
Si el cambio climático trae un clima más seco y aumento de las temperaturas, los ecosistemas de los prados se resentirán de un modo importante, según una investigación de la Iowa State University.
El cambio climático, de acuerdo con el estudio, arremetería contra todo lo que ahora está vivo en tan bonitos paisajes, provocando una pérdida de diversidad de plantas y animales, según Diane Debinski, que, desde 1992, ha estudiado los prados de Yellowstone de las Montañas Rocosas.
Tras largos años de estudio, esta investigadora ha encontrado que un clima más seco y una temperatura más alta podría conducir a un cambio en los tipos de plantas y animales que viven allí.
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El calentamiento global atiza fuerte a los ríos Yangtze, Amarillo y Mekong, y el pato lo pagarán millones de asiáticos, sobre todo los miles de tibetanos que viven la meseta más alta de China, y que sobrevivían gracias a sus poderosos caudales.
Según los expertos, la degradación ambiental y la disminución de su agua es un jaque mate al sustento de los 580 millones de habitantes de la cuenca formada por estos tres ríos. El destacado ambientalista Lester Brown advirtió la semana pasada en un viaje a Pekín que la situación podría provocar una grave crisis en Asia: “El derretimiento de los glaciares de montaña en el Himalaya y la meseta tibetana representa la mayor amenaza de seguridad alimentaria que jamás hayamos encontrado“, sentenció.
Así es, la raíz del problema es que los glaciares de las montañas que rodean la meseta Qinghai-Tíbet, conocida como el techo del mundo, están desapareciendo a gran velocidad. Lo hacen a un ritmo de 131,4 kilómetros cuadrados anuales, y ello supone la erosión de los pastizales y humedales, y una amenaza para los campos de cereales, que en los últimos meses han sufrido una grave sequía.
Continúa leyendo: El calentamiento global castiga a los ríos Yangtze, Amarillo y Mekong

El hielo flotante del mar está en retroceso constante, provocando un pequeñísimo aumento del nivel del mar. O lo que es lo mismo, los icebergs están derritiéndose sin cesar en los océanos polares, causando una insignificante subida del nivel marino.
En concreto, de acuerdo con este estudio basado en observaciones de satélite y modelos informáticos, la subida sería de 49 micrómetros -un micrómetro equivale a una millonésima parte del metro- por año, según han descubierto científicos de la británica Universidad de Leeds.
Para que nos hagamos una idea, los científicos nos ponen un par de ejemplos facilitos: la pérdida de hielo equivale a 1.5 millones de icebergs del tamaño del Titanic, y el aumento del nivel marino provocado por ello equivaldría al grosor de un cabello cada año.

No hay que ser científico para encontrar como mínimo raro que en el Ártico las precipitaciones caigan en forma de lluvia y no de nieve. Raro, pero sobre todo preocupante, les ha debido parecer a los exploradores británicos que fueron empapados por una lluvia de tres minutos en la base científica de Ellef Rignes Island, a unos 3.800 kilómetros al norte de la capital canadiense, Ottawa.
Pen Hadow, director del equipo expedicionario inglés, confirmó que un campamento canadiense a unos 90 kilómetros al oeste de su base había sido regado por la lluvia al mismo tiempo. Las precipitaciones en el Ártico de Canadá en ésta época, señala Hadow, son un evento extraordinario, con las implicaciones medioambientales que suponemos e incluso con implicaciones prácticas para los científicos que allí trabajan.
La base británica apoya a un equipo que está realizando pruebas científicas, a unos 700 kilómetros más al norte, para identificar el impacto del aumento de la absorción de dióxido de carbono en el mar. Este equipo ya había informado que el hielo estaba inusualmente delgado y se movía más de lo esperado.
Continúa leyendo: Exploradores ingleses son testigos de una lluvia atípica en el Ártico

Están siendo atacadas por mar y aire: no hay escapatoria para las grandes masas de hielo del planeta. Sí, las pérdidas de hielo que están sufriendo los glaciares, atribuidas al cambio climático, no sólo son resultado de los desprendimientos de hielo en su superficie: según un estudio, los fiordos de Groenlandia no sólo se derriten por el aumento de la temperatura atmosférica, sino también por el calor del óceano.
De acuerdo con este nuevo estudio, el agua calentada por el cambio climático es responsable de la mayor parte de su deshielo, producido no sólo por desprendimientos que van empequeñeciéndolos, sino por su fusión con el océano, una pérdida de hielo que supone el 75% del derretimiento de los glaciares de Groenlandia.
A esta conclusión llegaron la Universidad de California y en la British Antarctic tras una detallada observación de los fiordos de Groenlandia: la salinidad, temperatura y velocidad de derretimiento en tres fiordos de Groenlandia occidental.
Continúa leyendo: Los glaciares de Groenlandia están desapareciendo también desde su base

¿Viviría usted en una plataforma petrolífera de esas que se erigen en el Mar del Norte? Tenga por seguro que, de ser así, no le visitará mucha gente. Y puede que el sueño de tener un huerto sea difícil de realizar. ¿Las ventajas? Mucha luz y ventilación cruzada. Y, lo más importante si vive en una zona amenazada por el aumento del nivel del mar, usted y sus posesiones estarán secos y lejos del agua. Si usted vive en Inglaterra, tal vez la plataforma petrolífera sea, de hecho, una opción.
Un equipo de arquitectos e ingenieros civiles fue designado por el Instituto Real de Arquitectos Británicos y la Institución de Ingenieros Civiles para examinar opciones habitacionales si el nivel del mar aumenta dos metros a finales del siglo. Propuesta: las plataformas petrolíferas que una vez estuvieron clavadas en el Mar del Norte y ahora están desarmadas deberían ser convertidas en casas, tiendas y universidades.
El estudio propone revestir la línea de costa de la ciudad de Kingston-upon-Hull con decenas de torres de perforación de gas y petróleo ya en desuso. Algunas de las torres se dedicarían a vivienda, mientras que otras se convertirían en parques o complejos de ocio. Estarían comunicadas entre sí por pasillos y una de cada tres tendría un puente de comunicación con el continente.

Los osos polares lo saben bien: la erosión de Alaska va a una velocidad de vértigo. Sus costas están mermándose al ritmo de unos 14 metros anuales, una disminución que podría causar graves transtornos a las aves playeras migratorias.
Los estudios ya vienen advirtiendo, desde hace tiempo, que la superficie de sus costas disminuye pero, hasta ahora, el asunto preocupaba especialmente por el impacto que ello tiene sobre los osos polares o las accidentadas excavaciones petrolíferas de Alaska. Ahora, además, hay unos seres vivos que están pasándolo mal: los expertos comienzan a preocuparse por el problema que las plantas petrolíferas y el deshielo podrían causar a las aves playeras migratorias que pueblan su costa.
Continúa leyendo: La erosión de Alaska amenaza a las aves playeras migratorias

Asustadito y tristón tenemos a Papá Noel. Su divertido Ho, ho, ho! podría transformarse en un doloroso Oh oh oh! por culpa del cambio climático. ¿Queréis saber más? Los ecologistas Felix Dodds y Michael Strauss nos traen una interesante carta escrita por el mismísimo hombre de rojo.
Aunque Papá Noel prefiere actuar de forma anónima, esta vez ha hecho una excepción. La razón es sencilla: su conciencia medioambiental le ha empujado a ello. Porque, tal y como nos hace saber, el mundo de los sueños también ha sufrido los impactos del cambio climático . Pero que no cunda el pánico: cuando leas la carta comprobarás que el popular ancianito ha sabido reaccionar ante los retos del futuro.
¿Está Papá Noel en peligro de extinción? El deshielo amenaza con destruir el Polo Norte, donde tiene su casa y su fábrica juguetes este simpático gordinflón… ¿Tendrá, entonces, que irse a vivir a otro lugar? Por lo que nos cuenta en su carta, está intentando evitarlo.
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Espero que este hombre se equivoque cuando dice lo que dice, aunque me temo que no anda errado. Hablo de Al Gore, Premio Nobel de la Paz y gurú climático, que en su visita a la COP15 ha advertido que el deshielo de los glaciares en todo el mundo podría privar a más de mil millones de personas de acceso a agua potable.
La reunión danesa es el marco perfecto para hacer resonar las palabras de este apasionado ambientalista. Según advierte el informe que hizo público y también patrocinó, “hay más de mil millones de personas en el planeta que recibe más de la mitad de su agua potable a partir de la fusión estacional del derretimiento de la nieve y el hielo de los glaciares”.
Como era de esperar, Al Gore ha vuelto a dar un titular impactante, aunque sus palabras son más de lo mismo: su informe habla de las consecuencias del deshielo (desaparición de glaciares, del casquete polar ártico, del aumento del nivel del mar…).

Tras la hecatombe que supondría un deshielo para el oso polar, quizás no todo estuviera perdido. Según Nikita Ovsianikov, científica de la Academia Rusa de Ciencias, los osos polares podrían adaptarse: “La especie ya ha sobrevivido a cuatro períodos de calentamiento por lo menos desde la Edad de Hielo. Biológicamente, pueden sobrevivir”, sentencia la experta.
Noticias como ésta descolocan al más pintao. ¿En qué quedamos, cuando los científicos anuncian que la población de osos polares está en alarmante declive, que están migrando en busca de nuevos hábitats y que, en resumen, sin hielo no hay oso que valga? Todas estas señales de alarma parecen incompatibles con la tesis de la rusa, quien no duda en afirmar que los osos polares se están adaptando a los “efectos desastrosos” del calentamiento global.
Las migraciones por el derretimiento acelerado del hielo son interpretadas por Ovsianikov como un obligado acercamiento a zonas más habitadas, donde acuden en busca de alimento, pero también se convierten en víctimas más fáciles para los cazadores furtivos. Así, todos estos cambios, incluidos los morfológicos, podrían ser parte de la nueva adaptación, y no una señal de su irremediable extinción. En palabras de esta investigadora:
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