Un informe realizado por el grupo ActionAid señala que las compañías de la Unión Europea han cambiado el uso de millones de acres de tierra en África, América central y Asia, del cultivo destinado a la alimentación al cultivo destinado a la fabricación de biocombustibles. El objetivo de biocombustibles que se ha establecido la Unión -obtener 10% del combustible para el transporte de los biocombustibles para 2020- podrían incrementar el precio de los alimentos y la falta de tierra.
De acuerdo con el informe de ActionAid, para cumplir con el objetivo del 10%, el total de la tierra directamente necesaria para sembrar cultivos de biocombustibles en los países en desarrollo podría alcanzar 17,5 millones de hectáreas. El Fondo Monetario Internacional ha estimado que los biocombustibles son responsables de entre 20% y 30% del aumento del precio de los alimentos en 2008, cuando 125 millones de toneladas de cereales fueron destinadas a la producción de biocombustibles.
Recientemente, el diario estadounidense The New York Times citó una supuesta comunicación entre Jean-Luc Demarty, el máximo funcionario del departamento de agricultura de la Comisión, y un colega, en la cual admitía que un uso no guiado de los cambios en el uso indirecto de la tierra desinflaría la posición de los biocombustibles en la UE. Para The New York Times, ello sugiere que las investigaciones sobre biocombustibles realizadas por la Comisión Europea quizá apunten hacia un aumento negativo del uso de tierras para la producción de biocombustibles en detrimento de los alimentos.

¡Qué suerte van a tener los motores de coches y tractores si acaban chupando rico zumo de sandía en lugar de venenosa gasolina, aceite de patatas fritas, asquerosas algas o el desagradable aceite de colza!. No, no me he vuelto loca, no lo digo porque sandía rime con gasolina, ni porque haya sido abducida por diseñadores que hacen muebles con cajas de frutas, sino porque el jugo de la sandía ha sido estudiado por científicos como una fuente potencial de biocarburantes.
Además de alimentar, decorar refrescar y curar, ahora también puede salvarnos el pellejo de la dependencia petrolera. Parece que su turno como biocombustible ha llegado: la última noticia en gasolinas alternativas ya no son las algas, el maiz, los aceites vegetales procedentes de fritangas o de la colza. Y es que una investigación ha descubierto que la fruta es una gran fuente de azúcar que puede ser fácilmente destilada en alcohol para alimentar automóviles y maquinaria agrícola.
Pero todos tranquilos, que las sandías seguirán llegando a nuestras mesas como hasta ahora. No se utilizarían para estos menesteres las bonitas sandías que tanto color y frescor dan a nuestros veranos, sino las que los mercados rechazan por tener defectos (manchas en la piel, deformidades, etc). Para que os hagáis una idea, los minoristas descartan la barbaridad de 360.000 toneladas de estas frutas al año sólo en Estados Unidos, que podrían ser utilizados como una forma económica de producir cerca de nueve millones de litros de biocombustible por año.
Continúa la lectura: El rico zumo de sandía: ¿una fuente de energía renovable?
La compañía petrolera Exxon anunciará pronto un plan de inversión de 600 millones de dólares para la producción de combustibles líquidos hechos a partir de las algas, un proyecto que ha desarrollado en conjunto con Synthetic Genomics, una compañía de biotecnología.
Será difícil que esta intención cuele y resulte creíble para los activistas medioambientales y para el público preocupado por el medio ambiente en general pues, como hace poco os contamos, un informe señala que Exxon ha continuado financiando a think-tanks de negacionistas del cambio climático, por no mencionar las ganancias que ha obtenido durante los últimos años en los que el precio del petróleo se ha mantenido por las nubes y, anecdótico pero revelador, que su presidente ejecutivo dijo hace unos años que lo de los combustibles no fósiles y limpios era pura tontería.
Seamos positivos, no obstante, ante las intenciones de esta compañía. Si Exxon se pasa -aunque sea parcialmente- a las líneas del biocombustible y ese plan de producir combustible con base de algas se concreta en los cinco o 10 años que sus científicos calculan, sería un gran impulso para la industria en general. Actualmente, cerca del 9% del combustible líquido que se utiliza en Estados Unidos es biocombustible, y proviene principalmente del etanol con base en el maíz. El Congreso de ese país ha publicado un mandato según el cual, para 2022, la producción de biocombustible sea de 36 billones de galones.
Continúa la lectura: Exxon podría producir combustible derivado de las algas

Continental Airlines, la quinta línea más grande el mundo, ha probado una mezcla compuesta por un combustible derivado biológicamente y combustible de jet convencional, la cual ha funcionado ligeramente mejor que el combustible de jet usado solo, durante un vuelo de prueba. La línea aérea estima que la reducción de gases de efecto invernadero gracias a esta mezcla fue de al menos 60%.
El vuelo, que es el primero que realiza una línea aérea comercial con biocombustible usando un avión birreactor, se realizó en enero y duró 90 minutos, durante los cuales la mezcla de combustibles mostró un incremento de eficiencia de 1,1% más que el combustible fósil convencional.
La mezcla de biocombustible consiste en un aceite derivado de algas y plantas de jatrofa, suministrados por Sapphire Energy y Terasol Energy respectivamente. La jatrofa, en especial, produce mucho aceite y es considerada una de las mayores fuentes potenciales de biocombustible.

Mientras la crisis económica avanza hasta límites insospechados, las empresas buscan reconvertirse lo antes posible para escapar de la espiral negativa que azota los mercados mundiales. Algunos sectores, como el del automóvil, han decidido apostar por proyectos a largo plazo y se han enfrascado en cambiar los combustibles fósiles por energías renovables- Aquí ya hemos dado cuenta de ello y parece ser que las cosas no les van mal. Ahora, otros sectores en crisis están siguiendo el camino tomado por la industria automovilística y poco a poco van introduciendo las energías renovables en sus dinámicas. Este es el caso de la industria aeronáutica. Dichas compañías, conscientes de los grandes apuros que están pasado las líneas aéreas para hacer sus vuelos rentables y a la vez accesibles, han decidido investigar el uso de biocarburantes para reducir el coste de los desplazamientos.
La última compañía en sumarse a este grupo ha sido Japan Airlines. Siguiendo los pasos de Air New Zealand, Continental Airlines o Virgin Atlantic Airlines, mañana harán una pequeña prueba de una hora de duración con un avión que lleva medio tanque de combustible con biocarburantes y el otro medio con carburantes normales. La prueba es muy parecida a la que la pionera Air New Zealand realizó a principios de este año. La compañía obtuvo resultados positivos en los tests con un Boeing 747 en pruebas durante un vuelo de dos horas hasta Australia.
Durante el vuelo, el avión irá utilizando los depósitos de gasolina para así ver mediante monitores las diferencias en cuanto a rendimiento de los carburantes. De esta manera se podrán obtener datos sobre los diferentes carburantes en condiciones muy similares, para no decir idénticas.
Continúa la lectura: Japan Airlines: aviones a biocombustible