
Más de 35 millones de animales fueron exportados legalmente desde el Este de Asia a lo largo de la década pasada. Casi la mitad de ellos fueron caballitos de mar, más de 17 millones fueron reptiles, un millón de aves, 400 mil mamíferos y 18 millones de especies de coral.
Otros cientos de millones de animales más podrían haber sido extraídos ilegalmente. Así lo señalan datos oficiales citados por el diario inglés The Guardian, que destaca que la gravedad de la situación ha resultado en la creación de un nuevo término: el síndrome del bosque vacío.
La medicina tradicional de China, los caprichos curiosos de japoneses y europeos, y la falta de escrúpulos, son causas de que la fauna salvaje del Este de Asia esté mermando. Causas, en algunos casos, más poderosas que la pérdida de hábitat o el calentamiento global.
Cincuenta. Ese es el número de tigres que quedan en China en estado salvaje. Y la cifra es optimista, quizá queden menos. Lo ha dicho Xie Yan, directora de la Wildlife Conservation Society (WCS) en China. Parece que los esfuerzos que se han hecho para estabilizar una población que habita en el noreste del país están dando sus frutos. El número allí, sin embargo, sigue siendo muy bajo. Xie ha calificado la situación de este felino en China como muy deprimente. En el resto de Asia, tampoco es mucho mejor.
Alrededor de diez tigres todavía viven en la provincia sudoccidental de Yunnan, unos 15 en el Tíbet y 20, más o menos, en el noroeste de las provincias de Jilin y Heilongjiang. Cuando ponemos estas cifras en proporción, el resultado asusta, parece mentira que en un territorio tan vasto, tan sólo 50 de los animales más hermosos del mundo sobrevivan en estado salvaje. Ni hablar del tigre del sur de China: hace tanto tiempo que no se ve un ejemplar, que probablemente esté extinto.
La WCS ha puesto muchas esperanzas en el papel que jugará China en la conservación del tigre, curioso cuando se recuerda que es uno de los países que más consume partes del cuerpo de esta especie para su uso en la medicina tradicional. El punto clave es que el próximo domingo comenzará el año nuevo lunar chino del tigre. Quizá cientos de millones de habitantes del país consideren de mejor suerte cuidar al felino que beberlo en una infusión.
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Resulta curioso que un pronunciamiento de este tipo provenga del Banco Mundial pero así ha sido. En el marco de la reunión de ministros de los 13 países asiáticos en los que aún hay poblaciones de tigre indochino viviendo en estado salvaje, la cual se está realizando en Tailandia, la organización internacional llamó a estos países a cerrar las granjas privadas de tigres, consideradas por los conservacionistas como crueles y que alimentan la demanda de piel y huesos de los felinos.
De acuerdo con The Guardian, las granjas de tigres se encuentran principalmente en China, pero también las hay en Laos, Vietnam y Tailandia. Los propietarios afirman que la cría en cautividad ayuda a reducir el comercio ilegal de las partes del cuerpo del tigre que se utilizan en la medicina tradicional, pero los ecologistas dicen que sólo estimula el contrabando. Se cree que tan sólo en China hay cinco mil tigres domésticos, y las granjas han prosperado a pesar de que el gobierno prohibió el comercio de partes de tigre en 1993.
Creo que esta vez es oportuno que os cuente la historia detrás de la foto que ilustra este post. El autor cuenta que la tomó en el Templo del Tigre, en Tailandia, una visita que no recomienda a nadie. Los tigres allí expuestos al público están encerrados en jaulas o encadenados. Y aún peor: los adultos, dice, están tan inmóviles que despiertan la sospecha de estar drogados. Se supone que las granjas de tigres no someten a los animales a torturas, pero hay otros reductos menos obvios de maltrato animal. El primero de todos: un animal salvaje no debe vivir encerrado en una jaula.
Continúa la lectura: El Banco Mundial urge a los países asiáticos a cerrar las granjas de tigres

¿Habéis visto alguna vez algún documental sobre la vida de los monos urbanos en India? Yo sí, uno incluso en varias entregas, una auténtica telenovela. Ya se veía que los monos –en este caso macacos- vivían en absoluta –y no siempre pacífica- compenetración con los humanos: robaban sus cocinas, ensuciaban su ropa recién tendida, provocaban accidentes de tráfico. Cuando una especie animal vive tan vinculada con la especie humana, se habla de especies sinantrópicas. Y la sinantropía que comparte los macacos rhesus con los humanos en Nepal está ayudando a los científicos a determinar la toxicidad urbana.
Los monos que viven cerca de las personas en el Sur y Sureste de Asia comparten el mismo nicho ecológico y la misma exposición a la toxicidad urbana. Un análisis de su pelo puede dar señales de alerta de amenazas tóxicas para los seres humanos, de acuerdo con un estudio publicado en línea esta semana en la revista American Journal of Physical Anthropology.
Los investigadores del National Primate Research Center de la Universidad de Washington en Seattle han hecho precisamente eso: tomar muestras de pelo de tres grupos separados de macacos libres que viven en torno al templo Swayambhu en Katmandú, Nepal. Sus conclusiones señalan que los niveles de toxinas, especialmente de plomo, fueron mayores en los individuos jóvenes que en los miembros más antiguos de los grupos.
Continúa la lectura: Nepal: los monos proveen nueva información sobre la toxicidad urbana

De acuerdo con un estudio de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), al menos 50% de la población de las islas pequeñas y los países en desarrollo depende de la pesca y la acuicultura tanto en la alimentación, como principal fuente de proteína animal, como en la economía, como producto de intercambio comercial. Sin embargo, ambas actividades enfrentan múltiples riesgos por el cambio climático.
Las zonas de pesca más vulnerables a estos riesgos se encuentran en su mayoría en África y Asia. Allí, de acuerdo con el estudio, los pescadores verán en peligro su estilo de vida y la población en general sufrirá la reducción del suministro de alimentos. Los pronósticos que señalan un aumento inevitable en el nivel de mar implican también un efecto negativo en las poblaciones de peces marinos.
La intensidad de los daños que el cambio climático cause en la acuicultura y la pesca estará determinada por la capacidad de adaptación de las comunidades. El calentamiento global en África y Asia central se espera que supere la media mundial, y una predicción sugiere que para 2100 los efectos negativos del cambio de la temperatura se sientan en 25% de los ecosistemas acuáticos africanos.
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Según los últimos análisis de los datos sobre incautaciones de marfil recogidos por el Elephant Trade Information System (ETIS), el comercio de este material, que constituye la mayor parte de los dientes de los elefantes, aumentó considerablemente en 2009. El análisis identifica a Nigeria, la República Democrática del Congo y Tailandia como los tres países más implicados en el comercio ilícito mundial de marfil.
Estos datos indican que el crimen organizado se ha vuelto más fuerte y activo durante la última década. Sigue existiendo una correlación entre los mercados domésticos de marfil a gran escala en África y Asia, y la deficiente aplicación de la ley, lo que sugiere que el comercio ilícito se dirige a aquellos países en los que el cumplimiento de la ley es débil y los mercados funcionan con poco impedimento.
De hecho, el aumento del comercio ilícito de marfil indica que la aplicación del plan de acción para el control del comercio de marfil del elefante africano diseñado por CITES (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora), la principal herramienta con la que cuenta esta convención para conseguir el cierre de los mercados ilegales en África y Asia, no ha conseguido ningún cambio significativo en los últimos cinco años.
Continúa la lectura: El comercio ilegal de marfil aumentó dramáticamente en el 2009

En EE.UU. el denominado árbol de ceniza -una variedad de fresno propia de América del Norte- es tremendamente popular. Es el elegido para dar sombra a millones de personas en las zonas residenciales y su madera sirve, entre otros usos, para construir los bates de béisbol. Y si hay algo sagrado para los estadounidenses es el béisbol, su deporte nacional. Así que si los fresnos de ceniza están en peligro, se encienden todas las alarmas.
Pero vamos a contar la historia desde el principio. Comienzo con una adivinanza: ¿Qué tienen en común Drácula y el barrenador esmeralda? Pues, además de su capacidad de destrucción, que usaron el mismo medio de transporte: La bodega de un barco. Los científicos creen que el insecto llegó a los Estados Unidos en la madera de la que están construidos los embalajes que son cargados en buques o aviones procedentes de Asia. El barrenador esmeralda del fresno fue localizado cerca de Detroit en el verano de 2002 y, desde entonces, ha ampliado su radio de acción o, más bien, habría que decir su radio de destrucción. Buena cuenta de su paso pueden dar millones de fresnos en el sureste de Michigan, en los estados de Illinois, Iowa, Minnesota, Wisconsin, Ohio,… E incluso en regiones de Canadá como Ontario o Quebec. Si has visto la película de la Marabunta te harás una idea.
Un ejemplo concluyente: Se estima que en el estado de Nueva York el número total de árboles de ceniza destruidos hasta este verano por la plaga alcanza los setenta millones. La supervivencia del fresno de ceniza no está asegurada así que, por lo que pueda pasar, las autoridades están haciéndose con semillas que servirían para la reintroducción de los fresnos allá donde la destrucción sea total. Pese a todo, los científicos siguen librando la batalla frente al devastador paso del barrenador esmeralda, que no se detiene y está acabando con bosques enteros.
Insectos esmeralda y fresnos de ceniza




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Dice el refrán que No hay mal que por bien no venga. Pero hay males que no compensan el bien que causan. Por ejemplo, puede parecer una excelente noticia que la ruta marítima entre Corea del Sur y Holanda se haya reducido en tres mil millas náuticas y diez días de travesía por lo que conlleva de ahorro de combustible. Pero si este hecho positivo está provocado porque el hielo del Océano Ártico se hace cada vez más fino y desaparece debido al calentamiento global pues la cosa cambia, ¿no?
Los datos enviados por los satélites de la NASA lo dejan claro: el hielo se retira en verano y el Ártico se calienta más y más. Un efecto que se explica por el aumento de las temperaturas -las más altas en el Polo Norte en los últimos dos mil años- ligado a la emisión de gases de efecto invernadero. Y como no se trata de la Antártida, es decir, un continente con tierra firme, pues el antes temido Océano Ártico va camino de convertirse en una ruta marítima habitual para el tránsito de mercancías. Por supuesto, los empresarios del ramo, atentos a cualquier oportunidad de negocio, se han lanzado a abrir una ruta que reduce costes y tiempo.
La compañía que ha roto el hielo –es una frase hecha pues no hay hielo que romper- ha sido la alemana Beluga Group. Dos de sus buques (el Fraternity y el Foresight) tenían que transportar varias decenas de contenedores y sendas turbinas de gas a centrales en construcción, una en la bahía de Ulsan (Corea del Sur) y la otra en Surgut (Rusia). En otras circunstancias lo habrían hecho navegando a través del Canal de Suez hasta el Mediterráneo porque el paso del Noreste era una vía impensable. Pero, llegados a este punto, los cargueros teutones (y su carga de más de tres mil toneladas) pusieron rumbo al norte escoltados por dos barcos rompehielos cuya presencia fue innecesaria: No había apenas hielo que atravesar.
Continúa la lectura: El cambio climático permite abrir la Ruta Ártica que une Europa y Asia

No, no es que este estadounidense de padres agricultores se colgara la metralleta echándose al monte ni se lanzara a las calles puño en alto. El tipo de revolución -bautizada como verde- de la que se reconoce su paternidad es distinta y tuvo su momento cumbre en 1970, año en que se le concedió el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su esfuerzo “en pro del bienestar de los pueblos” ya que había ayudado “a salvar millones de vidas”. Borlaug veía así reconocida su labor de investigación como único medio para aumentar la producción de alimentos y luchar contra el hambre. Una de las frases que pronunció y que mejor resume su punto de vista es la que dice que “No habrá paz en el mundo con los estómagos vacíos”.
Borlaug lideró el desarrollo de cultivos de alto rendimiento y la introducción de semillas híbridas primero en México, a través del Programa Chapingo, puesto en marcha a mediados de la década de los cuarenta por el Gobierno Ávila y la Fundación Rockefeller. Un exitoso proyecto agrícola que saneó las cosechas de trigo que estaban siendo devastadas por los mohos. Más tarde se enroló en las filas de la FAO y se trasladó al que sería su siguiente destino: El sur de Asia. Corrían los años sesenta y varios países de la zona sufrían severas hambrunas. Este doctor en Patología Vegetal logró cruzar las especies de trigo endémicas con las más habituales en la Europa Occidental y, de esta forma, duplicar las cosechas de este cereal.
Cuando la experiencia asiática de un lustro llegó a su fin, regresó a México donde se estableció durante veinte años. Allí tomó el mando del CIMMYT (Centro Internacional de Mejora del Maíz y el Trigo), institución que durante su dirección desarrolló nuevos cereales capaces de incrementar la producción. Entre las naciones que se han visto favorecidas por estas investigaciones se encuentran la India, Pakistán, Bangladesh, Turquía y varios países de América Latina. Todos ellos doblaron los rendimientos por hectárea de sus cultivos, que resistieron las distintas arremetidas de plagas.
Continúa la lectura: Fallece Norman Borlaug, padre de la revolución verde de la agricultura
Lo reconozco, esta no me la sabía. Yemen, ¿capital? No sé si la hubiera acertado en mi época de estudiante pero ahora suspendería seguro el examen de geografía. Tampoco conviene memorizar este dato, no porque no sea interesante sino porque se ha planteado la posibilidad de que el país asiático cambie su capital. ¿Motivo? El agua. El responsable del Programa de Desarrollo de la ONU para los países árabes es Hosny Khordagui, contempla la opción pero cree que “a nivel político se considera inaceptable”. La ciudad en cuestión es Sana’a –castellanizado por algunos como Saná– y sus dos millones de habitantes sufren tremendas restricciones de agua corriente. Hay barrios que la disfrutan sólo una vez a la semana y, en otras zonas, simplemente no hay.
Se ha pensado en satisfacer las necesidades de la capital trasvasando el agua desde otra cuenca hasta Sana’a, pero esta medida desataría una disputa sobre los derechos de agua, paso previo a una guerra civil. Los expertos no tienen dudas: El agua es el problema número uno de Yemen por encima de las revueltas tribales y la pobreza generalizada, aunque todo está íntimamente relacionado. No lo dicen por decir, la ONU sitúa el nivel mínimo de agua en mil metros cúbicos anuales por persona pero, agárrate, Yemen marca algo menos de cien metros cúbicos. En general, los estados árabes –excepción hecha de Egipto, Irak y Líbano- están situados bajo ese límite, situación que se ve acentuada por los efectos del cambio climático. Otro líquido marca la diferencia con sus vecinos: el petróleo. Los estados del Golfo, con las alforjas llenas de petrodólares, se permiten soluciones enormemente caras como la desalación o la extracción desde grandes profundidades pero Yemen es el país más pobre del mundo árabe.
Sus habitantes van tomado conciencia de su situación. En el sur, la escasez de agua se ha traducido en protestas y violencia en la ciudad de Adén (en la última manifestación murió una persona y tres resultaron heridas). Aún así, las ciudades no son la peor opción, la sequía está obligando a muchos campesinos yemeníes a vender sus posesiones y emigrar. No siempre fue así, en la década de los setenta el agua subterránea alimentaba los regadíos, pero eso ya forma parte del pasado. Hay datos curiosos que me rompen los esquemas, como por ejemplo que una cuarta parte del agua utilizada en todo el país va destinada a las plantaciones de qat. ¿Qué es el qat? ¿Un alimento básico? ¿Un cultivo trascendental para la exportación? Pues no, se trata de una sustancia levemente narcótica muy presente en la vida social de los yemenitas. Digamos que el qat ocupa el lugar del tabaco. Jac van der Gun, director del Centro Internacional de Evaluación de Recursos de aguas subterráneas, compara la situación del país con la de la vecina Omán:
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No siempre se logra la unanimidad en una sociedad tan compleja como la turca, que vive con un pie en cada continente. La conservación de su riqueza natural lo ha logrado en el caso del lago Burdur. Este paraje es como el aeropuerto de una gran ciudad… pero con aves. Su importancia es vital pues es el lugar escogido por miles de aves acuáticas para pasar el invierno o como lugar de paso hacia otras latitudes. Entre las especies que allí permanecen largos períodos están algunas amenazadas, como el Pato de cabeza blanca (Oxyura leucocephala).
A pesar de su importancia, los humedales se encuentran entre los ecosistemas más amenazados del planeta. Sin embargo, sobre el papel todo parece fácil y lógico: Las aves acuáticas necesitan de los humedales para completar su ciclo vital y estos benefician a las personas de la región pues aseguran el suministro de agua potable y ofrecen oportunidades para la pesca, la agricultura y el turismo. Esa es, ya digo, la teoría. En el caso del lago Burdur -y muchos otros- la realidad es otra bien distinta.
Los humedales de Burdur se han visto amenazados en los últimos años por la contaminación, el desarrollo urbanístico, las prácticas agrícolas insostenibles y el uso ilimitado de sus recursos hídricos. Esta degradación provoca un efecto dominó: El nivel del agua desciende, los cultivos son menos productivos,…. Dicho así, parece que la situación no tiene vuelta atrás posible. Falso, la tiene; Pero es necesaria la participación de toda la sociedad.
Continúa la lectura: La sociedad turca se conjura para la conservación del lago Burdur

Los Everglades, el gran humedal del sur de Florida, son el hábitat de numerosas especies. Entre ellas, hay unos inquilinos especialmente inquietantes.Y, para qué mentir, nada deseados, porque tienen la mala costumbre de amenazar el ecosistema autóctono y atemorizar a la población. Efectivamente, si pensábais en las pitones birmanas, podéis cantar bingo. Abandonadas tras ser adquiridas como mascotas, estos ofidios tienen fácil la superviviencia en este clima cálido. Pero el medio se les está volviendo hostil. Ahora tendrán un nuevo enemigo: los cazadores ya tienen permiso para matarlas.
La autorización del Estado de Florida para cazar pitones birmanas forma parte de un programa mayor para acabar con el crecimiento de la población de estas culebras gigantes de origen asiático, capaces de engullir caimanes o venados, que pueden alcanzar tranquilamente los 6 metros y pesar 400 kilos. Su presencia crea una psicosis social justificada que va en aumento, a lo que se une su expansión hacia el norte de USA como consecuencia del aumento de la temperatura en el planeta.
La alarma social es muy comprensible. Las especies autóctonas, algunas de ellas en peligro de extinción, sufren la invasión de las pitones, y los sucesos de sustos y muertes causadas por estos ofidios salpican los periódicos de forma constante. Que si un ciudadano se encuentra una pitón en su inodoro, que si otra que se escapa de la jaula y mata a una niña de 2 años… ¿Cómo no van a saltar las alarmas?. Todos los ingredientes están en la receta para que así ocurra.
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