
En plena resaca navideña, y con las rebajas al rojo vivo, la conclusión de este informe nos cae como una bofetada. Según un estudio del renombrado Instituto Worldwatch, formado por expertos medioambientales, el consumismo actual es inviable. Su conclusión es clara, y a muchos no va a gustarles nada de nada: hay que cambiar radicalmente nuestra forma de vida si queremos sobrevivir al cambio climático.
Este nuevo informe dice que Occidente ha de abandonar el consumismo por una cuestión de pura supervivencia. Y esto, traducido, exige una mentalidad nueva: reciclar más, comprar menos, olvidarse de tomar aviones con frecuencia, renunciar a determinados modelos de coches, potenciar la energía renovable …y un largo etcétera de cosas, costumbres y actividades propias de la vida moderna.
Se trata de una severa advertencia que el Instituto Worldwatch realiza a través del informe titulado Estado Mundial de 2010, y en el que se presenta un plan para cambiar nuestro modo de vida.
Continúa la lectura: La forma de vida occidental amenaza la civilización humana

Los buenos deseos son a la Navidad como los propósitos al Año Nuevo. En asuntos ecológicos, hacerse promesas tiene una ventaja añadida: es fácil cumplirlos, pues basta con realizar pequeñísimos cambios para lograr grandes gestos verdes. ¿Y tú, incluirás el color verde entre tus próximas metas?
La naturaleza es muy agradecida, se contenta con poco, pero tampoco le gusta que le den la espalda. Así que, para no enfurruñarla, además de los típicos propósitos de hacer dieta, ir al gimnasio o aprender un idioma, no olvides tu lado verde.
¿Año nuevo, vida nueva? Si has pensado en cambiar un montón de cosas de tu día a día, no es necesario hacer las maletas, dar un portazo y decir hasta siempre. Mucho mejor es tomarse el sabio dicho en plan positivo y, a ser posible, también ecológico.

¿De qué color imaginas tus Navidades? ¿Rojas, doradas … o quizás verdes? Si quieres vivir estas fiestas al máximo, pero sin olvidar tu responsabilidad ambiental, estás leyendo el post adecuado. Aquí encontrarás buenas ideas para comenzar el nuevo año con buen pie ecológico también, todo un regalo que entregamos al planeta …y nos hacemos a nosotros mismos.
Según aconseja para los días navideños del 2009 en su web la Agencia francesa de Medio Ambiente y Gestión de la Energía (Ademe), las compras excesivas son el enemigo principal del medio ambiente. Y, en estos tiempos de crisis, por supuesto, también lo es de nuestro bolsillo.
El consumismo es el gran tema que aborda la guía publicada por Ademe, poniéndonos muy fácil que nuestras Navidades sean las más verdes que hayamos celebrado hasta la fecha. Sus inteligentes consejos los ha recibido tanto los gobiernos locales como los ciudadanos, pero aquí nos centraremos en los recibidos por éstos últimos.
Continúa la lectura: Consejos para una Navidad más ecológica
Aquí vengo, cargada de ideas para hacer manualidades tan fáciles como resultonas. Estamos en época prenavideña y, si recordáis, hace unos días os sugerimos cítricos como originales colgantes. Pues bien, hoy seguimos avanzando por la senda de una Navidad respetuosa con el entorno: esta vez se trata usar material reciclado en la confección de bonitas guirnaldas y colgantes navideños para el árbol o para colgar en cualquier sitio que te apetezca.
Empecemos por las guirnaldas, que haremos con papel de regalo. Ésta es una oportunidad de darles salida a los papeles de regalo que hayas ido guardando (y olvidando) en algún cajón. También puedes hacerlas con otros tipos de papeles, como el de revista, aunque quizás no te quedarán tan elegantes como las de la fotografía, pero sí más divertidas.
Necesitarás unas tijeras, el papel, pegamento, lápiz y un molde para cortar según la forma deseada. La primera cosa que deberás hacer es pensar en la forma de la guirnalda que vas a hacer. En la imagen que ilustra el post puedes ver que está hecha en forma de círculos. La autora del blog que inspira este post dobló el papel en varios trozos para aligerar trabajo, y lo cortó siguiendo el perfil del envase de un yogourt. Después, simplemente ha ido pegando los recortes con pegamento líquido, doblemente, para no dejar el reverso desnudo. Es así de sencillo, sin más. Cuando la cola se haya secado, puedes colgarlas, bien en horizontal, decorando el techo, bien en vertical, de las paredes, en el árbol…
Decoración navideña con materiales reciclados



Continúa la lectura: Decoración navideña con material reciclado

El próximo viernes 27 de noviembre en Estados Unidos, y el sábado 28 en el resto del mundo, se celebra lo que en inglés llaman el Buy Nothing Day y que, en castellano, sería traducible como el Día Sin Compras. La idea que proponen desde Adbusters, los promotores de esta iniciativa, es sencilla: por un día, no comprar nada. Pero este año la cosa va más allá y se pide a la ciudadanía, además, no usar nada (ni el coche, ni los electrodomésticos, ni la tele, ni ningún bien de consumo).
Este evento, que el presente año pone su acento en la crisis ecológica que enfrentamos, se plantea como una huelga de la “maquinaria consumista capitalista”. Y, tal vez muy optimistamente, pretende involucrar a “decenas de millones” de personas en todo el mundo para que sean como Daniel Suelo por un día. No se ponen por poco, no…
El primer Día Sin Compras tuvo lugar hace 20 años en Estados Unidos, y desde entonces se han registrado acciones de todo tipo en cada vez más países. Si en un inicio el motivo subyacente era la rebeldía contra el sistema consumista capitalista, ahora le han dado un giro ecologista a este día de protesta que a mí, personalmente, me parece absolutamente acertado y de lo más afín al decrecimiento. Vean sino estas palabras en la web de Adbusters, con las que yo comulgo plenamente:

La Navidad no siempre ha de ser sinónimo de consumismo y contaminación. La ganadería y agricultura ecológicas hacen posible una alternativa a las convencionales cestas navideñas. Regalar o recibir quesos, vinos, mermeladas, bombones y café orgánicos son un bonito modo de demostrar que se está por un mundo sostenible y, a la vez, fomentar una mirada más verde.
Aunque la cesta más verde es la que no existe, si estás decidido a seguir la tradición de regalar alimentos en la época prenavideña, puedes hacer un gesto ecológico llenándola de alimentos orgánicos. Mucho mejor, por cierto, si prescindes del típico soporte de la cesta, ahorrarás dinero y tu regalo ganará en valor medioambiental.
La elección de los alimentos puede correr de tu parte, pues son muchas las pequeñas empresas artesanas que fabrican productos típicos idóneos para este regalo: quesos, vinos, embutidos, pastas, etc. O también existe la posibilidad de recurrir a una empresa que lo haga por ti, como Seleccion natural, que tiene cestas ecológicas desde 30 a 200 euros.
Cestas ecológicas de Selección natural


Continúa la lectura: Las cestas de Navidad también pueden ser ecológicas

Españoles, escuchad la llamada que WRAP (Waste and Resources Action Programme), el órgano de control de residuos del gobierno Británico, ha hecho a los ciudadanos: hay que dejar de comprar y desechar, y comenzar a alquilar. Asumiendo esta nueva costumbre, podría ayudar a Gran Bretaña –y a España, y a Europa- a cumplir con sus objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
De acuerdo con un informe elaborado por el WRAP, señala que alrededor de un tercio de todos los productos que se desechan todavía se pueden utilizar. Si en vez de comprar se opta por el alquiler, menos productos se fabrican y, en consecuencia, menos son arrojados a los vertederos. Resultado general: reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El estudio dice que 148 mil millones de libras esterlinas, del total de 732 mil millones que son gastados cada año en los hogares británicos, podría ser utilizado en servicios más que productos. Entre los productos que podrían ser alquilados en lugar de comprados están vajillas para ocasiones especiales, herramientas de jardinería, aparatos electrónicos, equipos de esquí, ropa, teléfonos y automóviles.
Continúa la lectura: Debemos pasar de la sociedad de la compra a la sociedad del alquiler

Ya es casi tan imprescindible en la noche más terrorífica como las calabazas, los disfraces y el Truco o Trato. Y es que Halloween (que marcaba el comienzo del invierno para los pueblos celtas) es, en Estados Unidos, una de las fiestas más importantes no sólo a nivel de celebración popular sino también en el negocio del espectáculo. Así que, además, a las consabidas películas de terror que se estrenan en estas fechas se suman los especiales televisivos, si bien estos son más abundantes en el -incomprensible para el resto del planeta- Día de Acción de Gracias o en las almibaradas fechas navideñas.
Aún así, no hay serie que no cuente con su especial de Halloween, tanto del pasado (MASH, Friends, El Príncipe de Bel Air, Mac Gyver y, claro, Scoody Doo) como del presente catódico (CSI, Hannah Montana, Mi nombre es Earl o The Office). Pero la más gamberra, para mi gusto, fue Roseanne, allá a principios de los noventa… hasta que llegó la familia de piel amarilla y cuatro dedos, claro. Los Simpsons son los reyes de esta noche en la pequeña pantalla estadounidense con su tradicional y esperada Casa del Árbol del Terror. Desde su primera temporada, en el lejano año 1990, el universo creado por Matt Groening se hace aún más surrealista con motivo de Halloween y su vigésima edición no iba a ser menos.
Vale, pero esto, ¿qué relación tiene con la temática de este blog? Todo tiene un porqué, la edición 2009 de TreeHouse of Horror, que fue emitida hace unos días por la Fox con una audiencia de ocho millones y medio de telespectadores, dedicó uno de sus tres relatos a la carne adulterada. La cadena de comida rápida Krusty Burger lanza una nueva hamburguesa cuadrada elaborada mediante aberrantes técnicas que, al ser devorada, convierte a las personas en zombies sedientos de sangre humana (denominados Mascadores). No contaré mucho más, pero sí que, de nuevo, los vegetarianos son protagonistas en la serie. En este caso, porque son los únicos que no se transforman en muertos vivientes, fundando una Zona Segura que es la última esperanza para la Humanidad.
Continúa la lectura: Guiño vegetariano en el tradicional especial de Halloween de Los Simpsons
“Salvemos al planeta”, es el lema central de la Minga o Movilización Global por la Madre Tierra impulsada por los movimientos indígenas de todo el mundo. Planteada por los movimientos indígenas durante el Foro Social Mundial en Belem do Pará, Brasil, en febrero del 2009, y ratificada en mayo, durante la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala que se realizó en Puno, Perú, tendrá lugar del 12 al 16 de octubre del 2009.
¿Qué hay detrás de esta movilización? La lucha contra la mercantilización de la vida (alimentos, agua, biodiversidad, bienes naturales); contaminación y depredación (por la minería, hidrocarburos, hidroeléctricas, forestales, ganadería, agrocombustibles, transgénicos); consumismo y criminalización de las luchas sociales; y por la construcción del Tribunal de Justicia Climática.
La idea es que durante esa semana de lucha, en cada rincón del planeta (aunque especialmente en América Latina), todos aquellos que quieran evitar que los elementos básicos indispensables de la vida sean mercantilizados y privatizados, se unan para reclamar otros mundos posibles. A la cabeza, los pueblos indígenas u originarios, cuyas formas de vida tradicionales han estado desde tiempos ancestrales en equilibrio con la naturaleza, y cuyos recursos han sido sistemáticamente saqueados.
Continúa la lectura: Del 12 al 16 de octubre, Movilización Global por la Madre Tierra
¿Quién no ha soñado alguna vez vivir sin dinero? Daniel Suelo, un estadounidense de 48 años, lleva 9 años viviendo sin un centavo. Vive en una cueva en Utah y sobrevive gracias a lo que recolecta en los bosques, a lo que pesca, a lo que ocasionalmente caza. Tiene un blog y una página web en los que comparte su experiencia y que actualiza desde una biblioteca pública.
Probablemente se trate del blogger con la menor huella ecológica del mundo. De goleada le gana al ya célebre No Impact Man, del que se ha hecho hasta un documental. Y créanme, Daniel Suelo no está loco ni hay nada que le obligue a vivir de esta forma. Sencillamente, rechaza la cultura del consumismo que nos rodea y es consecuente, hasta el extremo, con lo que piensa.
¿Por qué este hombre decidió dar este paso en otoño del año 2000? Por lo visto, fue en Ecuador cuando se iluminó. Se encontraba ahí participando en una misión de los cuerpos de paz cuando fue testigo de la radical transformación de una comunidad rural que se enriqueció súbitamente: la población empezó a consumir comida basura y, entre otras cosas, se volcó en una nueva adicción, la televisión.
Continúa la lectura: Daniel Suelo, el blogger que lleva 9 años viviendo sin dinero
Navegando por la red me he encontrado esta buenísima reflexión sobre qué significa ser un consumidor sostenible o verde. Básicamente, esta editorial deja en evidencia que, para todo ser humano que viva en el mundo desarrollado, consumir es una necesidad más. Obviamente, no se refieren a salir con un carrito de compras lleno después de comprar todo tipo de cosas innecesarias en las rebajas. Hay que comprar tickets de metro o de autobús, comida, regalos cuando los hijos insisten mucho, etc. Cosas normales
El quid de la cuestión reside en cómo consumir de forma sostenible. Porque no nos engañemos, no se puede reciclar todo por mucho que insistan. A veces hay que formar parte del sistema. Por otro lado, no nos engañemos con todos estos objetos y gadgets ecológicos o de bajo consumo. Está bien que los conozcamos y los compremos, pero abusar de ellos es estar en la misma rueda del consumismo innecesario.
Poco a poco, a medida que el tiempo pasa, se va poniendo en evidencia las deficiencias de la sociedad del consumo que hemos creado. No sólo deficiencias sociales, también hay que hablar de las deficiencias medioambientales que ya han aflorado. Deficiencias que no son tomadas demasiado en serio pero que con casi toda seguridad son sólo la punta del iceberg. Mientras tanto, los que tienen una conciencia ecológica, se encuentran que, pese a ver esta realidad, no pueden hacer nada para cambiarla y, con renunciar a su porción de culpa, no consiguen más que caer en cierto grado de exclusión social. ‘Consume sosteniblemente’ dicen algunos. Sí, pero… ¿cómo?. Para el consumidor verde, comprar está lleno de preguntas. ¿Quien fabrica esto? ¿Con qué materiales? ¿Son materiales reciclados? ¿Se pueden reciclar? ¿Hay opciones más ecológicas?Todas estas cuestiones llenan la cabeza de los hombres y mujeres del siglo XXI que quieren ser responsables con su planeta. ¿Cómo afrontar este debate?
Vía | www.thedailygreen.com
Fotografía | Jenny Downing
Continúa la lectura: Reflexión sobre el consumidor sostenible o verde