
Las inmensas nubes de mariposas monarca que acogen en invierno los bosques de Mexico han encontrado su peor enemigo en otras nubes, mucho más negras y tormentosas. Según advierten los expertos, el mal tiempo supone una seria amenaza para estas visitantes aladas, que emigraron desde el norte de Canadá.
Para realizar su increíble viaje de 8.000 kilómetros, hasta el centro de México, la mariposa monarca emplea cuatro generaciones, pero es un esfuerzo que le vale la pena pues, huyendo del frío invierno norteño, finalmente logra resguardarse en los bosques de este país.
Pero, si sigue haciendo mal tiempo de noviembre a marzo, meses que antes eran cálidos, el invento podría torcérseles para siempre. Y la cosa pinta mal pues, en los últimos años, las tormentas han estado diezmando la población de estos fascinantes insectos, que maravillan con sus aleteos y sus intensos tonos rojizos y negros.
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En la australiana ciudad de Melbourne, las mariposas salen de sus capullos diez días antes que hace 65 años. Se trata de una observación científica que, según un nuevo estudio, revela la presión humana sobre el clima.
La Universidad de Melbourne ha dado una noticia que supone un aldabonazo a la conciencia de la humanidad. Que las mariposas salgan antes o después de sus capullos ha servido a los científicos para establecer una relación causal entre este episodio de la naturaleza, el aumento de los gases de efecto invernadero y el aumento de las temperaturas.
Así, según este trabajo, que se publica en la revista Biology Letters, el calentamiento global explicaría el adelantamiento de la fecha en la que las orugas abandonan sus crisálidas convertidas en bellas mariposas.

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Es mucho más largo que COP15 pero se trata de su alternativa popular a nivel mundial. Tendrá lugar en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, entre el 20 y el 22 de abril. Ayer, en conferencia de prensa, se dieron más detalles sobre este evento.
Se espera que asistan a esta “conferencia de la gente” miles de personas, en su mayoría miembros de movimientos sociales y grupos indígenas. Tratarán de promover un referéndum internacional sobre el calentamiento global. Según sus organizadores, el objetivo sería alcanzar la cifra de 2 millones de personas que participen en él.
La idea de la conferencia es “dar voz a la gente” sobre el cambio climático. Y el momento es de lo más oportuno, me parece a mí, después del fracaso de la cumbre de Naciones Unidas de Copenhague de diciembre pasado. Veamos si los asistentes de 94 países y los representantes de 70 gobiernos lo hacen algo mejor en Cochabamba…

Nada de exageraciones, ellos siguen flemáticos, fieles a su inconfundible comedimiento: los ingleses están siendo prudentes y discretos hasta cuando se les viene encima una peligrosísima bomba de calor, eso que llamamos calentamiento global. La Autoridad de Normas Publicitarias del Reino Unido (ASA, por sus siglas en inglés) ha prohibido unos anuncios del gobierno británico que alertaban sobre las consecuencias del cambio climático.
La ASA ha echado un jarro de agua fría a esta campaña gubernamental, que alertaba sobre las posibles consecuencias del calentamiento global en tierras británicas. ¿Con qué motivo? Según la entidad, los mensajes que alarman sobre el impacto climático son alarmistas.
Hablando en plata, los anuncios han sido censurados porque se cree que exageran, y esto no lo cree sólo la ASA, sino las 939 personas que se quejaron de la campaña a este organismo. Pero esta es una opinión que no comparten, precisamente, desde el Departamento de Energía y el Cambio Climático (DECC), donde los crearon.

La imagen que ilustra este post no está sacada de un cómic futurista, y podría hacerse realidad en cuatro décadas. Es del Instituto australiano de arquitectura, y recrea, de forma optimisma, cómo será la vida en aquel país en el 2050 a consecuencia del cambio climático.
Eso, en el mejor de los casos, es decir, si Australia sabe adaptarse a las muchas e importantes transformaciones que le esperan. Hablamos de inmigración, lo que conllevará un importante aumento poblacional (hasta los 35 millones de habitantes) y de una mayor contaminación, así como de inundaciones costeras, pérdida de playas, incluso desaparecerá la región turística conocida como Costa de Oro.
Habrá, también, una drástica disminución de la tierra cultivable, que disparará su valor, y se tendrá que usar el espacio que hay junto a los edificios para cultivar alimentos e, intentando ganar espacio al invasivo océano, las personas vivirán en casas construidas en islas flotantes y viajarán en vehículos monorail sobre el mar.
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El ciervo no es bienvenido en las ciudades británicas. Digamos que, a los ingleses, este animalito no les agrada como parte de la fauna urbana. En parte, razones no les faltan: se quejan de que hay demasiados, y de que ello conlleva problemas de todo tipo, pues provocan más de 74.000 accidentes de tráfico cada año, dañan los árboles, transmiten enfermedades…
Pero, todo sea dicho, los británicos tampoco están dispuestos a hacer nada para convivir con estos pobres inocentes, que mete sus hocicos en la urbe desde que su población ha explotado por los inviernos más cálidos y la falta de depredadores naturales.
Se les encuentra por todas partes, en los campos de golf, en las rotondas, en los cementerios, en los jardines o cruzando carreteras a lo loco. Las cifras más recientes estiman que hay hasta dos millones de ciervos en el Reino Unido, el nivel más alto de los últimos 1.000 años. En la actualidad alrededor de medio millón de ciervos son matados cada año en aquellas tierras, sobre todo con escopeta.Pero hay poco control en las ciudades, ya que atraparlos y dispararles es costoso para las autoridades locales.
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El cambio climático global se suma a la pérdida de hábitat y a la contaminación ambiental como factor de grave amenaza para la supervivencia de las poblaciones de aves migratorias. Es lo que se desprende del estudio “El Estado de las Aves: Informe 2010 sobre el Cambio Climático“, obra del Laboratorio de Ornitología de Cornell y presentado, ayer jueves, en Austin, Texas, por el secretario del Interior estadounidense Ken Salazar.
Qué consecuencias del cambio climático suponen un mayor peligro para los pájaros del mundo: sequías más profundas y largas, inundaciones más intensas, y más incendios, entre otros. El informe dice que las aves marinas, como los petreles y los albatros, corren mayor peligro. Las aves en regiones áridas y en bosques muestran, en cambio, una menor vulnerabilidad al cambio climático.
Tanto es así que la totalidad de las 67 especies de aves marinas que se encuentran en los Estados Unidos presentan, según el informe, una vulnerabilidad media o alta al cambio climático. ¿Por qué? En primer lugar, porque las aves marinas suelen tener pocas crías. En segundo lugar, porque anidan en islas que con el tiempo podrían inundarse por la subida del nivel del mar. En tercero, porque se verían afectados por cambios en la química del agua.
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Citada por Australia Business and World’s News, June Zeitlin, ex directora ejecutiva de la organización WEDO, refiere un estudio elaborado por la London School of Economics en el que, tras analizar desastres naturales en 141 países, se evidencia que la diferencia en el número de víctimas fatales femeninas y masculinas está directamente vinculada a los derechos sociales y económicos de las mujeres.
Es decir, en las sociedades en las que hay serias desigualdades entre géneros, mueren más mujeres que hombres en los desastres naturales. El estudio también halló que en las sociedades en las que los hombres y las mujeres tienen igualdad de derechos, el número de víctimas de desastres naturales en ambos sexos es similar.
El medio de comunicación australiano también cita a Amy North, investigadora sobre género, educación e iniciativas de reducción de la pobreza global del Instituto de Educación de la Universidad de Londres, quien sostiene que el cambio climático está exacerbando las desigualdades de género existentes con efectos devastadores en la calidad de vida de mujeres y niñas en comunidades pobres.

Daniel Nocera, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), es el hombre de la botella milagrosa. Este químico afirma que con una botella llena de agua y cuatro horas de luz solar pueden generarse 30 kilovatios de electricidad, lo suficiente como para abastecer a toda una casa durante un día.
El resultado lo consigue gracias a la fotosíntesis artificial, un proceso que imita la actividad vegetal que transforma la energía de la luz solar en energía electroquímica. En este caso, se utiliza cobalto como catalizador, con el objetivo de que la energía solar divida el agua y produzca hidrógeno en lugar de azúcares, tal y como hace la naturaleza.
Así, con el óxido de cobalto puede llevarse a cabo con eficacia la reacción fotosintética de separar los componentes de las moléculas de agua. Y se produce un hidrógeno que puede convertirse directamente en combustible líquido o, combinado con oxígeno, en una pila.
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Muy en el estilo inglés de recatamiento e ironía, una revisión hecha por la oficina meteorológica del Reino Unido de más de cien estudios científicos sobre los cambios en el sistema climático de la tierra, señala que -y cito de The Guardian, que a su vez cita el documento- es una posibilidad cada vez más remota que la actividad humana no sea la principal causa del cambio climático. Recordemos que hay quienes creen que el aumento que ha experimentado la temperatura media de la tierra es un proceso natural y no provocado por la actividad humana.
A través de una técnica conocida como detección óptima, los científicos contrastaron modelos computarizados de diferentes causas del cambio climático, tanto humanas como naturales, para medir los cambios en factores tales como la temperatura del aire y el mar, la cubierta de hielo del océano Ártico y los patrones globales de lluvia. La detección óptima considera hasta qué punto una observación puede ser explicada por la variabilidad natural, tal como las erupciones volcánicas o fenómenos como El Niño, y cuánto puede ser explicado por el incremento de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera.
La revisión, publicada en Wiley Interdisciplinary Reviews: Climate Change, halló que las causas naturales de la variación climática, incluyendo el cambio de producción de energía del sol y las erupciones volcánicas, no podían explicar por sí mismas cambios como los siguientes: según la NASA, las temperaturas han subido 0,2 grados Celsius por década durante los últimos 30 años y el promedio de las temperaturas globales ha aumentado en 0,8 grados Celsius desde 1880. La última década fue la más caliente desde que se llevan registros y 2009 el segundo año más caliente.

Los bosques y zonas boscosas cubren más de 40% del territorio de la Unión Europea y representan 5% de los bosques del mundo. Pero la velocidad a la que están creciendo se está desacelerando, y las zonas forestales se enfrentan a retos aún más grandes en el futuro debido al cambio climático.
Los bosques europeos también representan un importante sumidero para absorber el dióxido de carbono, eliminando alrededor de 0,5 gigatoneladas de CO2 cada año comparado con el total anual de emisiones de gases de efecto invernadero de las industrias de los 27 miembros de la Unión Europea, equivalente a 5 gigatoneladas de CO2.
Janez Potocnik, comisario de Medio Ambiente de la Unión Europea, señala que los bosques de Europa son un recurso precioso y cumplen una amplia gama de funciones sociales, económicas y ambientales. Las declaraciones de Potocnik, citadas por The New York Times, se produjeron en el marco del lanzamiento de un nuevo documento de debate sobre cómo la UE podría prepararse para los efectos del cambio climático en los bosques.
Continúa la lectura: La tasa de crecimiento de los bosques europeos se ha ralentizado

De acuerdo con un estudio realizado por un equipo médico de la Universidad de Génova, en Italia, el cambio climático podría extender la temporada de alergia provocada por el polen. Esta es la noticia que ninguna persona propensa a las alergias quiere escuchar cuando la primavera está en puertas, pero que vuelve todos los años por estas fechas.
Habrá quien piense que se le está yendo la pinza al personal con esto de achacar todo problema al cambio climático, pero en este caso hay una clarísima explicación científica: la cantidad de polen en el aire, así como el tiempo que se mantiene, se ha incrementado progresivamente a la par de las temperaturas, según señalan los registros del estudio italiano, que se han recogido durante 26 años.
El equipo realizó un seguimiento de la duración de la estación de polen y la sensibilidad a cinco tipos de polen en la región italiana de Bordighera, entre 1981 y 2007. Observó que el incremento progresivo en la temperatura media ha prolongado la duración de la temporada de polen de algunas plantas y, como consecuencia, la carga general de polen.