Se puede constatar la presencia del ser humano en un lugar por la basura que deja. Yo diría que somos la única especie animal que va dejando un rastro de desechos por donde pasa. Hemos estado en el espacio y allí hemos dejado nuestros residuos. Un informe publicado por el National Research Council de Estados Unidos, citado por The Washington Post, señala que la cantidad de basura que orbita la Tierra ha alcanzado un punto de inflexión y es hora de que la NASA tome cartas en el asunto.
Basura espacial, chatarra orbital, objetos artificiales sin utilidad -restos de cohetes, satélites viejos y hasta pequeñas partículas de pintura- que orbitan la Tierra, como explica la nunca bien ponderada Wikipedia. Cosas que hemos dejado atrás con cada excursión que hemos hecho fuera del planeta y, que como suele pasar también dentro, se nos ha olvidado recoger. No sólo hace extraterrestres nuestro problema ecológico sino que además aumenta el peligro de colisión en nuestra órbita.
El presidente del comité que elaboró el informe es Don Kessler, importante científico que trabajó para la NASA y que en 1978 propuso el Síndrome Kessler o colisiones en cascada, el cual predecía que la densidad de objetos en la órbita terrestre baja (LEO, siglas de su nombre en inglés) es lo suficientemente alta para que las colisiones entre los objetos que allí flotan puedan causar una cascada, pues cada generación de residuos resultantes de esas colisiones aumentará la posibilidad de nuevas colisiones.
Continúa la lectura: Es hora de limpiar la basura que abunda en la órbita terrestre

El tigre de Tasmania tenía una mandíbula demasiado débil para derribar y matar a una oveja adulta. Este hallazgo, hecho por un equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, pone en evidencia una injusticia ecológica: la persecución de una especie debido a un crimen que no pudo cometer. De hecho, su incapacidad para cazar presas grandes puede haber acelerado su desaparición.
Aunque las causas exactas de la extinción del Thylacinus cynocephalus -conocido también como tigre de Tasmania, tilacino y lobo marsupial- todavía son debatidas, se sabe que los colonos europeos de la isla pusieron precio a su cabeza y lo cazaron tenazmente. Los pastores de ovejas que se asentaron en Tasmania, donde habitaba la última población de este marsupial carnívoro superviviente para principios del siglo XX, lo acusaron de atacar y diezmar a sus rebaños. Fue ofrecida una recompensa por cada ejemplar de lobo marsupial al que se diera muerte.
M.R.G. Attard, U. Chamoli, T.L. Ferrara,T.L. Rogers, S. Wroe, de la Escuela de Ciencias Biológicas, de la Tierra y Medioambientales de la Universidad de Nueva Gales del Sur, estudiaron los factores de riesgo que han estado implicados en la extinción reciente de algunas especies, entre ellas el tigre de Tasmania. Uno de estos factores es la especialización de la dieta, que puede ser evaluada a partir del rendimiento biomecánico del cráneo del animal estudiado.

Los delfines de la parte este de la Bahía Shark, en Australia, han encontrado un uso para las caracolas distinto a aquel tan romántico de ponérselas en la oreja para escuchar el ruido del mar. Las usan como herramienta para obtener alimento y pueden estar enseñando la técnica a otros. A esa conclusión ha llegado un equipo de científicos después de décadas de observación de esta población de delfines. En fin, que el resto de las especies no dejan de sorprendernos.
En 2007, un equipo de investigadores de la Universidad Murdoch, con sede en la ciudad australiana de Perth, fotografió a un grupo de delfines que sostenían caracolas con sus hocicos. No sólo las sostenían sino que, además, las sacudían en la superficie del mar. ¿Cuál era el objetivo de este comportamiento? La cola de un pez asomando por una de las conchas fue la clave: los investigadores comprobaron que los delfines sacudían las caracolas para que los peces que estaban dentro de éstas cayesen en sus bocas.
Los científicos creen que, de hecho, los delfines usan sus hocicos para atrapar a los peces pequeños dentro de las caracolas. Cuando lo logran, suben a la superficie con éstas en el hocico, las sacuden para drenar el agua y reciben el preciado pez. Simon Allen, de la unidad de investigación de cetáceos de la Universidad, explica que hasta el momento, él y sus colegas no saben si los delfines persiguen a los peces, forzándolos a meterse en las caracolas vacías, o si manipulan previamente las conchas, por ejemplo, colocándolas con la abertura hacia arriba, de forma que resulten atractivas como refugio para los peces.

El fastidioso aumento de las medusas, que tantas veces nos amarga los bañitos de mar, podría ser resultado directo de la sobreexplotación pesquera europea, afirma un estudio de la OCEAN 2012.
El informe de la OCEAN 2012, alianza que incluye cientos de organizaciones de defensa de los ecosistemas marinos, sostiene que las medusas están enseñoreándose del Mediterráneo y del Mar Negro a consecuencia del desequilibrio de los ecosistemas provocado por la sobrepesca, que proporciona un nicho ecológico donde prosperar a estos animales gelatinosos.
De seguir esquilmando la vida oceánica, tendremos que acabar comiendo medusa de lunes a domingo a falta de otras especies que poder pescar. En concreto, el estudio habla de la sobrepesca, y la consiguiente “eliminación de muchos peces en los ecosistemas”, como “la causa más probable” de una proliferación significativa de medusas en estos dos mares.
El estudio también señala otras causas que pueden explicar este aumento de medusas, como los cambios en las corrientes, la salinidad o la temperatura del agua (cambio climático), destacando la sobrepesca como factor que puede hacer que éstas “crezcan de forma exponencial”. En su comunicado, la OCEAN2012 aboga por una reforma radical de la Política Pesquera Común (PPC) en los estados miembros de la UE que ponga fin a esta lacra.
Vía | www.maxisciences.com
Fotografía | Cochard

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dado luz verde a la construcción de un gasoducto de 1.711 kilómetros de largo, acertadamente llamado Keystone XL, que transportaría petróleo pesado desde las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, a través de las Grandes Llanuras estadounidenses hasta terminales petrolíferas en Oklahoma y en la costa del Golfo de México. Lo ha hecho al concluir que este gasoducto tendría efectos mínimos en el medio ambiente.
Como The New York Times señala, el proyecto aún debe superar varios obstáculos, entre ellos la aprobación por parte de otras agencias federales, otros estudios, audiencias públicas y consultas con los estados por los que el gasoducto pasará. Sin embargo, y ante la más que probable aprobación definitiva, los activistas a favor de la defensa del medio ambiente ya han mostrado su contundente y comprensible decepción.
Que la familia presidencial haya sembrado un huerto orgánico en la Casa Blanca está muy bien y fue recibido con mucho vítores en su momento. Sin embargo, esa y otras medidas ecológicas que pueda haber impulsado el Presidente toman cariz de greenwashing –puro lavado de cara- si se aprueba este gasoducto. Es difícil creer que su impacto ambiental será mínimo, pues la explotación desde la que parte una vez fue un valioso bosque y ahora es un paraje desolado.
También conocidas como arenas de petróleo o bituminosas, las arenas de alquitrán son una combinación de agua, partículas de arena y betún, una especie de alquitrán muy viscoso y pesado. El ejemplo más terrible es su explotación está precisamente en la provincia canadiense de Alberta. Allí se ha destruido una gran extensión de bosque boreal para la explotación de este producto que, además, en sus usos subsiguientes producirá enormes emisiones de gases de efecto invernadero.
Vía | www.nytimes.com
Fotografía | NASA Earth Observatory
Refrescar al perro y hacerle ameno el viaje es tan fácil como meterlo en el maletero del coche. No, que nadie se espante, porque al maletero le hemos hecho previamente unos buenos tajos para transformarlo en un lugar de privilegio. Así, el chucho puede ladrarle al viento, contemplar el paisaje y avisar si los indios se acercan.
Ya lo dice el refrán, a grandes males, grandes soluciones, aunque no sé si este curioso invento amenaza la seguridad vial. Quizás no haya problema y vaya atado, pero éste ya es otro tema. Lo que en este post nos ocupa es la divertida y ocurrente idea que ha tenido el dueño del coche del vídeo. Ni corto ni perezoso, hizo un agujero en el maletero de su viejo Lada para que su perro pudiera tomar el aire en ruta. ¿No es fantástico?
El conductor, de origen ruso, transporta a su perro sin que éste se sienta encerrado y dejando libre el resto del coche para otros ocupantes bípedos del género humano. Sin duda, una ingeniosa manera de transformar un lugar claustrofóbico a más no poder en un espacio ideal para poder transportar a su pastor alemán mientras éste permanece al aire libre durante el camino.
Además de las dudas sobre la seguridad vial, también se adivinan problemas en caso de lluvia, pues el agua puede inundar fácilmente el maletero. Una mayor facilidad de robo del vehículo y peligro de costipar al animal el invierno son otros de los peros que ponerle a este invento. Aún así, no hay por qué pensar en todo esto al disfrutar del vídeo. Sus escasos quince segundos de duración bastan para comprobar lo contento y tranquilito que va el perro a bordo. ¡Guauuu!
Vía | www.gentside.com

El escarabajo enterrador cubre sus nidos con una sustancia antibacteriana para garantizar la seguridad de sus larvas. Una medida tremendamente necesaria, tomando en cuenta que este escarabajo pone sus huevos en los cadáveres de pequeños animales, como pájaros y roedores, un parvulario que puede ser escondido de los depredadores fácilmente, pero que con la misma facilidad se descompone y convierte en una masa putrefacta de bacterias.
Si lo miramos desde un punto de vista escatológico, no deja de ser paradójico que esta sustancia antibacteriana sea secretada por unas glándulas que el escarabajo tiene en su ano. Andrés Arce, biólogo de la Universidad de Manchester, dirigió un equipo que analizó esta secreción en la especie de escarabajo enterrador Nicrophorus vespilloides y concluyó que es una enzima que corta las paredes celulares de los microbios.
La secreción es rica en lisozimas, enzimas antimicrobianas que, como explica la BBC, son comunes en el sistema inmunitario de los animales, y que son también segregadas en la leche de los mamíferos y en las lágrimas humanas. El equipo halló que cuando las larvas son criadas en ausencia de esta secreción, 40% de ellas tiene más probabilidades de morir antes de alcanzar la madurez. Los detalles del estudio han sido presentados en el XIII Congreso de la Sociedad Europea de Biología Evolucionaria.
El Nicrophorus, que curiosamente no es un insecto social, vive en las regiones templadas de Europa y Norteamérica. El insecto escoge un cadáver, hace una bola con la carne y pone en ella sus huevos. Luego la cubre con la sustancia antibacteriana y la entierra. La sustancia destruye los gérmenes, así que permite que la carne se mantenga libre de éstos durante el tiempo de desarrollo de las larvas. De no ser así, éstas no llegarían a desarrollarse.
Vía | www.bbc.co.uk
Fotografía | Holger Gröschl

Combatir la radioactividad de Fukushima resulta una tarea muy poco agradecida. Además de ser difícil, y en muchos casos imposible, costará mucho trabajo y dinero, pero hay que hacerla. Japón debe limpiar el área radiactiva y ello podría costarle miles de millones de dólares, pero los habitantes de la zona de exclusión no podrán regresar a sus casas en años.
Será un plan de limpieza sin precedentes, tanto en la movilización de recursos como en el increíble gasto que supondrá para el país, pero éste no hará posible que muchas personas vuelvan a su hogares (zona de exclusión), expuestos a altos niveles de cesio radiactivo, si bien agilizará que puedan hacerlo en el futuro. Tal es la dificultad de erradicar los niveles peligrosos de radioactividad para la salud encontrados en la zona, aunque algunos de los habitantes han comenzado su propia limpieza, cansados de esperar a que el gobierno actúe.
El plan de rehabilitación está a punto de ser presentado. Se espera conocer sus características en breve, pero ya se sabe que su meta general será reducir a la mitad la dosis de radiación en el aire en zonas residenciales en dos años. Recordemos que la contaminación incluye cesio 137, cuya radioactividad persiste durante 30 años.
Una expedición científica que viajó a una de las últimas zonas inexploradas de Brasil, en el noroeste del estado de Mato Grosso, descubrió una nueva especie de mono que los científicos creen que pertenece al género Callicebus, mejor conocidos como monos titi (como el titi de orejas blancas de la foto). El espécimen de primate fue encontrado en una zona situada entre los cursos del río Guariba y el río Roosevelt, dos de los cursos de agua más importantes en la parte norte-occidental del estado.
Como explica WWF, cuya rama brasileña participó en la expedición, el científico que hizo el descubrimiento, Julio Dalponte, dice que el primate tiene características en su cabeza y cola que nunca han sido observadas con anterioridad en otras especies de monos titi encontradas en la misma zona. El animal será estudiado para proporcionar una descripción detallada de sus características.
Este estudio durará seis meses. Sin embargo, no tendremos noticias hasta mucho después, pues el proceso de publicación de los descubrimientos en las revistas científicas especializadas puede tomar hasta un año desde el momento en que los artículos son presentados hasta el momento en que son aprobados para su publicación por los comités de revisión y arbitraje.
Dalponte comentó que el descubrimiento de la nueva especie aumenta el potencial de biodiversidad del noroeste de Mato Grosso y con ello la importancia de la conservación de la zona. El área que el equipo de expedición exploró se encuentra en una zona conocida como la Media Luna de la Deforestación, debido a que ha sido invadida por madereros ilegales y ocupada por granjas de ganado.
Vía | wwf.panda.org
Fotografía | Grendelkhan

Sabemos que el cambio climático amenaza la paz y la seguridad mundiales. Su potencial para provocar guerras y deteriorar ecosistemas vitales para la supervivencia de millones de personas preocupa a expertos, a organismos internacionales y, cómo no, a los países hegemónicos. Pero este tipo de amenaza no es nueva, pues según un nuevo estudio, ciclos climáticos como el de El Niño ya nos han traído conflictos en grandes zonas del planeta.
En este caso, se habla de conflictos armados que suelen derivar en guerras internas. En promedio, el estudio afirma que El Niño duplica las posibilidades de que se produzcan este tipo de enfrentamientos.
De acuerdo con el estudio, elaborada por científicos del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), estos ciclos climáticos aumentan las temperaturas y favorecen que salte la chispa. “Es la primera demostración de que la estabilidad de las sociedades modernas depende en gran parte del clima global”, señalan.
Continúa la lectura: El fenómeno de el Niño duplica las posibilidades de que haya guerras civiles
En dos pequeñas islas de la costa de la Columbia Británica, Princess Royal Island y Gribbell Island, vive una de las contradicciones más hermosas de la naturaleza: el oso de Kermode, ursus americanus kermodei, un oso negro cuyo pelaje es de color crema. Su población se concentra casi exclusivamente en las dos islas, que forman parte del Great Bear Rainforest, uno de los bosques lluviosos costeros más grandes del mundo.
Bruce Barcott y Paul Nicklen, autores del artículo publicado en el número de agosto de National Geographic, tuvieron que pasar unas cuantas semanas en la zona, en la costa este de Canadá, para poder ver y fotografiar al elusivo animal. No se trata de un oso albino. Aunque no saben exactamente por qué, los científicos sí saben cómo se produce el cambio que cambia el color del pelaje de estos osos: kermodismo, un fenómeno debido a una mutación recesiva en el gen MC1R, el mismo asociado con el pelo rojo en los humanos.
Barcott explica que para nacer blanco, un oso negro debe heredar la mutación de ambos padres, aunque estos no sean blancos. En la tierra firme de la Columbia Británica, sólo uno de entre 40 y cien osos negros nacen blancos. En cambio, en Princess Royal Island uno de cada diez osos negros es blanco, y en Gribbell Island la frecuencia se eleva a uno de cada tres.
Que esta subespecie del oso negro norteamericano haya sobrevivido a la caza probablemente tenga mucho que ver con la reverencia que le profesan las tribus indígenas cuyos territorios tradicionales incluyen el hábitat del Kermode. El grupo indígena Gitga’at lo llama oso espíritu y sus miembros nunca hablan de él. Cuando alguien se topa con un ejemplar, guarda el secreto. Si un cazador se atreve a entrar en la isla, advierte un guía local, quizá descubra que los osos devuelven los disparos.
Vía | National Geographic
Fotografía | Jackmont
Con unos agobiantes 30 grados Celsius de temperatura, un orangután decidió refrescarse humedeciendo un paño y frotándose con él la cara. Como si no fuese ya suficientemente sorprendente este comportamiento, el animal escurría el trapo luego de sumergirlo en un estanque, como lo haría cualquier humano consciente de que frotarse con un trapo que chorrea agua es poco agradable. Y de paso, el orangután en cuestión seca el borde del estanque.
Esto ante la mirada asombrada de los visitantes del zoológico Tama, en Tokio, Japón. Como señala Discovery, alguno de los cuidadores ha debido darle el paño al orangután, así que lo más probable es que el sorprendente comportamiento sea enseñado. Sin embargo, decidir cuándo usar el paño, así como otros detalles de la acción, evidencia espontaneidad. El orangután ha aprendido a usar el paño y pone esos conocimientos adquiridos adecuadamente.
Es probable, además, que el pequeño orangután que observa todo el asunto e intenta intervenir, esté aprendiendo. Discovery cita un estudio hecho por la Universidad de Duke que probó que los orangutanes tienen cultura, aprenden cosas nuevas y pasan los conocimientos de unos a otros.
Ahora que sabemos, gracias a datos recopilados por científicos de la Universidad de Melbourne en el zoológico de esa ciudad australiana, que los orangutanes consideran el mirar a la gente como una forma agradable de pasar la tarde, ya nos podemos ir sintiendo un poco tontos por estar grabando a uno de estos animales mientras se refresca. Seguro que él no entendía a qué venía tanta curiosidad.
Vía | news.discovery.com