
Casi tres mil millones de personas dependen de estufas y hornillas que funcionan con combustibles fósiles para cocinar. Lo he sabido a través de la fuente más inesperada: Julia Roberts. Más exactamente, a través de un artículo firmado por la actriz que ha sido publicado en el diario inglés The Guardian. El tema no es baladí: cuando no existe un correcto sistema de ventilación, el humo que es generado en la quema de materiales combustibles sólidos –frecuentemente madera, carbón o excrementos de animales- puede causar graves enfermedades respiratorias.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la quema de estos sólidos produce altos niveles de contaminación del aire en interiores con una amplia gama de contaminantes perjudiciales para la salud, incluidas las pequeñas partículas de hollín que penetran profundamente en los pulmones. En las viviendas con poca ventilación, de acuerdo con la OMS, el nivel de partículas pequeñas en el aire interior puede ser 100 veces superior al aceptable.
Julia Roberts es embajadora de la Alianza Mundial para Estufas Limpias -Global Alliance for Clean Cookstoves-, una iniciativa público-privada apoyada por la Fundación Naciones Unidas. El objetivo de esta organización es que, para 2020, 100 millones de hogares hayan adoptado estufas limpias y eficientes. Para lograrlo,
trabajará con sus socios públicos, privados y sin fines de lucro para ayudar a superar las barreras del mercado que actualmente impiden la producción, distribución y uso de cocinas limpias en el mundo en desarrollo.
Fotografía | Ikhlasul Amal

Por estos días, decenas de ciudades españolas y otras muchas del mundo encienden con orgullo sus luces navideñas. Justo lo que faltaba: más iluminación urbana. Más consumo, menos posibilidades de admirar las estrellas y, como nos indica un equipo del National Oceanic and Atmospheric Administration de Estados Unidos, más contaminación en nuestro aire.
El resplandor que las luces de las ciudades lanzan hacia el espacio interfiere con reacciones químicas que normalmente ayudan a limpiar el aire durante la noche, mientras dormimos. Todo el CO2 que nuestras actividades emiten al aire durante el día crean una mezcla de moléculas que la naturaleza tiene que limpiar para nosotros durante las horas de oscuridad.
Para ello, utiliza una forma especial de óxido de nitrógeno, llamado radical nitrato, para descomponer las sustancias químicas contaminantes que irritan nuestras gargantas, entre otros efectos menos inmediatos. Las medidas tomadas desde un avión en la ciudad estadounidense de Los Angeles indican que la energía de toda la luz nocturna expulsada por esta ciudad está destruyendo los radicales.
Continúa leyendo: La iluminación de las ciudades aumenta la contaminación del aire

Hay varias costumbres navideñas, digamos, muy dadas al despilfarro, y la de colocar un pino talado en medio del salón es de las obvias: se ha cortado un ser vivo para que adorne una casa por pocas semanas. No se salvan ni los pinos vendidos en macetas, pues no duran más de tres meses.
Para quienes no ven ninguna gracia en árboles alternativos hechos a partir de materiales reciclados, la empresa californiana The Living Christmas Co., fundada por el arquitecto paisajista Scott Martin, ofrece árboles en alquiler para la temporada navideña. Su compañía se encarga de enviar el ejemplar, en una maceta especialmente acondicionada, y de recogerlo al finalizar las fiestas. Lástima que el servicio sólo funciona en Estados Unidos.
La gracia está en que el servicio funciona como una adopción: el árbol adoptado, una vez terminada su labor decorativa, es cuidado por lo que resta del año. En diciembre, vuelve a casa, lo disfrazamos por unos 15 días y luego regresa a su guardería en Carson, California. Inclusive podemos visitarlo para ver como crece.
Continúa leyendo: Un servicio de adopción de árboles navideños gana adeptos en California

Lo advierte un informe de la ONU: los glaciares contienen contaminantes mortales para el ser humano. Por lo tanto, su derretimiento supondrá la liberación de agentes nocivos a la atmósfera y a los océanos.
Se trata de productos químicos extraordinariamente tóxicos y de larga duración, que se van acumulando en nuestro organismo e impulsan la aparición de tumores, cánceres, enfermedades cardíacas, infertilidad y un largo etcétera de enfermedades. Por cierto, incluyen pesticidas y bifenilos policlorados (PCB), utilizados en los aparatos eléctricos.
¿Que todo esto te suena a catastrofismo? Para los científicos que han elaborado este estudio internacional es, simplemente, un pronóstico que parte de una realidad: las consecuencias del cambio climático en relación con la existencia de unas toxinas llamadas contaminantes orgánicos persistentes.

Como atestigua el vídeo que os dejo después del salto, la contaminación en Teherán fue tan potente hace poco más de una semana, que las autoridades de la capital de Irán decretaron día libre en un intento por reducir la cantidad de coches en las calles y proteger la salud respiratoria de los habitantes. Pero la situación se ha repetido ayer: una espesa niebla gris de smog cubría la ciudad.
Todas las oficinas gubernamentales, las escuelas y las fábricas permanecieron cerradas el miércoles y jueves por orden del comité gubernamental que evalúa la calidad del aire. Los críticos dicen que cada día de cierre provoca unos 130 millones de dólares en pérdidas monetarias.
La mayor parte de la contaminación que tiñe de gris el aire de Teherán, uno de los más contaminados de mundo, procede de los coches. Cada año, 1,4 millones de vehículos transitan por la ciudad, bombeando un estimado de cinco millones de toneladas de CO2 al aire.
Continúa leyendo: Irán: la contaminación detiene Teherán (Vídeo)

Los corales son tan bellos como vulnerables. Sobre todo, les afecta la pesca, el buceo, la polución y, por supuesto, el cambio climático. ¿Qué hacer, cómo proteger estos elementos claves del ecositema marino? Por lo pronto, se están creando zonas protegidas, tal y como acaba de hacerse en la isla indonesia de Bali.
Las autoridades balinesas han anunciado la creación de un área marina de 20.000 hectáreas para proteger los arrecifes de coral amenazados por la presión humana. En concreto, este área protegida se extenderá alrededor de las islas pequeñas, en particular las cada vez más turísticas Penuda et Lembongan, situadas al este de la isla.
Su preservación es importantísima también para la biodiversidad mundial, pues estamos hablando de los valiosísimos arrecifes de Bali, que atesoran cientos de tipos de coral, y que forman parte del Triángulo de Coral, uno de los ecosistemas más ricos del mundo, ahora amenazados por los pescadores que usan explosivos y cianuro, y por los buques cuando echan el ancla sobre sus arrecifes y por la contaminación de los desechos humanos.
El Health Effects Institute, con sede en Estados Unidos, ha publicado un informe que evalúa la calidad del aire de las grandes ciudades asiáticas. El resultado no invita a cambiar de domicilio: la contaminación en esas ciudades excede los límites de seguridad establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Más de 530 mil personas mueren prematuramente cada año como consecuencia de la contaminación del aire.
Podemos ver la contaminación, como atestigua esta foto de Shangai, y sin duda también se siente. La irritación de los ojos y la garganta es una indicación clara que habitantes de ciudades como México o Santiago de Chile reconocen inmediatamente. En las personas que tienen problemas cardiovasculares o pulmonares, el efecto puede ser fatal.
De acuerdo con Reuters, el estudio tomó en cuenta tres principales contaminantes: material particulado de 10 micras y más pequeño, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre. Ni una sola ciudad en Asia tenía los tres contaminantes dentro de los límites considerados aceptables por la Organización Mundial de la Salud. Es curioso que una de las ciudades que excede la cantidad de partículas sea Singapur, que suele venderse como una de las ciudades más ecológicas de Asia.
Continúa leyendo: Asia: la contaminación urbana excede los límites de seguridad de la OMS

Peter Fimrite, periodista del San Francisco Chronicle, ha vivido una experiencia profesional de esas que todos admiramos pero que pocos quisiéramos tener la oportunidad de vivir: ha acompañado a un grupo de científicos medioambientales a las profundidades de Iron Mountain, uno de los lugares más contaminados del mundo.
No hay que investigar mucho para encontrar por qué Iron Mountain, literalmente montaña de hierro, es uno de los lugares más temibles de la Tierra. Situada en Redding, en el norte del estado estadounidense de California, de ella se extrajo hierro, plata, oro, cobre, zinc y pirita de forma intermitente desde 1860 hasta 1963. De ella ahora sale un drenaje muy ácido que contiene grandes cantidades de zinc, cobre y cadmio.
Fimrite cuenta que el agua que corre por las paredes de la mina es tan ácida que puede disolver tejidos y quemar la piel. La operación minera destruyó la montaña, expuso la pirita que contenía al oxígeno, el agua y las bacterias que se combinaron para crear escorrentías tóxicas, la peor concentración de ácido del mundo, 500 veces más tóxica que cualquier otra mina.
Continúa leyendo: Iron Mountain, la mina más contaminada del mundo

Los científicos necesitan profundizar en el tema, aunque ya pueden avanzar que los fumadores pasivos corren mayor riesgo de pérdida auditiva, según dice un estudio.
Ya se conocía la relación entre la pérdida auditiva y las personas fumadoras, pero ahora sabemos que la cosa va más allá: el peligro también se extiende a los que sufren el humo ambiental del tabaco, según un estudio de la Universidad de Miami y Florida International University.
El estudio, que contó con la participación de más de 3.000 estadounidenses adultos, entre los 20 y los 69 años, ha sido publicado en la revista Tobacco Control, donde se afirma que el humo del cigarro puede provocar daños en el oído.
Continúa leyendo: Los fumadores pasivos corren más riesgo de sufrir pérdida auditiva

Varios pozos de agua subterránea cerca de una comunidad en el desierto de California han disparado la alarma por estar contaminados con cromo. ¿Les suena familiar?. ¿A película de Hollywood?. No estamos lejos, de hecho estamos muy cerca, es el mismo pueblo de Hinkley y el mismo caso que se hizo famoso, hace ya diez años, gracias a la película Erin Brockovich, protagonizada por Julia Roberts. El caso vuelve a sonar.
En aquella película, el personaje de Erin Brockovich establece una conexión entre un número inusual de enfermedades en este lugar de California y el agua contaminada que se distribuía en la zona. La compañía Pacific Gas & Electric fue la responsable de verter cromo hexavalente en la aguas. Ante la gravedad de los hechos, el pequeño bufete de abogados donde trabajaba Erin comenzó una demanda con repercusiones gigantescas.
El mismo Distrito Metropolitano del Agua del Sur de California ante la preocupación pública desatada por la película, informó en su página web sobre la vinculación entre el cáncer y el cromo 6 de los suministros del agua. Lo cierto éste ha sido el proceso contra el medio ambiente con mayor indemnización económica en la historia de Estados Unidos, unos 333 millones de dólares. Lo increíble es que luego de varias décadas, algunos de estos pozos de agua siguen mostrando unos niveles de toxicidad importante.
Continúa leyendo: El pueblo de la película Erin Brockovich vuelve a ser víctima de la contaminación