
Por lo visto, tener el cuello largo para alcanzar las hojas no lo inventaron las jirafas. Un ratito antes, algo así como 150 millones de años, existió un dinosaurio herbíboro de cuello largo, cabeza pequeña, cuatro patas y una gran cola. Ha sido bautizado como Abydosaurus mcintoshi, y se trata de una especie de dinosaurio gigante desconocida hasta ahora.
Paleontólogos de la Universidad Brigham Young y del Monumento Nacional de Dinosaurios ha tenido la suerte de encontrar cuatro cráneos del Cretácico en un yacimiento de Utah, donde vivieron dinosaurios durante el periodo Jurásico.
Cuando vieron asomar algunos huesos entre la tierra, los paleontólogos Daniel Chure y Brooks Britt gritaron un entusiasmado: “¡Tenemos calaveras!”. Su euforia era lógica, y se explica porque existe un vacio científico sobre las cabezas de los saurópodos (Abydosauros pertenece a este grupo), abundando, sobre todo, datos de cuello para abajo.

Un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Oxford, ha descubierto más de 70 fósiles que datan de 565 millones de años en Newfoundland, Canadá. Se cree que son la primera evidencia de vida animal en la tierra. Los detalles del descubrimiento serán publicados en un artículo en el número de este mes de la revista Geology.
Uno de los autores, Alex Liu, sostiene que el hallazgo muestra que la evolución de la vida animal tiene una historia mucho más antigua de lo que se pensaba. Más exactamente, se trata de 70 huellas fosilizadas, las cuales indican que alguna criatura antigua similar a las modernas anémonas de mar, se movió por el suelo marino del periodo Ediacárico.
Citado por Science Daily, Liu explicó que las huellas halladas indican claramente que el organismo que las dejó podía ejercer algún tipo de control muscular durante la locomoción. Ello evidencia por primera vez que las criaturas de este periodo de la historia de la Tierra tenían músculos que les permitían moverse, así que podrían cazar o escapar, es decir, que probablemente eran animales.

Ni el cambio climático ni el impacto de asteroides. Los grandes animales que poblaron la tierra hace 50.000 años sucumbieron a la caza. Ésta es, al menos, la conclusión de una nueva teoría sobre la extinción masiva de los animales de gran tamaño, basada en hallazgos fósiles.
Quizás el hombre moderno y el antiguo tienen más en común de lo que parece a simple vista. Según un estudio, la caza podría haber provocado la extinción masiva de animales de gran tamaño en todo el mundo, del mismo modo que la depredadora acción humana tiene hoy desbaratado el cambio climático.
Este nuevo informe revela que la caza, no el cambio climático, podría haber sido la culpable del fin de estas especies. De acuerdo con esta tesis, de la Universidad de Wisconsin, la depredación de las antiguas poblaciones humanas habría conducido a animales de gran tamaño a la extinción.
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