
La temida Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) ha sido actualizada hoy, con malas noticias para Europa: de las 435 especies europeas de mariposas examinadas, la población de una de cada tres está descendiendo y 9% está ya en peligro de extinción.
Annabelle Cuttelod, coordinadora de la lista roja europea de la IUCN, señala que la mayoría de las mariposas en riesgo están el sur de Europa, lo que debe llamar nuestra atención especialmente. La principal amenaza es la destrucción del hábitat natural no sólo de las mariposas sino también de los escarabajos y las libélulas.
En el caso de los escarabajos, cerca de 11% de las 46 especies están en riesgo de desaparecer en Europa, mientras que 7% enfrentan peligro de extinción en todo el mundo. La tala ha tenido mucho que ver en el declive de la población de aquellas especies que dependen de los troncos muertos.
Continúa la lectura: 9% de las especies de mariposas europeas corre peligro de extinción

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (International Union for the Conservation of Nature, IUCN) cataloga a 208 especies como posiblemente extintas, es decir, que ante la evidencia probablemente estén extintas pero que existe una pequeña oportunidad de que no lo estén. Son, pues, esas especies de cuyo avistamiento nadie ha mostrado evidencias. Más de la mitad son anfibios.
Uno de los símbolos de Puerto Rico se encuentra en esta triste clasificación: la rana Coquí, Eleutherodactylus jasperi, conocida también como Coquí dorado. Su croar fue tiempo atrás común en la Sierra de Cayey. Sin embargo, ningún individuo ha sido visto desde 1981. Entre las razones de su desparición los científicos señalan la alta especialización de su hábitat, la lenta reproducción y la introducción de depredadores.
Entre los mamíferos, resalta el caso del Bos sauveli, buey gris o toro Cuprey. Vivía en Camboya, Laos, el sureste de Tailandia y el oeste de Vietnam. De acuerdo con la IUCN, su población total se desconoce. Como mucho, podrían quedar menos de 250 individuos maduros, más probablemente en el Este de Camboya, en alguna zona protegida. No hay ningún individuo en cautividad. La especie está en el Apéndice I de la lista de CITES.
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Un nuevo informe de la WWF asegura que la población de tigres de la región que incluye a Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia y Vietnam -conocida como Gran Mekong, la cual contiene el mayor hábitat combinado de tigre del mundo, según el grupo- se ha reducido a 350 individuos, de 1200 que se estimaba que vivian en 1998. En el ámbito mundial, las poblaciones de tigres están en su punto más bajo.
El informe ha sido difundido antes de una conferencia de tres días sobre la conservación del tigre, que se inaugura hoy en el balneario tailandés de Hua Hin y en la que participarán ministros de 13 países que conforman el área del tigre asiático. Esta reunión se produce en el marco del Año Chino del Tigre, y hay que recordar que la subespecie china es considerada por muchos científicos como funcionalmente extinta debido a que no ha habido avistamientos fiables en los últimos 25 años.
Nick Cox, coordinador del Programa del Tigre del Gran Mekong el WWF, ha dicho en un comunicado que las poblaciones de tigres de Vietnam, Laos y Camboya tienen muchas papeletas para extinguirse localmente para cuando se celebre el próximo Año del Tigre, en el 2022, si no se intensifican las acciones para protegerlos.
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Salvar a una especie de la extinción puede ser rentable incluso para aquellos que no consideren importante la biodiversidad. Es decir, puede ser rentable económicamente. En el Reino Unido, en la Isla de Mull, el águila de cola blanca o pigargo europeo atrae a seis mil visitantes cada año, quienes dejan unos dos millones de libras esterlinas. La mitad del dinero recaudado se invierte en la comunidad local.
Mull es el hogar de diez parejas de esta águila, que se extinguió en Gran Bretaña en 1900 pero fue reintroducida en Escocia en la década de 1970, cuando unos individuos fueron llevados allí desde Noruega para iniciar una nueva población. El año pasado nacieron diez polluelos.
En Escocia, un total de 46 parejas de águilas de cola blanca han criado con éxito 36 polluelos. Según la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSPB), en 1700 había más de 200 parejas reproductoras en el Reino Unido, pero se extinguieron a principios del siglo pasado como resultado de la persecución, a menudo por parte de los pastores y guardas.
Hoy, Naciones Unidas inaugurará el Año Internacional de la Diversidad Biológica. Ban Ki-moon, secretario general de la organización, basará su discurso sobre un aspecto que alude a todos nosotros: la expansión humana está acabando con las especies a un ritmo unas mil veces más rápido que el natural. La tasa de pérdida de especies lleva a algunos biólogos a decir que estamos en medio de la sexta gran extinción de la Tierra. La diferencia con las cinco anteriores es que ellas fueron provocadas por eventos naturales, como el impacto de los asteroides que acabó con los dinosaurios. Esta extinción, en cambio, la estamos provocando nosotros.
Se espera que el discurso de Ban Ki-moon insista en que el fallo que se ha tenido en la protección de la biodiversidad -2009 ha sido un año fatídico para España en este sentido- debe ser una llamada de atención que conduzca a formas eficaces de protección de los bosques, de las cuencas hidrográficas, los arrecifes de coral y otros ecosistemas que albergan una gran variedad de especies. Si no por respeto y amor a las otras especies con las que compartimos el planeta, por lo menos por interés económico y social, después de todo, como sostiene la ONU, sistemas naturales como bosques y humedales proveen gratuitamente al ser humano de recursos.
La Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CBD por sus siglas en inglés) se acordó en la Cumbre de la Tierra de Río de 1992, junto con la Convención sobre el cambio climático. En la Cumbre de Johannesburgo de 2002, los gobiernos acordaron lograr una reducción significativa de la tasa de la diversidad biológica para 2010, así que este es el año de la acción. Esperemos que sea más concreta que la lograda en diciembre con respecto a la convención sobre el clima. India acogerá la próxima cumbre, en 2012.

Lo medioambiental tiene tirón actualmente, y todo el mundo se está subiendo al carro, la industria cinematográfica a la cabeza. 2012 ha recaudado más de 160 millones de dólares en Estados Unidos (cifras de Rotten Tomatoes) –incomprensiblemente para algunos, entre los que me cuento- con su mitológica trama. Avatar, mejor recibida por la crítica -tampoco lo entiendo-, ya ha superado esa cifra apenas en su segunda semana. En febrero de 2010 se estrena otra películas de corte apocalíptico climático: La Carretera (The Road). Ya os aviso que pese al reciclaje y la reducción de las emisiones, el ser humano ha llevado al planeta a la catástrofe medioambiental y ecológica.
En otras películas apocalípticas suele haber animales salvajes en las calles de las metrópolis, o mejor aún: las metrópolis cubiertas por un manto de grueso musgo. En La Carretera –basada en una novela del mismo nombre, escrita por Cormac McCarthy y galardonada con el Premio Pulitzer en 2007-no hay animales, ni árboles, ni bichos. Apenas hay gente. Porque, no sabemos cómo, hemos eliminado casi toda forma de vida de la faz de la tierra. En la novela tampoco se explica, pero podemos hacer algunas suposiciones.
Por ejemplo: el aire está tan cargado con una suerte de ceniza, que no sólo es casi irrespirable para los pocos humanos supervivientes sino que evita que crezca la vegetación. Es el mismo panorama que debieron temer los habitantes de las grandes ciudades europeas al comienzo de la revolución industrial, con todas esas chimeneas escupiendo carbón quemado. El mismo panorama que deben temer los habitantes de muchas ciudades chinas actualmente, y por la misma razón.
Continúa la lectura: Películas sobre el medio ambiente de 2010: La Carretera

La Royal Society for the Protection of Birds y BirdLife International advierten que el albatros está enfrentando la extinción debido al elevado número de ejemplares de esta especie que mueren enredados en los aparejos de pesca comercial. No están solos en el peligro: 37 especies de aves marinas están en riesgo. Las aves cogen el cebo de los anzuelos, quedan atrapadas en las líneas de pesca y se ahogan.
Un experto en albatros, el doctor Cleo Small, sostiene que están muriendo a una tasa cercana a un ejemplar cada cinco minutos, más rápido que cualquier otra familia de aves. La población de albatros de ala blanca de Georgia del Sur, Diomedea exulans, que posee la envergadura más larga de cualquier ave, está disminuyendo rápidamente. El principal problema es que los albatros tratan de robar el pescado y los cebos de pesca de calamar de los anzuelos de las líneas de pesca.
El seguimiento de los albatros de ala blanca, también llamados errantes, por la British Antarctic Survey de Georgia del Sur ha revelado una reducción de la mitad en el número de ejemplares en 2009, en comparación con el número que había en la década de 1960. La mayoría de especies en riesgo incluyen el albatros de Tristán del Atlántico Sur y la pardela balear del Mediterráneo.

El sapo de Kihansi será declarado extinto. Casi un tercio de los anfibios están en peligro de extinción. Es el grupo más amenazado del planeta, según la más reciente Lista Roja de Especies Amenazadas, publicada hoy por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Estos registros evalúan la situación de 47.677 especies. De los 6.285 tipos de anfibios evaluados, 1.895 están en peligro.
De los 5.490 de mamíferos del mundo, 79 están extintos en estado silvestre, 188 en peligro crítico, 449 en peligro de extinción y 505 vulnerables. La nueva lista incluye 293 reptiles que no estaban en ella el año pasado, sumando un total de 1.677 especies amenazadas, incluidos 469 que están amenazadas por la extinción y 22 que se creen ya extintas.
También hay 7.615 invertebrados, tales como la Joya Gigante, una enorme libélula roja se encuentra en el sudeste de Nigeria y el suroeste de Camerún, y 3.120 peces de agua dulce, de los cuales 1.147 están en vías de extinción. La nueva lista incluye también 12.151 plantas, entre ellas la Puya raimondii, que se encuentra en las zonas altas de Perú y Bolivia, que da semillas sólo una vez en 80 años, antes de morir, y crece hasta dos metros de altura.
Continúa la lectura: Los científicos identifican 17 mil especies en peligro de extinción

Botánicos de los Jardines Kew, en Inglaterra, han recogido semillas del banano de China, cuyo nombre científico es musa itinerans, que es parte importante de la alimentación de los elefantes salvajes y está amenazado por la limpieza de la jungla para la agricultura comercial. Es una de las 24.200 especies de plantas salvajes almacenadas en el Millennium Seed Bank, un proyecto de conservación dirigido por el Royal Botanic Gardens de Kew y 54 instituciones del mundo.
Con la adición de las semillas del banano chino, el proyecto alcanza su objetivo de recoger y conservar las semillas de 10% de las plantas salvajes más amenazadas del mundo. Desde el año 2000, más de 3,5 billones de semillas han sido recogidas y guardadas dentro contenedores herméticos, en las bóvedas con temperatura controlada que se encuentran en Ardingly, en el sur de Inglaterra, así como en sus países de orígen.
Entre 60 mil y 100 mil especies de plantas están amenazadas con la extinción, lo que representa un cuarto del total de las que existen en el planeta. La amenaza proviene principalmente de la quema de largas extensiones de selva y hábitat salvajes para la agricultura así como la sobreexplotación de la tierra.

¿Qué pasaría si no llegásemos a ningún acuerdo y las emisiones de CO2 siguieran su curso como hasta ahora? ¿Cómo quedaría el planeta? Al parecer, la mayor preocupación de los climatólogos es la posibilidad de que el calentamiento global desate estos dos escenarios: el deshielo de la turba rica en carbono que se encuentra en el permafrost, y la liberación del metano almacenado en los fríos sedimentos del océano. Los científicos miran al máximo térmico del Paleoceno-Eoceno.
El primer escenario –el derretimiento del permafrost- podría significar la liberación de trillones de toneladas de carbón en la atmósfera, tal vez superior a los tres trillones de toneladas que los seres humanos podrían emitir a partir de combustibles fósiles. Para que el planeta no se caliente más allá del límite de los dos grados Celsius, un estudio sugiere que no se debe emitir más de 750 millones de toneladas de carbono en total.
El segundo escenario es la liberación de metano almacenado en forma de metano en los sedimentos oceánicos profundos. A medida que los océanos se calientan y el metano -que es un potente gas de invernadero- entra en la atmósfera, contribuye al calentamiento y, por lo tanto, acelera la descomposición de los hidratos en un círculo vicioso.

Ya os habíamos contado que la población de ardillas rojas se está recuperando en el Reino Unido. La ardilla gris, considerada más mona por las familias adineradas de las islas, había extendido una enfermedad que la estaba acorralado casi hasta la extinción. Pero nos ha salido dura la ardilla roja: ha desarrollado inmunidad a la viruela de la ardilla, que estaba matando a los últimos ejemplares que quedaban en Inglaterra y Gales.
Un estudio de los cadáveres de más de 500 ardillas rojas ha concluido que ocho habían sido expuestas al virus de la viruela, aunque murieron por otras causas. Una ardilla roja en cautividad también sobrevivió a la exposición al virus. Los científicos creen que hay indicios de la presencia de anticuerpos contra el virus en algunas ardillas rojas silvestres, las cuales parecen haber desarrollado una inmunidad natural a la enfermedad.
Se pensaba que el virus era 100% ciento letal para las ardillas rojas, así que estos resultados llevan a suponer que, o bien pueden estar expuestas a la enfermedad y arreglárselas para sobrevivir, o han sido expuestas al virus y no han desarrollado la enfermedad.
Continúa la lectura: La ardilla roja está desarrollando inmunidad contra la viruela
Vaya con la comunidad ornitológica mundial, que ahora nos pone en el dilema de dudar de la extinción de las especies. El asunto parece una broma pesada: las llamadas especies extintas, ¿lo están realmente? ¿Podríamos redescubrir a un ejemplar de dodo debajo de una palmera, en una playa cualquier de las islas Mauricio? Los ornitólogos dicen que sí. Bueno, quizá no un dodo, pero sí algún ejemplar de las muchas especies que creemos que extintas y que, dicen ellos, podrían no estarlo después de todo.
La explicación que hace Michael McCarthy, editor de la sección de medio ambiente del diario inglés The Independent, no podría ser más completa. Los ornitólogos nos ponen en esto, dice McCarthy, porque en los últimos años ha habido una serie de redescubrimientos de aves, mamíferos, peces, insectos y otras criaturas que se creía que habían desaparecido del planeta. Por ejemplo, una zarigüeya endémica de Australia –el Petaurus gracilis- que fue redescubierta en 1989 tras una ausencia de más de 100 años.
Pero, si nos han dicho que estaban extintas, sería porque lo estaban, ¿o no? Según McCarthy, no, porque la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia. Vamos, que el hecho de que no las veamos no significa que no estén. Entre nosotros: vaya ligereza con la que etiquetan los científicos, si el asunto es así. ¿Qué especies podríamos redescubrir? Por ejemplo, algunas de las especies de rinoceronte, que tal vez se hayan escondido en los densos bosques de Asia.
Continúa la lectura: Los ornitólogos nos retan a redescubrir especies que se creen extintas