Les presentamos en este post un vídeo, obra del Frente de Defensa de la Amazonía, sobre el mayor desastre petrolero de la historia: se trata de los vertidos incontrolados de crudo y otros contaminantes que Chevron-Texaco dejó en la zona de Sucumbíos, Ecuador, durante los 30 años en los que explotó la zona.
Con la dirección de Pocho Álvarez W. y la producción de Karina Corti, esta pieza audiovisual de 10 minutos de duración es una buena introducción a lo que ya se conoce como el juicio del siglo. Explica las operaciones de Chevron-Texaco, su falta de medidas preventivas para evitar la contaminación, y los efectos nefastos que tales residuos tóxicos están teniendo en la salud de las personas (aumento de las tasas de cáncer, abortos espontáneos, malformaciones).
No es la primera vez que tratamos este tema Ecologiablog. Si quieren saber más, lean acerca del documental Crude, vean un estupendo reportaje de 60 minutes al respecto, o sigan, tras el salto, para visionar el vídeo del Frente de Defensa de la Amazonía.
La petrolera estadounidense Chevron anunció hoy que ha demandado al Gobierno de Ecuador ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya por supuestas violaciones a un Tratado Bilateral de Inversiones que existe entre ambos países. Se trata de un nuevo capítulo en la triste historia que comparte la compañía petrolera con Ecuador, cuya arista más delicada es la que involucra a los habitantes del Amazonas, que han demandado a la compañía por daños medioambientales, y que se ha plasmado claramente en el documental Crude.
Según Chevron ha dicho a través de un comunicado, el Gobierno de Quito se ha aprovechado de este juicio, en el que los demandantes exigen una indemnización de 27 mil millones de dólares, para no cumplir con las obligaciones que contrajo hace una década, cuando admitió que en el futuro no ejercería reclamo alguno contra la compañía, al dar por aceptado un acuerdo de reparación ambiental presentado por la petrolera.
La demanda por daño ambiental la interpusieron los habitantes de la provincia amazónica de Sucumbíos. Allí, la petrolera Texaco, comprada por Chevron en 2000, operó hasta 1992 como socio minoritario de un consorcio que, según el comunicado, exploraba y producía petróleo en virtud de unos contratos que había firmado con Ecuador y su empresa estatal de petróleo, Petroecuador.

A los ejecutivos de Chevron seguro que no les apetece ir al cine estos días. No ahora que en cartelera está Crude, un documental dirigido por Joe Berlinger acerca de la demanda medioambiental por 27 millones de dólares que ha sido interpuesta contra su compañía a nombre de los residentes del Amazonas ecuatoriano. El trailer oficial, que podéis ver después del salto, muestra apenas una arista de la historia que tiene a la gran petrolera con los nervios de punta.
Aunque Crude muestra cómo los residentes de la selva deben sortear la contaminación petrolera que cada vez les rodea más, Chevron niega cualquier responsabilidad por esta contaminación y ha lanzado una campaña en los medios de comunicación, ofreciendo un vídeo en el que supuestamente se ve al juez ecuatoriano que lleva la demanda involucrado en un asunto de soborno. El juez se ha retirado del caso, pero sostiene que no ha hecho nada malo.
Por su parte, la organización Amazon Defense Coalition, que apoya a los demandantes ecuatorianos, dice que lo que el vídeo en cuestión muestra es al juez resistiéndose al soborno. Antes quienes han visto sospechoso que la campaña de Chevron haya comenzado justo la víspera del estreno del documental, Kent Robertson, vocero de la compañía, ha dicho que no se ha tratado de una estratagema sino de una coincidencia. Además, eso sí, ha agregado que el documental tiene mucha emoción pero pocos datos. Bueno, habrá que verlo.

Rebeldes nigerianos del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND), afirmaron hoy viernes haber volado por segunda vez, y tras haber sido reparado recientemente, un oleoducto operado por el gigante estadounidense del petróleo Chevron. Se trata del oleoducto que, partiendo de Alero atraviesa Abiteye hasta la terminal de exportación de Chevron en el delta del río.
En una declaración por correo electrónico, MEND declara que, a partir de ahora, su objetivo principal serán las instalaciones petrolíferas que ya han sido reparadas. ¿Por qué? Porque las autoridades y las empresas petroleras parecen según ellos tener toda la prisa del mundo para arreglar esas infraestructuras dañadas en lugar de atender la difícil situación de los habitantes desplazados.
Recordemos que la aparición de este tipo de grupos armados, que supuestamente luchan porque Nigeria retenga mayores beneficios de las ingentes cantidades de petróleo que las transnacionales extraen del deltal del río Níger, responde a una crisis ecológica en toda regla por culpa del oro negro en la región, algo que queda reflejado en el documental Sweet Crude. También hay que recordar el reciente juicio a Shell por complicidad en la tortura y asesinato del activista medioambienal Karo-Wiwa y cómo finalmente la compañía petrolera ha acabado por pagar un arreglo judicial a pesar de su inocencia… También hubo lío, por cierto, en la última junta de accionistas de Chevron…
Continúa la lectura: Atacado oleoducto de Chevron en Nigeria por rebeldes del MEND

“Sweet Crude” (traducible por Dulce Crudo) es una película documental de 100 minutos de duración sobre la extracción petrolífera en el delta del río Níger en Nigeria. Se proyectará en el Seattle International Film Festival el 13 de junio. La realizadora de este filme es Sandy Cioffi.
Lo curioso es que esta cineasta fue originalmente a Nigeria a cubrir la inauguración de una biblioteca comunitaria. Pero cuando en el acto se criticó a la petrolera Chevron, que había aportado los fondos para la biblioteca, Sandy se dio cuenta de que la auténtica historia a explorar era la explotación de los hidrocarburos nigerianos. El documental tomó así como eje geográfico principal la población de Oporoza, que aporta el 10% de las importaciones estadounidenses de crudo. De hecho, no hace mucho, dimos cuenta de la protesta durante la asamblea de accionistas de Chevron por parte de varios activistas.
En “Sweet Crude” podemos ver el reverso de la moneda del supuesto desarrollo que las petroleras traen a muchas naciones en vías de desarrollo. Ríos contaminados, cielos cubiertos por el smog, activistas asesinados, aldeanos desesperados, autoridades gubernamentales corruptas, los tiburones empresariales de las petroleras, la resistencia pacífica de los activistas, reporteros occidentales ineptos, incluso el arresto de la misma realizadora. Todo eso puede verse en “Sweet Crude”. Tras el salto, 16 minutos del filme para abrir boca.
Continúa la lectura: Sweet Crude, documental sobre el petróleo en el delta del Níger
Es lo que tiene abrir debates: uno tiene que escuchar incluso aquello que no le gusta. Eso debe haber pensado David O’Reilly, presidente de Chevron, cuando recibió el alud de acusaciones de los activistas durante la reunión anual de accionistas de la empresa. O’Reilly salió en defensa de la compañía en todo momento, mientras se criticaban sus acciones en Kazajstán, Nigeria, Filipinas y California.
Los activistas exigen a Chevron, entre otras cosas, que llegue a un acuerdo en una demanda de contaminación que enfrenta en Ecuador y que podría costarle 27 billones de dólares. El vocero de los demandantes ecuatorianos dijo a los accionistas que ha perdido dos hijos debido a los problemas de salud provocados por la contaminación.
O’Reilly se enfrentó directamente a él. Le dijo que estaba culpando a la compañía equivocada por la contaminación, pues en realidad Chevron heredó la demanda de Texaco cuando compró esta compañía en 2001. De hecho, O’Reilly dijo que no se trata de problemas de Texaco sino del gobierno de Ecuador y Petroecuador.
Continúa la lectura: Activistas atacan políticas de Chevron durante asamblea de accionistas

Tal y como informamos, parece inminente el fallo del conocido como juicio del siglo. Es el que enfrenta el gigante de los hidrocarburos Chevron por los desmanes y negligencias de la petrolera Texaco (que compró en 1993) en la selva amazónica del norte de Ecuador entre 1970 y 1990. La compañía estadounidense podría verse obligada a pagar la friolera de 25.000 millones de dólares por los daños causados en el ecosistema amazónico y en la salud de los habitantes de la zona. Ahora, un reportaje del programa “60 minutes” de la cadena CBS analiza el considerado como mayor conflicto medioambiental de la historia.
Decenas de miles de personas se han visto afectadas: aún hoy, 25 años después, sigue habiendo enormes piscinas de lodo aceitoso en medio de la selva. Estos residuos tóxicos fueron sistemáticamente vertidos por Texaco en cientos de fosas que, sin filtros ni sistemas de impermeabilización de ningún tipo, contaminaron con plomo y otros metales pesados la tierra, los ríos y los acuíferos de la zona, de los que bebe y se alimenta la población local. Los casos de cáncer se han disparado.
Evidentemente, la compañía no sólo minimiza los daños, sino que ha puesto a la plana mayor de sus abogados a trabajar en la idea de que fue la compañía estatal Petroecuador la responsable de la contaminación. Además, alega que la compañía ya realizó una campaña de limpieza de la zona. Dejando de lado este caso en concreto, tuvimos noticia recientemente de vertidos de crudo por parte de la española Repsol YPF también en la Amazonía ecuatoriana. Seguid el salto para ver el reportaje.
Continúa la lectura: Reportaje de 60 minutes sobre el juicio del siglo contra Chevron en Ecuador

Parece ser que está a punto de resolverse la demanda presentada en 1993 contra la compañía petrolera Texaco (aunque el acusado ahora es Chevron Corp., que compró Texaco en 2001) por contaminar entre 1970 y 1980 una franja de la selva amazónica del norte de Ecuador. Los demandantes alegan que cientos de personas murieron de cáncer por culpa de la contaminación. Chevron lo niega todo, pero el caso es que de fallarse el juicio que en su contra está teniendo lugar en la ciudad de Lago Agrio, la compañía estadounidense podría tener que enfrentar el pago de indemnizaciones por valor de 27.000 millones de dólares.
Activistas que trabajan codo con codo con los empobrecidos agricultores indios que están detrás de la demanda explicaron a la prensa el motivo por el que decenas de miles de personas se han visto afectadas: aún hoy, 25 años después, sigue habiendo enormes piscinas de lodo aceitoso en medio de la selva. Estos residuos tóxicos fueron sistemáticamente vertidos por Texaco en cientos de fosas que, sin filtros ni sistemas de impermeabilización de ningún tipo, contaminaron con plomo y otros metales pesados la tierra, los ríos y los acuíferos de la zona, de los que bebe y se alimenta la población local.
Por añadidura, los demandantes aseguran que a lo largo de los 18 años durante los que Texaco extrayó petróleo de la selva también se produjeron otras irregularidades, como el vertido de aguas residuales sin tratar en los ríos y roturas y fuitas en las tuberías que transportaban el crudo. En total, se estima de esta forma acabaron en las cuencas fluviales de la región 64 millones de litros de petróleo. Y bueno, ahora no está Texaco… pero la española Repsol YPF no se queda corta…
Continúa la lectura: El juicio del siglo: Texaco acusada de contaminar la Amazonía ecuatoriana

Australia ha puesto a subasta diez áreas mar adentro que serán usadas para almacenar dióxido de carbono, un paso más en su plan pionero para reducir las emisiones de CO2 bombeando los gases de efecto invernadero bajo el suelo del océano. Se trata, según el gobierno australiano, de la primera estrategia de este tipo en el mundo, y forma parte de su estrategia para reducir las emisiones de carbón a la vez que se mantiene el crecimiento económico.
Martin Ferguson, ministro de energía de Australia, ha dicho que la tecnología que permite almacenar CO2 es vital para el futuro de la industria australiana del carbón, mientras dura la transición hacia fuentes de energía más limpias. Claro, la pregunta es cuánto durará la transición.
Gobiernos y compañías de todo el mundo han estado buscando formas de capturar y almacenar CO2 para limitar su emisión de gases. Al parecer, estas áreas de almacenamiento son reservas de gas natural ya agotadas, y no puedo evitar imaginarme que terminaremos guardando nuestra porquería hasta en los agujeros vacíos de los panales de las abejas. No sé vosotros, pero yo me pregunto: ¿guardar CO2 en el fondo del océano no tendrá ninguna consecuencia negativa en el ecosistema?
Continúa la lectura: Australia subasta áreas del mar territorial como almacenes de CO2

Veamos algunas películas ecologistas que participan en la edición de este año del festival de cine independiente de Sundance, y que espero que pronto podamos ver en este lado del Atlántico, supongo que no en las mayores salas pero sin duda en las mejores.
Ya hemos hablado en un post anterior del documental No Impact Man, pero hay otras cintas de las que merece la pena estar informado para seguirles el rastro.
Destaca el documental “Crude“, del realizador Joe Berlinger, nos habla de la lucha de una tribu ecuatoriana para conseguir justicia por los daños que las décadas de actividades del gigante petrolero Chevron ha causado en sus territorios ancestrales y en su forma de vida, una historia que desgraciadamente se repite constantemente.
Nosotros, como sociedad, llenamos nuestros depósitos pero no pensamos de dónde vienen estos productos. Saber es nuestra responsabilidad moral. Espero que ese sea el mensaje que la gente obtenga de esta película - Joe Berlinger. (Traducción libre)
Otras interesantes cintas se presentan al certamen, sigue leyendo para enterarte y ver algún trailer.

Un vertido de petróleo se ha producido en el campo petrolífero de Kuparuk, en Alaska, al romperse una tubería corroída se han derramado unos 360 metros cúbicos de agua salada mezclada con petróleo. Según afirma el Alaska Department of Environmental Conservation (DEC) se trata del mayor vertido de este tipo de residuo en el Ártico Norteamericano. Hace aproximadamente un año ocurrió un accidente similar en la misma instalación.
Conocco Philips, la empresa que opera el yacimiento, no ha querido comentar todavía sobre lo sucedido, de hecho en su web no hay mención del suceso mientras redacto este post. Pero desde el DEC informan que se ha limpiado el vertido retirando la nieve contaminada. Indican que la contaminación no ha afectado a la tundra, de ser así la limpieza y los efectos serían mayores. El pozo de petróleo se ha puesto fuera de servicio.
Kuparuk es el segundo mayor yacimiento petrolífero en Norteamérica, y es operado por ConoccoPhilips. La propiedad se reparte entre ésta, BP, Exxon Mobil y Chevron. De poco sirve que estas empresas petroleras se gasten el dinero en campañas de publicidad para decirnos lo verdes que son y lo que se preocupan por el futuro, ( lo que se conoce como “greenwash”), o peor aún manipulando la opinión pública, si el mantenimiento de sus instalaciones en lugares de gran sensibilidad ecológica, como las tundras árticas, es deficiente y están constantemente provocando accidentes.
Este episodio se suma al vertido de 1.000 metros cúbicos de petróleo sobre la tundra en el pozo de extracción de Prudhoe Bay, perteneciente a BP. Mientras la petrolera británica insiste en sus campañas de publicidad “Beyond Petroleum” (más allá del petróleo), en USA este episodio le costó duras críticas y mucho dinero. Más le cuestan al planeta estos accidentes que lo que dejan de ganar estas empresas.
Vía | www.reuters.com
Fotografía | The Wilderness Society