
El lenguaje de los peces sigue siendo secreto, porque todavía no se ha descifrado, pero los científicos dicen estar seguros de que estas criaturas marinas se comunican entre sí a través de gruñidos, rugidos, chirridos y chasquidos.
¿Quietud, tranquilidad infinita en las profundidades del océano? Pues va a ser que no. Investigadores de Nueva Zelanda aseguran, “con una certeza del 99 por ciento”, que el sonido de los peces convierten las aguas submarinas en un auténtico hervidero de charlitas.
Pero la cosa va más mucho allá del típico glup, glup, glup. Porque los pececitos no hablan por hablar sino que, al menos hasta donde se sabe, sus conversaciones buscan solventar cosas muy concretas y prácticas, como ligar, avisarse de peligros, darse instrucciones, etc.
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Si los peces entonan sus canciones de amor, todo marcha bien: el agua es de buena calidad, hay lugares de desove que premiten la reproducción de la especie… Lo sabemos gracias a los expertos en tan curiosas melodías, una ciencia que ahora ha puesto sus conocimientos al servicio de la recuperación medioambiental del Golfo de México.
La primavera y el verano es la temporada de estos recitales, y los conocimientos obtenidos gracias a su estudio podría ayudar a determinar los impactos del derrame de petróleo de BP en las criaturas marinas. Porque, tal y como explica Grant Gilmore, un experto en estas grabaciones, “el desove es la cosa más importante que un pez puede hacer’, sin lugares de desove no habrá peces”.
¿Pero, cómo se las apañan los peces para cantar? Tal y como han averiguado los científicos, en su mayoría son peces macho, que para atraer a sus parejas producen sonidos con sus vejigas, haciendo vibrar de forma sonora sus músculos. Cada especie tiene su propia frecuencia, es decir, su particular ritmo, y las hembras se aparean con los machos que les parece que cantan más bonito.
El grupo conservacionista Centro para la Diversidad Biológica (Centre for Biological Diversity), ante el hecho de que todavía no se ve un final al terrible derrame que desde hace más de un mes vierte petróleo en el Golfo de México, urgió hoy a la administración Obama a conceder la calificación de especie en peligro de extinción al atún rojo (también conocido como atún de aleta azul del Atlántico) y a otras especies amenazadas.
El grupo ecologista teme que, además de la marea negra y de las columnas submarinas de crudo, el uso masivo de dispersantes químicos, cuya toxicidad a largo plazo se desconoce, cause daños adicionales a las poblaciones de atún rojo. Y es que el Golfo de México es el único punto de desove del atún rojo en el Atlántico oeste.
Estos productos químicos pueden ser fatales para la reproducción de los peces: BP ha inyectado casi 3 millones de litros en la superficie y 250 mil litros a una profundidad de hasta 30 metros, franja donde el atún rojo desova y donde encuentra sus presas. Los conservacionistas, pues, temen que la mezcla tóxica de petróleo y dispersantes pongan en peligro, por un lado, la supervivencia de los huevos o larvas, y que, por otro, se acumule en los tejidos del pescado al ingerir peces contaminados.

Como ya os contamos, Indonesia, Malasia, Timor Oriental, Filipinas, Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón han firmado un pacto en el marco de la World Ocean Conference para proteger la zona conocida como el Triangulo de Coral, que contiene 76% de todas las especies de coral conocidas. Además, esta zona es un campo vital de desove para el atún, que el pacto también pretende proteger.
De allí que el pacto incluya el compromiso de reprimir la pesca ilegal y hacer cumplir nuevas regulaciones sobre la pesca del atún, precisamente para proteger estas zonas de desove. El pacto indica que la pesca comercial del atún podría ser reducida en los sitios de desove. A cambio, los países podrían recibir compensaciones ya por los Estados que compran mucho atún, como Estados Unidos, o a través de permisos para pescar más en otras partes del Triángulo de Coral.
Un representante del Banco Asiático de Desarrollo -Asian Development Bank, ADB- ha dicho que se han prometido más de 350 millones de dólares para este proyecto, y el propio banco ayudará a los países a tener acceso a fondos. Después del salto os dejo precisamente un vídeo que ha preparado el ADB para dar a conocer al público la importancia del Triángulo de Coral.
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