
El Hummer, ese gigante todo terreno, devorador de combustible, que convierte a sus dueños en unos invencibles de la calle, unos soldados rangers en medio del desierto árabe, ahora no mola. Y la General Motors no encuentra como sacarse de las manos esta rémora.
En un momento pensaron venderle el rústico a los chinos pero el gobierno asiático no aprobó la propuesta de venta a Sichuan Tengzhong. La venta del Hummer, el mayor consumidor de gasolina de todos los vehículos de uso civil, no estaría en consonancia con el objetivo de Beijing para promover vehículos más ecológicos.
La postura de Beijing en contra de los devoradores de gasolina es muy sólida. De hecho, el gobierno ya tiene unos estándares para el control de emisiones más estrictos que los vigentes en muchos Estados de EE.UU., y ha introducido reducciones de impuestos para alentar a los compradores de coches a comprar vehículos con motores más pequeños.

El actual alcalde de Nueva York se hizo inmensamente rico trabajando en Wall Street antes de suceder en el cargo al singular Rudy Giuliani, mundialmente famoso desde el 11-S, hace siete años. Ahora Michael Bloomberg (en la imagen tiene a su izquierda al ministro francés de Energía, Ecología y Desarrollo Sostenible), que va por libre desde que abandonó la disciplina republicana en 2007, ha presentado de forma pública PlaNYC, un programa de dos años de duración con metas ambiciosas como la plantación de un millón de árboles, la instalación de turbinas de viento en los rascacielos que han hecho célebre a la ciudad o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Ésta última medida está ya tramitándose en el Congreso y supone la imposición de topes a cada zona metropolitana.
En la ciudad de Los Cazafantasmas han hecho cuentas y han descubierto que el gasto energético es de miles de millones de euros al año. Esa situación va a ser difícil que cambie, pero no así su origen: Aprovechará su indomable viento mediante la instalación de turbinas eólicas a las que se sumará un proyecto piloto de obtención de energía solar que producirá suficiente para cien hogares durante un año. Hay más, ya están avanzadas las pruebas para que las turbinas del río Hudson (más allá de la isla de Roosevelt) aprovechen las fuertes mareas. Ah, y el tema de la construcción: Nueva York posee el mayor parque de viviendas de todo Estados Unidos por lo que parece necesaria una revisión de sus códigos de construcción y el fomento entre los propietarios de inmuebles de medidas de ahorro de energía e implantación de otras tecnologías respetuosas con el medio ambiente.
Tal y como están las cosas en el mercado laboral decir trece mil nuevos puestos de trabajo es decir mucho. Pues eso es lo que prevé crecer el sector de los denominados empleos verdes en Nueva York durante la próxima década, es decir, duplicará los existentes en la actualidad. Suena bien, pero, ¿en qué consisten realmente estos empleos? Pues se trata de un concepto aún en pleno proceso de definición -incluso para las autoridades- pero lo indudable es que existe y crece. Sin duda ayudará la intención de Bloomberg de dedicar un buen puñado de millones de dólares a la creación de estos puestos de trabajo verdes, inversión no sólo dedicada al reciclaje de profesionales en paro sino también a través de la formación de nuevos valores en eficiencia energética en colaboración con la Universidad de Columbia.
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De acuerdo con el borrador del plan de acción de eficiencia energética elaborado por la Comisión Europea, en el territorio de la Unión se debería aplicar eco-renovaciones a quince millones de edificios –es decir, adaptar su sistema eléctrico a uno que sea más eficiente y, de ser posible, renovable- con el objetivo de reducir el consumo de energía.
Por desgracia, se espera que la propuesta de un objetivo vinculante para la eficiencia energética provoque una batalla política. Si se aprueba esta proposición, se destinarían miles de millones en fondos de la UE en manos de promotores inmobiliarios a la vez que se recortaría el margen de negocio de proveedores de energía convencional en casi 11%.
De hecho, este informe sostiene que la UE debería hacer obligatorio el objetivo de reducir el consumo de energía en un quinto durante la próxima década, así como la creación de unos dos millones de nuevos puestos de trabajo. También señala que existe una falta de conocimiento, tanto en la ciudadanía como en las empresas, sobre los beneficios de investir en eficiencia energética.

El Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (DEFRA por sus siglas en inglés) ha lanzado una campaña para ayudar a cada ciudadano británico a ahorrar veinte litros de agua al año. La imagen de esta campaña, que forma parte de un programa más amplio llamado Act on CO2, será Kate Humble, una famosa presentadora de la televisión británica, quien tendrá la tarea de convencer a sus conciudadanos de que el ahorro de agua no sólo disminuye las cuentas sino que ayuda a combatir el cambio climático mediante la reducción del consumo de energía.
He estado curioseando en la web de la campaña y debo decir que tiene unos recursos muy interesantes. Hay una sección en la que el usuario puede calcular su huella de carbono, establecerse un plan para disminuirla y hacerle seguimiento. También he podido encontrar respuesta a una pregunta que siempre me había hecho y, por lo que veo, los británicos también: es un país en el que llueve constantemente, ¿por qué es tan importante ahorrar en agua?
Pues resulta que Londres tiene la misma media de precipitaciones que Barcelona, y menos que Roma, París y Nápoles. En el Reino Unido hay menos agua disponible por persona que en Francia, Italia y Grecia. El gobierno se anticipa a los que piensan cómo puede haber escasez de agua si ha habido tantas inundaciones: tormentas más intensas significa que el volumen de lluvia que puede caer en un espacio muy corto de tiempo no siempre pueden ser capturado para su almacenamiento y uso, lo que da lugar a inundaciones.
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Te preguntarás: pero, ¿qué hace una foto del Partenón ilustrando este tema? Es más, ¿Seguro que es ese el Partenón? Pues no, es Nashville, mundialmente conocida por ser la capital de la música country. Pero antes del comienzo de la Guerra de Secesión estadounidense esta ciudad, la segunda más importante del estado de Tennessee tras Memphis, era denominada la Atenas del Sur gracias al prestigio ganado por sus centros educativos y por ser la primera ciudad sureña de EE.UU. en adoptar un sistema de enseñanza pública. Tan en serio se tomaron su sobrenombre que en 1897 se construyó en la ciudad un Partenón que imita al ateniense.
La buena noticia es que parece querer recuperar esa notoriedad en lo educativo a través de una iniciativa ecológica. Tanto en las escuelas públicas como en las privadas se están poniendo en marcha proyectos de reciclaje y compostaje. Las rutinas diarias de los y las chavalas está cambiando pero también la del personal y la de dirección de estos colegios con la instalación de iluminación eco-eficiente, sistema de calefacción geotérmico o la sustitución de la vajilla de usar y tirar por otra de cerámica. Y es que la puesta en marcha de estos proyectos verdes durante el curso ha servido como herramienta de aprendizaje para los estudiantes pero también ha logrado el ahorro de casi tres millones de euros. Es fácil de comprender que esta tendencia se esté extendiendo.
Un buen ejemplo es el de una escuela de Fond du Lac, que ahorró casi quinientos euros gracias a una campaña en la que recogieron más de seis mil volúmenes del equivalente a nuestras Páginas Amarillas para su reciclaje. En otros centros de primaria se ha optado por reciclar poliestireno –ese corcho blanco que utiliza sustancias cancerígenas en su producción- a través de un acuerdo con la compañía Dart Container a la hora de reciclar las bandejas del comedor. Sharon Force, responsable de proyectos ecológicos del colegio de Granbery, no sólo tiene claro el qué sino también el porqué:
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Si a cualquiera le dicen que en un lugar público de su ciudad se puede leer en grandes caracteres la expresión Bolsa Caca, seguro que piensa que se trata de una pintada realizada por un adolescente algo bandarra al que todavía no se le ha desarrollado el ingenio o de un graffiti cuyo mensaje es sólo comprensible por la tribu urbana a la que va destinada. Nada de eso, no se trata de paredes pinturrejeadas ni mobiliario urbano deteriorado sino de una campaña de publicidad (puedes ver el spot de tv en este mismo post). Es un mensaje chocante pero verídico, las bolsas de plástico de los supermercados tardan cuatro siglos en descomponerse, la fabricación de cada bolsa produce cuatro gramos de CO2 y pueden ser tragadas e intoxicar a la fauna marina.
Lo que ha logrado esta campaña de Carrefour es adelantarse a la jugada y hacer que parezca que han inventado la rueda. Se trata de todo un arte, que se lo digan al Gato con botas (sí, el protagonista del cuento de Perrault). La compañía francesa no se contenta con sensibilizar sino que pasa a la acción anunciando que sus hipermercados dejarán de dar bolsas de plástico para guardar las compras de forma gradual. Esta misma semana ya se está aplicando en la Comunidad de Madrid, en la caja puedes adquirir bolsas biodegradables fabricadas con cáscara de patata por cinco céntimos o hacerte con algo más duradero como bolsas de algodón (por 1,70 euros), rafia (medio euro), o carritos plegables (3,40 euros). Es decir, nueva vía de ingresos y buena imagen de marca en un solo movimiento. Al menos ahora ya no me sentiré observado como si fuera un excéntrico extraterrestre al usar mis bolsas de tela en el supermercado.
Lo de inventar la rueda lo decía porque lo que parece una iniciativa espontánea y filantrópica no es más que una forma de adelantarse a lo inminente, el Plan Nacional Integrado de Residuos se aplicará en 2010 y las bolsas de plástico serán desterradas de los comercios toda España de forma obligatoria. La puesta en marcha de esta legislación no es casual, España tiene el triste honor de ocupar uno de los escalones en el podio europeo de países que más bolsas de un solo uso utiliza con más de doscientas al año por habitante. A nivel mundial hay otros candidatos a estar en lo más alto, como México.
Este es un producto que levantará más de una ceja. He de confesar que cuando leí la descripción no me convenció en lo absoluto. Cierto es que hace decenios que no sé lo que es bañarse en una bañera, y que mis duchas suelen ser cortas y con tantas interrupciones -jabón, champú- como el ahorro de agua exija, pero lo de la Rocket Shower me parecía sacar las cosas de quicio. O no. Se trata de un atomizador -no aerosol- que promete una higiene corporal rápida y relativamente natural, incluso después de una jornada de ejercicio.
Así de simple, como quien limpia un cristal. Os rociáis con este producto por todo el cuerpo, lo quitáis con una toalla y ya estáis limpios y frescos. Incluso en las partes púdicas. O eso dicen los fabricantes, la empresa 10 Nine 8 con sede en Texas, Estados Unidos. No hace falta malgastar agua ni lanzar jabón en nuestras masas de agua, sólo rociarse con la composición del Rocket Shower que mata las bacterias que causan el mal olor.
Y la composición, contrario a lo que se podría pensar, no es criptonita pura. Lleva Hamamelis virginiana -un extracto que contienen muchas cremas, especialmente las astringentes y las que alivian el escozor-, alcohol, agua, aceite de piel de pomelo, aceite de menta, vitamina E y otros ingredientes que, y os traduzco lo que he leído en la web, se encuentran en muchos productos corporales naturales.
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La famosa cadena Starbucks junto con la organización sin fines de lucro Conservation International están buscando atenuar los problemas de la industria del café creando una suerte de manual de buenas prácticas, lo han bautizado como C.A.F.E. Practices, acrónimo en ingles de Coffee and Farmer Equity Practices. La colaboración se tradujo en un conjunto de directrices medioambientales, económicas y sociales a considerar a la hora de comerciar con el apreciado grano.
En el 2008, Starbucks compró el 77 por ciento de su café con estas directrices y su meta es lograr que el 100 por ciento de sus compras se ajusten a este reglamento para el año 2015. En el mercado mundial Starbucks es un operador relativamente pequeño, con alrededor de 1 por ciento, sin embargo, ha encontrado una forma de aprovechar su poderío e influencia.
Las tiendas de café consumen grandes cantidades de combustibles fósiles y recursos naturales en sus operaciones. La mayoría de las tiendas de Starbucks están ubicadas en zonas en las que el café no se cultiva, por lo tanto, debe ser transportado miles de kilómetros. Y con más de 4.500 tiendas de Starbucks en 47 países, gran cantidad de los recursos deben ser utilizados para construir tiendas que se ajusten climáticamente a la conservación del café.

Acaba de aprobarse un directiva europea sobre eficiencia energética de los edificios de lo más ambiciosa: a partir del 1 de enero de 2019, todo nuevo edificio en la Unión Europea deberá ser autosuficiente energéticamente y emitir cero gases de efecto invernadero. Ahora le toca al Consejo de Ministros aprobarla definitivamente. Además, la directiva también contempla que los estados miembros se fijen sus propios objetivos en relación a los edificios ya existentes.
El consumo energético doméstico en España representa el 20% del total, porcentaje que se eleva hasta el 40% en el conjunto de la UE. Tras anteriores medidas de reducción del gasto ya implantadas y en vigor, como la que en España obliga a que los edificios nuevos usen la energía solar para calentar el agua sanitaria, resulta que en la actualidad los edificios de nueva construcción consumen entre tres y cinco litros de combustible al año por metro cuadrado en calefacción. Los viejos, mucho más: 25 litros.
Si bien con la crisis la demanda de electricidad se ha desplomado (en España, más de un 13% en abril), ello se debe principalmente al bajón productivo en el sector industrial. El consumo en los hogares se mantiene más o menos igual, y reducirlo es el objetivo europeo conocido como 20/20/20: para 2020, rebajar las emisioes de CO2 un 20% y que el 20% de la electricidad sea de origen renovable.
Todos los hogares en el Reino Unido deberán tener un contador inteligente para 2020, ha anunciado hoy el gobierno de Gordon Brown. El objetivo es reducir el consumo eléctrico y sentar las bases de una red eléctrica inteligente a nivel nacional. Se estima que la instalación en 26 millones de hogares británicos de estos contadores, que mandan información en tiempo real tanto de demanda eléctrica como de gas a las compañías productoras y distribuidoras, supondrá un ahorro de entre 2.500 y 3.600 millones de libras esterlinas en los próximos 20 años.
Desde el Department for Energy and Climate Change (DECC) se asegura que se trata del mayor proyecto de creción de una red eléctrica inteligente del mundo. Recordemos que, a día de hoy, el único país del mundo que cuenta con una de estas características es Malta. Compañías como Google también se están metiendo las pilas con el asunto, y en el último festival del diseño ecologista, el Greener Gadgets, salió vencedor un contador inteligente hackeado, el Tweet-a-Watt.
El anuncio del plan ha satisfecho a partes iguales a compañías eléctricas y a consumidores. Los primeros, porque optimizará la producción eléctrica y reducirá los costes de mantenimiento y control de las facturas. Los segundos, porque mejorando su conciencia acerca del consumo eléctrico está comprobado que se acaba ahorrando: se estima que los contadores inteligentes puden suponer un ahorro de entre el 3 y el 15% en la factura de la luz.
Un tipo de contaminación del que no se habla a menudo pero que, no obstante, es importante porque afecta negativamente a los animales nocturnos y dispara el consumo energético es la contaminación lumínica. Se la acostumbra a definir como la emisión de luz artificial en intensidades, direcciones, horarios y rangos espectrales innecesarios. Es un problema que, además, parace que desgraciadamente va en aumento, como podemos comprobar a diario en nuestras ciudades: al levantar la vista hacia el cielo nocturno, éste brilla por causa de la mala calidad del alumbrado exterior, tanto procedente de residencias privadas como edificios públicos, que incide y se refleja en las partículas del aire.
En primer lugar, una des más negativas consecuencias es el impacto que genera sobre el ecosistema nocturno. La contaminación lumínica rompe relaciones de presa-depredador, altera el reposo de los animales, afecta a las estrategias de camuflaje de muchas especies, incide negativamente en los procesos reproductivos de los animales y en sus cambios metabólicos ligados a las variaciones ambientales, algo que se conoce con el nombre de ritmos circadianos.
En segundo lugar, la contaminación lumínica significa un consumo irracional de recursos energéticos. Por ejemplo, sólo en Cataluña, que cuenta con una población de 7 millones de habitantes, se echan a perder 30 millones de euos para iluminar las nubes. Ese dinero lo pagamos todos los contribuyentes, y se lo gastan los Ayuntamientos que, muchas veces, están más preocupados de lo hermoso y novedoso del diseño de sus farolas que de hacer las cosas bien.
Continúa la lectura: Qué es la contaminación lumínica y cómo evitarla
Jim Meaney es un emprendedor canadiense que ha creado Cansolair, una empresa de calefacción solar ecológica que usa como materia prima para sus paneles latas de refresco y cerveza recicladas. Se concibe como un sistema complementario a la calefacción habitual de la casa, puesto que sirve, como es lógico, sólo de día. Aún a así, el ahorro es considerable, tanto a nivel económico como de emisiones de gases de efecto invernadero. Especialmente, porque la mayoría de sistemas de calefacción en Norteamérica funcionan quemando combustibles fósiles como el gasoil.
En una vieja escuela abandonada en (no se rían, pervertidos) Dildo, Canadá, ha creado Jim Meaney la fábrica donde produce sus paneles. Por cierto, que la zona en la que vive, como veréis luego en el vídeo, es fría de verdad… ¡menudas heladas en mayo!. A lo que íbamos, Meaney recoge en primer lugar latas de refresco y cerveza. Las agujerea y las ensambla para crear circuitos y que así el aire pueda viajar por el interior vacío. Pintadas de negro para acumular más radiación solar, y metidas dentro de una estructura cubierta por un vidrio abombado, el panel, compuesto por 240 latas de aluminio, calienta aire, aunque sea poco el sol que haya.
A parte de estos paneles solares, hay que añadirle un control automático de temperatura. Éste decide si se sigue mandando aire caliente hacia el interior de la vivienda a través de un ventilador o, por el contrario, es hora de apagar el sistema porque se fue el sol. El coste del conjunto es de 2.695 dólares, cantidad que puede parecer elevada pero que, a la larga (entre 3 y 5 años después), queda amortizada. Si hay que hacer caso a la información aportada por el fabricante, Cansolair puede mantener una temperatura ambiente cómoda en una vivienda de 300 metros cuadrados con 15 minutos de luz solar por hora… Vean, vean el vídeo después del salto.
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