ha producido en el campo petrolífero de Kuparuk, en Alaska, al romperse una tubería corroída se han derramado unos 360 metros cúbicos de agua salada mezclada con petróleo. Según afirma el Alaska Department of Environmental Conservation (DEC) se trata del mayor vertido de este tipo de residuo en el Ártico Norteamericano. Hace aproximadamente un año ocurrió un accidente similar en la misma instalación.
Conocco Philips, la empresa que opera el yacimiento, no ha querido comentar todavía sobre lo sucedido, de hecho en su web no hay mención del suceso mientras redacto este post. Pero desde el DEC informan que se ha limpiado el vertido retirando la nieve contaminada. Indican que la contaminación no ha afectado a la tundra, de ser así la limpieza y los efectos serían mayores. El pozo de petróleo se ha puesto fuera de servicio.
Kuparuk es el segundo mayor yacimiento petrolífero en Norteamérica, y es operado por ConoccoPhilips. La propiedad se reparte entre ésta, BP, Exxon Mobil y Chevron. De poco sirve que estas empresas petroleras se gasten el dinero en campañas de publicidad para decirnos lo verdes que son y lo que se preocupan por el futuro, ( lo que se conoce como “greenwash”), o peor aún manipulando la opinión pública, si el mantenimiento de sus instalaciones en lugares de gran sensibilidad ecológica, como las tundras árticas, es deficiente y están constantemente provocando accidentes.
Este episodio se suma al vertido de 1.000 metros cúbicos de petróleo sobre la tundra en el pozo de extracción de Prudhoe Bay, perteneciente a BP. Mientras la petrolera británica insiste en sus campañas de publicidad “Beyond Petroleum” (más allá del petróleo), en USA este episodio le costó duras críticas y mucho dinero. Más le cuestan al planeta estos accidentes que lo que dejan de ganar estas empresas.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | The Wilderness Society
Un aerogenerador en el Reino Unido amaneció el pasado domingo sin una de las tres palas y una segunda dañada. La teoría del ataque OVNI ha tomado forma en una parte de la prensa británica porque durante el mismo fin de semana se registraron múltiples testimonios de residentes que aseguraban haber visto luces extrañas en el cielo, algunos describían “inmensas bolas de luz con tentáculos bajando hasta el suelo” (traducción libre). Una persona declara que vió como un OVNI se aproximaba al parque eólico e impactaba contra un molino.
El parque eólico “atacado” en Conisholme, Lincolnshire, pertenece a Ecotricity, un proveedor de electricidad de origen renovable británico, y cuenta con 20 aerogeneradores del tecnólogo alemán Enercon. En una nota informativa en su página web, Ecotricity se ha hecho eco de la especulación mediática sobre el evento, mientras que también se ha apresurado a afirmar que está en marcha una investigación para determinar lo sucedido. La pala desaparecida fue encontrada en los alrededores - salió despedida - y está siendo analizada. El aerogenerador también está siendo inspeccionado. Continúa leyendo para ver el vídeo del ataque alienígena.