
Ecuador está viviendo una de las peores crisis energéticas de su historia debido, en gran parte, al cambio climático. Hay cortes diarios de la corriente eléctrica en todo el país. Y es que la represa y la central hidroeléctrica de Paute, cerca de la serrana ciudad de Cuenca, cuenta con muy poco agua por culpa de la sequía.
Además, hay el hecho de que Colombia, país vecino que vendía electricidad al Ecuador, ha reducido la cantidad que le vendía hasta ahora (de 5.000 megavatios hora por día a tan sólo 1.000). ¿Por qué motivo? Por la sequía, llámenle quien quiera cambio climático, también.
Es un hecho que los países en vías de desarrollo son los que, a pesar de no haber contribuido en prácticamente nada al cambio climático, sufren lo peor de sus consecuencias. Es el caso de Ecuador. Así como en Europa, por lo menos en España, jamás he oído un anuncio en la radio o en la televisión informando de las consecuencias negativas en la vida diaria producidas por el cambio climático, acá en el Ecuador, donde ahora me encuentro viajando, sí.
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En una conferencia de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas celebrada en Ginebra, Suiza, a la que asistieron dirigentes y ejecutivos del sector energético europeo, se alertó que la crisis económica mundial que atravesamos está poniendo en jaque inversiones en el sector de la energía que son clave para enfrentar el aumento futuro de la demanda y el necesario cambio hacia energías más limpias.
Los magnates del gas, el petróleo y la generación eléctrica reconocieron que estaban retrasando y recortando las inversiones previstas debido a la falta de créditos financieros disponibles, el desplome económico y los volátiles precios del petróleo y el gas.
El que no llora no mama, dicen. Y los más ricos, mira por dónde, también lloran. Lo que piden es “capital fresco”. Pero no se engañen, que el ecologismo no es lo que les mueve: el dinero lo quieren para renovar y expandir infraestructuras ligadas a la capacidad productiva y a oleoductos. Bueno, además, añaden, también para recortar emisiones de gases de efecto invernadero y para pasarse a fuentes energéticas alternativas más costosas, según ellos.
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