
De acuerdo con Urs Niggli, director del centro para la investigación de la agricultura orgánica más grande de Europa, situado en Suiza, las evaluaciones del ciclo de vida han demostrado que la agricultura orgánica tiene ventajas en comparación con la agricultura convencional, en lo referido a producir la misma cantidad de alimentos con menos energía, agua y producción de gases de efecto invernadero. Sin embargo, tiene un punto débil: utiliza más tierra.
Así, el desafío es encontrar la manera de producir más alimentos orgánicos en cada hectárea de tierra, sin que por ello se pierdan las ventajas medioambientales. Niggli dice que los estudios que datan de la década de 1970 sugieren que existe potencial para reducir las emisiones mediante reducción de la labranza y otros métodos de agricultura ecológica.
Además, tanto en Estados Unidos como en Suiza y Alemania se han comparado métodos orgánicos con los métodos de cultivo convencional más de vanguardia, y la conclusión es que, en dos o tres décadas, la agricultura ecológica podría almacenar hasta 590 kilogramos de más carbono en el suelo al año por cada hectárea de tierra.
Continúa la lectura: La agricultura orgánica debe producir más alimentos en menos tierra

Hay radicales de la limpieza que no usan lejía por aquello del riesgo a que salpique la ropa y la destiña, o por el fuerte olor que despide. En su defecto, usan desinfectantes para las manos y todo producto que lleve el adjetivo antibacterial. A ellos –los fanáticos enceguecidos de los antibacterianos- dedico una frase de mi abuela: nadie se muere por no bañarse, pero por bañarse sí.
Hay investigaciones que vinculan la higiene excesiva con un aumento de las alergias, el asma y eccema en algunos individuos. Una gran cantidad de bacterias son útiles, tales como las que viven en nuestro tracto digestivo, que son en gran parte responsables de la digestión y la absorción de nutrientes, y son esenciales para nuestro sistema inmunológico. Los productos antibacterianos matan las bacterias indiscriminadamente, acabando con las buenas tanto como con las malas.
El uso regular de productos antibacterianos promueve el crecimiento de cepas resistentes de bacterias y gérmenes. Mucho se ha hablado de cómo esto puede disminuir la efectividad de los medicamentos antibióticos a largo plazo. Los antibióticos son importantes para luchar contra bacterias y patógenos como el estafilococo y E. coli, no para los tipos comunes que se arremolinan en el cuarto de baño y la cocina.