
El Banco Mundial ha anunciado que el último número de bonos verdes que emitió han elevado el total recaudado por esta herramienta a mil millones de dólares. Los primeros bonos emitidos por la organización internacional, a finales de 2008, recaudaron 350 millones de dólares por medio de varios inversionistas clave en Escandinavia, canalizados a través del banco sueco Skandinaviska Enskilda Banken (SEB).
Los fondos verdes tienen como objetivo generar fondos adicionales para proyectos o programas del Banco Mundial que apoyan las actividades de baja emisión de carbono de sus países clientes, principalmente países en desarrollo. Se supone que el dinero recaudado con la venta de estos bonos apoya a proyectos destinados a paliar las causas y consecuencias del cambio climático, a través del desarrollo de instalaciones de energía renovable, iniciativas de reforestación, manejo de aguas residuales y protección contra inundaciones.
De acuerdo con BusinessGreen, la última emisión de bonos implicó inversiones desde la sección sueca del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Fondo Nacional de Pensiones de Suecia, la Iglesia de Suecia, así como una serie de bancos europeos y empresas privadas de seguros de vida. Los bonos madurarán durante siete años y se promete un rendimiento de 3,25% anual.
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El cambio climático está dándole duro a Tayikistán. Según avierte un informe de Oxfam, este país de Asia central se enfrenta la escasez de agua y a fenómenos climáticos extremos.
A lo largo de su historia, este país montañoso ha recibido ataques de rusos, mongoles, turcos, árabes, uzbekos, chinos, y hasta del mismísmo Genghis Khan. Pero ahora el enemigo se llama impacto climático, es invisible, y no se batirá en retirada. Este antiguo estado asiático podría acabar derrotado por los efectos del cambio climático,que ya están dejándose sentir con sequías, el aumento de las temperaturas y los climas extremos.
Pero esto no es todo. Tener que ir al río cada día a llenar cubos de agua no es lo único que puede pasarles a los tayicos. Como vienen advirtiendo los expertos, esta crisis hídrica amenaza con provocar inseguridad alimentaria, el incremento de las enfermedades, sequías, deslizamientos de tierras y escasez de alimentos, a demás de conflicos entre los países de la región, según Oxfam.
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Resulta curioso que un pronunciamiento de este tipo provenga del Banco Mundial pero así ha sido. En el marco de la reunión de ministros de los 13 países asiáticos en los que aún hay poblaciones de tigre indochino viviendo en estado salvaje, la cual se está realizando en Tailandia, la organización internacional llamó a estos países a cerrar las granjas privadas de tigres, consideradas por los conservacionistas como crueles y que alimentan la demanda de piel y huesos de los felinos.
De acuerdo con The Guardian, las granjas de tigres se encuentran principalmente en China, pero también las hay en Laos, Vietnam y Tailandia. Los propietarios afirman que la cría en cautividad ayuda a reducir el comercio ilegal de las partes del cuerpo del tigre que se utilizan en la medicina tradicional, pero los ecologistas dicen que sólo estimula el contrabando. Se cree que tan sólo en China hay cinco mil tigres domésticos, y las granjas han prosperado a pesar de que el gobierno prohibió el comercio de partes de tigre en 1993.
Creo que esta vez es oportuno que os cuente la historia detrás de la foto que ilustra este post. El autor cuenta que la tomó en el Templo del Tigre, en Tailandia, una visita que no recomienda a nadie. Los tigres allí expuestos al público están encerrados en jaulas o encadenados. Y aún peor: los adultos, dice, están tan inmóviles que despiertan la sospecha de estar drogados. Se supone que las granjas de tigres no someten a los animales a torturas, pero hay otros reductos menos obvios de maltrato animal. El primero de todos: un animal salvaje no debe vivir encerrado en una jaula.
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Indonesia es el tercer emisor mundial de gases de efecto invernadero. Lo dice un informe de 2007 del Banco Mundial. Lo dice Greenpeace, que se ha manifestado en contra de la deforestación de la selva. Estáis equivocados, responde el gobierno indonesio a través de la Segunda Comunicación Nacional, un informe formal gubernamental sobre la situación de las emisiones en el país.
Tan seguro está el gobierno de que Indonesia no merece tan desagradable etiqueta, que cuando el ministro de medioambiente se enteró de ella, se sintió desconcertado. De acuerdo con la Segunda Comunicación Nacional, en el año 2000 las emisiones de gases de efecto invernadero de Indonesia fueron de aproximadamente 1.415.988 gigagramos. El estudio del Banco Mundial establece 3.014.000 gigagramos.
Si otros países no han comunicado sus datos sobre emisiones, ¿cómo se puede saber que Indonesia está en tercer lugar?, se pregunta el ministro. Y tiene algunos apoyos. Hakan Bjorkman, director en Indonesia del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, también dice que el estudio de 2007 no es preciso, pues no usó datos y años comparables.

Vaya por delante que estos pájaros me caen muy mal, pero esta vez estoy de acuerdo con ellos: el jefe del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo hoy miércoles en Washington que era fundamental incluir a los pueblos indígenas en las conversaciones internacionales sobre cambio climático, en referencia a la COP15 de Copenhague, puesto que se cuentan entre los grupos más afectados por el calentamiento global y el cambio climático.
Las palabras de Zoellick, no obstante, difícilmente podrían haber sido de otro signo, más que nada porque se encontraba reunido con representantes de grupos indígenas y tribales de todo el mundo, así como organizaciones no gubernamentales, el sector privado y otros grupos dedicados a la lucha contra el cambio climático. El objetivo de esta mesa era poner las bases para la creación del Fondo de Acción Climática de los Pueblos Indígenas.
El cometido de este Fondo debería ser proporcionar financiamiento directo a las comunidades indígenas de todo el mundo más afectadas por el cambio climático. La idea es que el dinero ayude a capacitar (por cierto, palabra que odio) a las comunidades indígenas a la hora de influir en la toma de decisiones, tanto en sus países como en la arena internacional. El problema, no obstante, no es ése, para mí: es que nadie les hace ni caso, cosas de ser pobres y de vivir en armonía con recursos naturales muy apetecidos por todos…

En EcologíaBlog insistimos en el peligroso aumento de CO2 que produce la carne que consumimos. Para nuestros lectores no es ninguna sorpresa que los gases metano sean una amenaza para la salud del planeta, ni tampoco la necesidad de convertirnos en vegetarianos para poder salvarlo. Lo que no habíamos dicho hasta ahora es que la carne produce más de la mitad del porcentaje total de gases de efecto invernadero.
Así es, según un nuevo estudio, la ganadería causa daños al clima mucho más elevados de lo previsto hasta ahora. En un artículo publicado por un grupo de reflexión del Worldwatch Institute (USA), dos asesores ambientales del Banco Mundial sostienen que en lugar de 18% de las emisiones globales están causados por la carne, la cifra real es de 51%.
Ellos afirman que las cifras de Naciones Unidas han subestimado gravemente los gases de efecto invernadero causados por decenas de miles de millones de vacas, ovejas, cerdos, aves y otros animales. Unos gases que los autores del informe miden de forma distinta, y en tres áreas principales: el metano, el uso de la tierra y la respiración.
Continúa la lectura: Un estudio afirma que la carne crea más de la mitad del CO2

O empezamos a rumiar vegetales como descosidos, o el planeta se nos comerá con patatas fritas. Así de drástico ha sido Lord Stern, un experto mundial en cambio climático, cuando a advertido a los británicos (y al mundo entero, se sobreentiende) que comer carne aumenta los gases de efecto invernadero de un modo inasumible para el medioambiente.
Ya a la desesperada, por lo visto desconfiando de una reacción internacional para detener el calentamiento global, Stern apela al consumidor. Esta vez la advertencia ha ido dirigida a los ingleses, a los que les ha dicho, con todas sus letras, que vencer el calentamiento global depende de lo que pinchamos en el tenedor.
¿Y eso por qué? Pues porque, según este científico, las emisiones de metano de las vacas y los cerdos están poniendo “una enorme presión sobre el mundo”. Y, puesto que estos animales no dudarían en dejar de ofrecernos sus carnes, el mensaje ha de dirigirse a quienes sí considerarían un problema que ello ocurriera. Pero la advertencia va más allá de una simple recomendación. Stern no sólo abogó por una dieta sin carne sino que predijo que las actitudes de las personas comedoras de carne iban a cambiar mucho y con el tiempo se convertiría en una práctica inaceptable, tan censurable como conducir borracho.
Continúa la lectura: El planeta necesita un mundo vegetariano, según el experto ambiental Lord Stern

Lo que en muchos lugares de Occidente es un gesto cargado de simbolismo, una iniciativa bienintencionada, un experimento que apunta hacia el futuro o un gesto tomado por extravagante en las zonas rurales de Bangladesh sólo tiene una lectura: Una gran noticia. Me refiero a la instalación de paneles solares en los hogares. Y es que la situación del país asiático respecto al suministro eléctrico es muy distinta a la que disfrutamos por estos lares.
Sólo el cuarenta por ciento de sus ciento cincuenta millones de habitantes tienen acceso a la electricidad y la mayoría con cortes y exclusivamente unas horas cada jornada. En otras zonas, la corriente eléctrica se cae durante días, dificultando la actividad cotidiana y deteniendo el trabajo de fábricas y oficinas o, por ejemplo, las bombas de riego en el sector agrícola. En esta situación, ¿qué empresario apostaría su capital poniendo en marcha un proyecto industrial?
Eso los que tienen suerte. Pero, ¿los otros ochenta millones de bangladesíes? La mayoría viven en zonas rurales y en este punto es donde hace su aparición la energía solar. Grameen Shakti, una organización sin ánimo de lucro vinculada al Premio Nobel de Muhammad Yunus (sí, el de los microcréditos), ofrece a la población la instalación de paneles solares en sus casas. Dipal Chandra Barua, uno de los responsables del proyecto, planea llegar a diez millones de personas a finales de 2012. Por ahora la cifra habla de más de dos millones de beneficiarios. Es decir, un cuarto de millón de hogares y pequeños negocios.

El Banco Mundial ha lanzado en Singapur un programa llamado Eco² Cities: Ecological Cities as Economic Cities (ciudades ecológicas como ciudades económicas) dirigido especialmente a los países en desarrollo, una iniciativa de la institución para evitar en los países en desarrollo el tipo de crecimiento urbano que fomenta el uso ineficiente de los recursos energéticos.
Jim Adams, vicepresidente del Banco Mundial para la región del Este de Asia y el Pacífico, ha declarado que Eco² está siendo lanzado en una coyuntura histórica crítica, pues la urbanización en los países desarrollados es una característica definitoria del siglo 21. La premisa del programa es que las ciudades exitosas son aquellas que crean oportunidades económicas para sus ciudadanos en una forma sostenible y eficiente, a la vez que protegen la ecología loca.
La primera parte del programa Eco² Cities, que ya ha sido concluida, consistió en la edición de un libro de partes que presenta el marco analítico y operacional del programa. El siguiente paso será aplicar este marco en varias ciudades, adaptándolo a las condiciones locales.

Cumbre internacional para discutir acerca de la situación mundial del agua en Turquía. Como cada tres años tiene lugar esta reunión o foro organizado por el World Water Council, con sede en Marsella (Francia), que nació con el objetivo de debatir la conservación y gestión del agua. Hoy abre sus puertas en Estambul con la presencia de miembros del Banco Mundial, del Comité Internacional de la Cruz Roja, del Cuerpo de Ingenieros de EEUU y del presidente iraquí Jalal Talabani, entre otros líderes.
Al agotamiento de acuíferos y de reservas de agua en el mundo, y a la contaminación de la misma, se suma desde hace unos meses la preocupación por la disminución de los fondos para la inversión en infraestructuras de agua debido a la crisis económica y financiera global. Algo que hace temer problemas graves, especialmente en el sector de la agricultura, para los de siempre: los más necesitados. De hecho, como ya comentamos, la crisis del agua ya está aquí.
En palabras de Ger Bergkamp, director general del World Water Council, “la situación del agua en el mundo no va en la dirección correcta. Hay que actuar de forma urgente” (traducción libre). Mark Smith, jefe de la International Union for Conservation of Nature (red medioambiental con sede en Suiza), lo expresó así: “El cambio climático se hará sentir primero y sobre todo por el agua, ya sea en forma de sequías, inundaciones, tormentas, deshielo o aumento del nivel del mar” (traducción libre).
Continúa la lectura: Foro internacional por el agua empieza en Turquía envuelto en críticas