
Alcalde y residentes del pueblo japonés de Taiji, escenario anual de la matanza de delfines sobre la que se desarrolla The Cove, están decepcionados con el triunfo del documental en los premios que entrega la academia de cine de Estados Unidos. Consideran que la película es una visión sesgada de una tradición japonesa centenaria, tradición que, han declarado a Associated Press, no dejarán desaparecer.
Tetsuya Endo, profesor de la Universidad de Ciencias de la Salud de Hokkaido que es entrevistado en el documental, ha dicho que se le mintió sobre el objetivo del mismo cuando se le pidió ser entrevistado y cree que los realizadores deberían haber rechazado el Oscar. El gobierno local ha hecho un comunicado en el que señala que en Japón, y en todo el mundo, hay diferentes costumbres culinarias que es importante respetar y entender, ya que están basadas en tradiciones de larga data.
En Japón como en España, se suelen justificar actos crueles con el argumento de la tradición y la expresión cultural. Parece que un acto que se realiza durante cien años se gana el derecho de seguir realizándose durante otros cien, por brutal que sea, como si la cultura fuese algo inalterable. Un amigo que no es vegetariano pero que está consciente de que la mayoría de los animales que se come mueren de forma innecesariamente cruenta y dolorosa, ha hecho la siguiente reflexión: no pidamos a los habitantes de Taijin que dejen de comer carne de delfín pero, ¿realmente perdería tanto la cultura japonesa si se los matase de un golpe rápido y certero, en vez de lacerarlos y dejarlos desangrarse lenta y colectivamente en el mar?

Anoche, en el acto de entrega de los premios Oscar, se llevó el premio al mejor documental el filme The Cove, dirigida por Louie Psihoyos y escrita por Mark Monroe, que trata de la caza de delfines en el pueblo japonés de Taiji.
De The Cove ya os hablamos un año atrás cuando mereció el máximo galardón del festival de cine ecológico Sundance. Esperemos que la fama de los Oscar anime a las autoridades japonesas, finalmente, a permitir la proyección de The Cove en las salas niponas.
Tras el salto, podrán ver unos clips del documental así como algunos comentarios y valoraciones al respecto del mejor documental de la Academia por parte de Carolyn Merino Mullin para TheDailyGreen.com.

Científicos de la Fundación Nacional de Mamíferos Marinos de Estados Unidos (NMMF por sus siglas en inglés) han descubierto que el delfín mular (Tursiops truncatus) es resistente a la insulina, al igual que los seres humanos que sufren diabetes del tipo 2. Sin embargo, en los delfines esta resistencia puede encenderse y apagarse, así que los científicos esperan que sea posible encontrar e incluso controlar un mecanismo similar en el ser humano.
El equipo de científicos de la Fundación llegó a esa conclusión después de estudiar muestras de sangre de delfines entrenados que consumían refrigerios continuamente durante el día y ayunaban durante la noche. En dichos análisis se evidenció que los cambios durante la noche en la química de su sangre eran iguales a los cambios que ocurren con los diabéticos humanos.
Según explicó a la BBC Stephanie Venn-Watson, directora de medicina veterinaria de la Fundación, los delfines parecen haber desarrollado la capacidad de simular la diabetes para poder mantener un alto nivel de azúcar en la sangre cuando están en ayuno, revirtiendo su estado normal en la mañana, al tomar el desayuno.
Continúa la lectura: Los delfines colaboran en el estudio de la diabetes del tipo 2

Hablaremos en en este post de la utilización de los animales a lo largo de la historia, y en diferentes culturas del planeta, para hacer la guerra. Dicen que el ser humano es el único animal que mata a sus semejantes. Y para hacerlo, parece que todo vale. Usar animales, como elefantes, perros, incluso delfines, también…
Empecemos por los habitantes del valle del Indo, que desde tiempos ancestrales se sirvieron de elefantes para guerrear. Hasta que el uso de la pólvora no se extendió, allá por el siglo XVI, matar o detener un elefante en combate a base de sablazos o lanzas era una árdua tarea para los enemigos. Otros célebres líderes, desde Tamerlán a Aníbal el Cartaginés, también han pasado a la historia montados sobre el lomo de enormes paquidermos.
Los perros. Su uso militar empezó en la I Guerra Mundial, tristemente célebre por lo enconado de la lucha de trincheras. Pues bien, el llamado mejor amigo del hombre se encargaba de llevar mensajes entre las diferentes posiciones de combate, llegando a sitios inaccesibles para los vehículos y demasiado peligrosos para los soldados.
Continúa la lectura: Reclutando animales para la guerra a lo largo de la historia

Allí están las imágenes de The Cove que han dado la vuelta al mundo. Todo el que sienta un mínimo interés por los animales sabrá a estas alturas que hay un pequeño pueblo en Japón, Taiji, en el que cada año se matan a cientos de delfines nariz de botella a golpe limpio, dejando la costa llena de sangre y animales muertos. El rechazo público que estos ha generado no ha servido para evitar que se repita este año. Al menos cien delfines y 50 ballenas piloto ya han muerto en la primera caza de la temporada, que ha comenzado el primero de septiembre.
Durante los próximos seis meses los pescadores de Taiji cazarán cerca de 2.300 delfines. La carne de cada uno de ellos se venderá hasta en 50.000 yenes (375 euros). Funcionarios de Taiji han dicho que todas las ballenas piloto cazadas en esta expedición había sido asesinadas y su carne llevada al mercado, pero añadieron que la mitad de las capturas de delfines nariz de botella se venderán a los acuarios y el resto será puesto en libertad. Sin embargo,24 horas después de haber sido capturados seguían encerrados en la costa.
Los pescadores persiguen a grupos de delfines en mar abierto, golpeando postes de metal bajo el agua para confundir su sistema de sonar. Los animales agotados son empujados hacia una cala cerrada por grandes redes. Allí permanecerán hasta la mañana siguiente, cuando serán asesinados con cuchillos y lanzas. El espectáculo era relativamente público hasta que, en 2003, dos miembros de el grupo de conservación marina Sea Shepherd liberó a varios delfines que estaban encerrados esperando la muerte.

Un estudio, en el que ha participado un científico de la Universidad Politécnica de Catalunya, ha concluido que los delfines se comunican entre ellos a través de movimientos corporales, como el chapoteo con la cola. Este lenguaje corporal se rige por normas similares a las de la comunicación humana. De hecho, al igual que en el lenguaje hablado humano, las señales más cortas son las que estos mamíferos marinos usan con más frecuencia.
El doctor Ramon Ferrer i Cancho, que ha trabajado en ese estudio con el doctor David Lusseau de la Universidad de Aberdeen, sostiene que los patrones de comportamiento de los delfines en la superficie obedecen a la misma ley de la brevedad que el lenguaje humano, es decir, la búsqueda de los códigos más eficientes y simples.
Estos científicos examinaron específicamente el comportamiento de los delfines nariz de botella en las costas de Nueva Zelanda, su hábitat natural. La mayor parte de la comunicación de los delfines usa sonidos, pero este estudio señala que el lenguaje corporal también es utilizado. Cada patrón de movimiento puede ser separado en una o hasta cuatro unidades básicas, siendo los patrones de comportamiento compuestos por un sólo movimiento los más usuales.
Continúa la lectura: Los delfines usan normas similares a las humanas para comunicarse

The Cove, dirigida por Louie Psihoyos y escrita por Mark Monroe, comienza en Taiji, Japón, donde el ex entrenador de delfines Ric O’Barry, que capturó y entrenó a los 5 delfines que protagonizaron en su momento la famosa serie de televisión Flipper, busca redención: defender a los delfines que son cazados en una cala de este pueblo japonés.
Pero en una remota cala de esta región, rodeada de alambres de púas y señales de advertencia, se esconde una oscura realidad. Al amparo de la noche, los pescadores de Taiji, impulsados por una multimillonaria industria de entretenimiento de delfines y un importante mercado que compra carne de este mamífero acuático, trabajan clandestinamente cazándolos. Lo que hacen los pescadores es tan crudo y cruel, que ellos mismos hacen todo lo posible por no ser vistos.
O’Barry une fuerzas con el cineasta Louis Psihoyos y la Ocean Preservation Society para llegar a la verdad de lo que realmente pasa en la cala. Con un equipo de expertos en sonido y cámaras submarinos, exploradores marinos, y buceadores llevan a cabo una operación para registrar lo que ocurre en este lugar remoto.
Continúa la lectura: The Cove: la triste historia de los delfines en Taiji (Vídeo)

Los expertos que han estado estudiando las causas de los varamientos masivos de cetáceos durante el mes de marzo en las costas de Australia señalan que este tipo de tragedias podrían volverse más frecuentes por el calentamiento global, que empujaría las reservas de alimento más cerca de la costa. Tal y como ya informamos, a principios de marzo 194 ballenas piloto quedaron varadas en las playas de King Island. Semanas después, 90 ballenas y delfines morían en la Bahía de Hamelin. En total, en los últimos 4 meses, han quedado varadas 500 en las costas australianas.
Este tipo de fenómenos viene siendo estudiado desde 1920. Los investigadores se habían dado cuenta que solían ocurrir dentre de ciclos de 12 años, que coincidían con corrientes más frías y más ricas en nutrientes que venían del sur y traían abundante pescado. Se da la cirunstancia que el último pico de varamientos registrado aconteció en el verano austral de 2004/2005.
Corey Bradshaw, de la Adelaide University, aseguró que:
Con el cambio climático es más probable que este tipo de oscilaciones sea más variable a medida que haya condiciones más extremas. Cuando antes se producían corrientes más frías una vez cada diez años, ahora se podría pasar cada cinco años, y es lo que estamos viendo. Podríamos ver más y más frecuentes varamientos simplemente como consecuencia de una mayor frecuencia de fenómenos extremos.
Continúa la lectura: ¿Varamientos masivos de ballenas causados por calentamiento global?

A principios de este mes de marzo, informamos acerca de las 194 ballenas piloto y los 7 delfines que quedaron varados en King Island, cerca de Tasmania, en la costa de Australia. Gracias a la acción de las autoridades y de voluntarios, 48 de entre ellos se salvaron. Pues de nuevo, sólo unas pocas semanas después, tenemos noticias de que, esta vez, ha sido 55 el número de ballenas (de la especie “falsa orca“) y deflines que han muerto hoy en el sureste de Australia al quedar varado un grupo de 80 cetáceos.
La localización exacta es la Bahía de Hamelin (esperemos que no haya ningún flautista implicado en la matanza), a unos 300 kilómetros al sur de Perth, capital del estado de Australia Occidental. En estos momentos, se intenta hidratar al resto de mamíferos varados para intentar salvarles la vida y, enventualmente, devolverlos mar adentro.
Se da la circunstancia de que este tipo de sucesos es cada vez más habitual, tanto a nivel internacional como, en concreto, en el sur de Australia. Se trata de un fenómeno de la naturaleza del que aún no contamos con ninguna explicación científica concluyente. ¿Es un suicidio? ¿Es un accidente natural? ¿Se debe a que el ejemplar que guía al grupo se desorienta por sufrir alguna enfermedad?
Continúa la lectura: Más ballenas y delfines varados en el sur de Australia

Lo que ha ocurrido ayer al sur de Australia es de los eventos más trágicos e inexplicables de la naturaleza: unas 194 ballenas piloto y 7 delfines quedaron varados en King Island, cerca de Tasmania. Afortunadamente, 48 ejemplares pudieron ser conducidos nuevamente a aguas abiertas.
Sin embargo, los voluntarios que han colaborado en el rescate no han podido evitar que este encallamiento masivo haya marcado un nuevo y triste récord. En el primer encallamiento que se produjo en Tasmania, en 1998, murieron 66 ballenas. Esta vez, han muerto 140.
Quien haya visto las tristes imágenes de un encallamiento masivo de ballenas sabrá que es muy difícil devolverlas mar adentro. El tamaño de estos animales obviamente dificulta la labor, pero también parece que aquellas que son desencalladas se devuelven a la orilla continuamente, en una suerte de acto de solidaridad con las otras.
Esta vez los rescatadores han cavado trincheras en la arena alrededor de los mamíferos y las han llenado con agua para intentar mantenerlas con vida. Las ballenas y delfines más pequeños han sido arrastrados mar adentro usando motos de agua y pequeños botes salvavidas.
Vía | www.reuters.com
Vía | www.telegraph.co.uk
Fotografía | Tony Hisgett
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