
La Asociación Internacional para el Transporte Aéreo (IATA según sus siglas en inglés) anunció hoy en Nueva Delhi, India, que aprobará el uso de agrocombustibles o biocarburantes en vuelos comerciales el año que viene, en 2010. El objetivo, reducir las emisiones de CO2 de la industria aeronáutica, una de las más contaminantes del mundo y cuyas emisiones son las que más crecen anualmente en la actualidad.
A nivel burocrático, según Paul Steele, responsable máximo de las inciativas ambientales de la IATA, se empezará con la certificación de los agrocombustibles para la aviación comercial a finales del año que viene. Esta certificación será el primer paso para que, a nivel financiero y de inversiones, se asegure la viabilidad y futuro de los agrocarburantes de alta calidad para la aeronáutia. Lo cual, se espera, animará a las empresas a desarrollarlos.
La IATA calcula que el uso de biocombustibles en la aviación podría reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 80% (cifra que personalmente me parece una exageración) y ahorrar 600 kilogramos de emisiones por vuelo en un avión Boeing 747-400. La idea es, según Steele, separar el crecimiento del tráfico aéreo del aumento proporcional asociado a ello de emisiones de CO2.
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Hemos tratado diferentes estratagemas que las compañías aéreas están actualmente estudiando para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de sus vuelos. Pero ninguna tan absurda como ésta: la aerolínea japonesa All Nippon Airways (ANA) está experimentando con una nueva política que consiste en pedir a los pasajeros que orinen antes de subir a bordo. La idea es reducir peso y, con ello, el CO2 que genera el avión.
En realidad, honestamente, tengo mis dudas acerca de la veracidad de la noticia. Pero es demasiado divertida como para correr el riesgo de ponerme a investigar, descubrir que es falsa, y perder así la oportunidad de comentar algo tan gracioso. Sé que me entienden.
Bueno, la cosa va así: en las puertas de embarque, la aerolínea ha dispuesto a personal cuya misión es preguntar a los pasajeros si gustarían de pasar por el baño para aliviar su vejiga antes de volar. Por favor, ¡yo quiero ese trabajo en mi currículum! “Señora, señor, ¿tienen pis? Sírvanse ir al reservado, por favor”.

Grupos de aviación europeos han anunciado hoy un plan para cambiar la forma en que los aviones comerciales aterrizan con el fin de reducir las emisiones de dióxido de carbono vertidas a la atmósfera. La medida, adoptada por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA en sus siglas en inglés), se hará efectiva a partir de 2013 en aproximadamente 100 aeropuertos europeos.
La idea es permitir a los aviones descender desde la altitud de crucero hasta la pista de aterrizaje en un suave deslizamiento, supongo que gracias a volar planeando. Se calculo que cada avión comercial ahorrará hasta 450 kilogramos de CO2 por aterrizaje. En total, según el jefe de infraestructura de IATA, Guenther Matschnigglas, las compañías dejarán de emitir de esta forma 500.000 toneladas métricas de dióxido de carbono al año.
Según la IATA, esta medida pionera a nivel continental europeo forma parte del esfuerzo de la industria de las aerolíneas para combatir el cambio climático. Yo, siendo malo, añadiría que también es para combatir la crisis económica, puesto que así se ahorra en combustible y, presumiblemente, pueden ofertarse precios más bajos a los consumidores.
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