
En una conferencia de la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas celebrada en Ginebra, Suiza, a la que asistieron dirigentes y ejecutivos del sector energético europeo, se alertó que la crisis económica mundial que atravesamos está poniendo en jaque inversiones en el sector de la energía que son clave para enfrentar el aumento futuro de la demanda y el necesario cambio hacia energías más limpias.
Los magnates del gas, el petróleo y la generación eléctrica reconocieron que estaban retrasando y recortando las inversiones previstas debido a la falta de créditos financieros disponibles, el desplome económico y los volátiles precios del petróleo y el gas.
El que no llora no mama, dicen. Y los más ricos, mira por dónde, también lloran. Lo que piden es “capital fresco”. Pero no se engañen, que el ecologismo no es lo que les mueve: el dinero lo quieren para renovar y expandir infraestructuras ligadas a la capacidad productiva y a oleoductos. Bueno, además, añaden, también para recortar emisiones de gases de efecto invernadero y para pasarse a fuentes energéticas alternativas más costosas, según ellos.
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En apenas un par de noches cuatro granjas peleteras han recreado aquella película de los sesenta titulada La Gran Evasión que era un canto a la resistencia. Pero, en este caso, quienes huían de sus captores no eran Steve McQueen, James Coburn, Richard Attenborough o Charles Bronson sino miles de visones. Lo cierto es que la industria peletera española –y su clientela- es responsable de la muerte de más de cuatrocientos mil de estos mamíferos cada año. Tras una existencia confinados en jaulas (cubos de unos 50×50x50 centímetros) son ejecutados con una técnica grotesca: Asfixiados con los gases del tubo de escape de un tractor.
Las hembras sobreviven hasta tres años pues son utilizadas como reproductoras aunque sus crías les son arrebatadas a las pocas semanas. El resto de la historia lo imaginas, son despellejados y utilizados en la industria textil. Ese guión ha cambiado para los miles de visones liberados en las últimas madrugadas en granjas peleteras de Soria y A Coruña. La última ha sucedido en Lubia e, inmediatamente, varias cuadrillas del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León han sido movilizadas para su captura y devolución a su celda que, en un mes, se convertirá en tortura y muerte siguiendo los pasos explicados.
La noche anterior la actividad de los anónimos libertadores se coordinó para que su acción provocara la atención de los medios de comunicación y, por tanto, un debate público. Las granjas –campos de concentración y exterminio animal, si se prefiere- elegidos fueron los situados en Abegondo, Montouto y Bisoño. Sin embargo, el enfoque de la mayoría de medios de comunicación, lejos de explicar como es la existencia y la muerte de los visones se ha centrado únicamente en los aspectos negativos, que los hay (atropellos, desequilibrio de ecosistemas). ¿Lo han hecho por desidia? ¿Por falta de tiempo para elaborar las informaciones? ¿Por presión de empresarios y autoridades? ¿Por decisión puramente profesional? ¿Por convencimiento personal?
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Hasta ahora el lignito había ocupado un puesto secundario entre los recursos minerales por tratarse de un tipo de carbón (de un reconocible color pardo) con un alto grado de humedad, bastante inflamable y un bajo rendimiento energético. Su papel quedaba reducido al de consumo interno en aquellas zonas donde abundaba pues sus características desalentaban a cualquiera a la hora de convertirlo en producto para la exportación. Pero la crisis energética y los adelantos técnicos como el secado o la gasificación han logrado que el hasta ahora relegado lignito se convierta en un negocio rentable por su potencial como combustible o fertilizante.
Los defensores de esta versión dos punto cero del lignito aseguran que con los nuevos tratamientos a los que es sometido su grado de humedad se reduce considerablemente así como sus emisiones de CO2 al quemarse, que disminuyen en una tercera parte. Todas estas novedades han hecho que las minas del estado de Victoria (sureste de Australia) cobren una nueva dimensión. Por lo pronto, los expertos calculan que con el lignito localizado hasta la fecha la región tiene, con su nivel de consumo actual, para cinco siglos. Y, aún así, hay trece mil millones de toneladas disponibles para otros usos. Así que lo que antes era un simple dato geológico ahora se ha convertido en una oportunidad de negocio demasiado suculenta como para dejarla pasar.
La mayor parte de estos millones de toneladas potencialmente disponibles para la exportación se concentran en valle de Latrobe, tal y como recoge el documento interno que maneja el gobernador del estado de Victoria y que los medios australianos se han encargado de hacer público calificándolo de “secreto sucio”. El documento reconoce que la apuesta por la exportación de lignito disparará las preocupaciones de la comunidad pues supone multiplicar los gases de efecto invernadero en comparación con el gas o el carbón. El gobernador Brumby ha respondido a las críticas con un argumento simplista: “No veo ninguna razón por la que no se pueda exportar lignito, Australia exporta petróleo, gas, carbón y uranio, ¿por qué este caso es distinto?”.
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La supervivencia del pueblo indígena siberiano nenet, en la península de Yamal en el norte de Rusia, se encuentra seriamente amenazada por ambiciosos proyectos de extracción de gas y petróleo por la empresa estatal Gazprom. Según Reuters, bajo la tundra helada que han habitado durante siglos, hay suficiente gas como para calentar el mundo entero por cinco años…
No en vano, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha descrito la zona como “el granero del mundo” de gas y petróleo. Habría ahí como un cuarto de todas las reservas de gas conocidas del planeta. Los nenets, cuya población ronda las 42.000 personas, describen el hallazgo como “catastrófico”.
Y es que son estas muy malas noticias para este pueblo nómada que migra de norte a sur, por distancias de hasta 150 km, cada año. Viven de sus rebaños de renos y de la pesca en los cristalinos lagos y ríos de la región. Se alojan en tiendas y se iluminan gracias a lámparas de keroseno y fuegos de leña. Como es obvio, los nenets temen que la industria dañe y contamine la tundra e hipoteque su forma de vida tradicional.
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La tribu de los Nenets, que habita en la gélida península de Yamal (Rusia), posee un terrible tesoro: en el subsuelo de las tierras que ocupa hay suficiente gas para calentar el mundo durante cinco años. La gigante estatal rusa de gas, Gazprom, tiene un plan ambicioso para perforar esta región. Ya en su momento el primer ministro Vladimir Putin la considero el tesoro perdido del mundo, por la gran cantidad de gas y petróleo que descansa en su lecho.
Los expertos, y los propios Nenets, dicen que la explotación del gas puede dañar y contaminar la tundra. Un tren serpentea a través de este hermoso y helado paraje, un tramo del recién inaugurado sistema ferroviario destinado a la industria energética. Bovanenkovo, el nuevo campo de explotación gas, es el más grande de Rusia y se encuentra en la parte superior de Yamal.
Servirá como punto de inicio del gasoducto de Nord Stream, que llegará a Alemania en el 2012. Ocupa alrededor de dos tercios de los 700 kilómetros de la península. El gobierno ruso está dispuesto a explotar la región de los Nenets tan pronto como sea posible y sin mediación de nadie. El mes pasado propuso incentivos fiscales con el fin de atraer a empresas extranjeras para la perforación de esta masa helada, cuyas reservas son de unos 16 billones de metros cúbicos.
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Por fin uno de los grandes de Europa se atreve a implantar un impuesto verde. Ha tenido que ser el correoso Nicolas Sarkozy el que hiciera ayer el anuncio por el que, a partir de 2010, en Francia se gravará con 17 euros cada tonelada de CO2 emitida por el uso de petróleo, gas o carbón.
El impuesto se aplicará a empresas y a particulares. A estos últimos, no obstante, se les compensará con una reducción en su impuesto sobre la renta (en el caso de no pagar este impuesto verde al no emitir CO2 proveniente de petróleo, gas o carbón) o con un “cheque verde” compensatorio (en el caso en que la familia en cuestión sí haga uso de estos hidrocarburos).
A nivel de dinero, ¿de cuánto estamos hablando? Partiendo del precio medio de la tonelada de CO2 en los últimos dos años, 17 euros, el nuevo gravámen representará un aumento de 4,5 céntimos por litro en el precio del litro de fuel, 4 céntimos por litro en el caso de la gasolina y 0,4 céntimos por kilovatio por hora para el gas. La electricidad está exenta porque prácticamente toda proviene del nuclear, en Francia.
Si algunos pensaban que la guerra de este siglo sería por el agua, Rusia ha puesto sobre la mesa otra razón (como si hiciera falta). La nueva estrategia nacional de seguridad de este país, que analiza las amenazas a la seguridad hasta el 2020, destaca, de acuerdo con el Times, una batalla por el control de los recursos petroleros y gasíferos alrededor de sus fronterasen el Ártico como una fuente de conflicto militar en potencia.
Cita el diario inglés el documento:
La presencia y potencial escalada de conflictos armados cerca de las fronteras nacionales de Rusia, y acuerdos fronterizos pendientes entre Rusia y varias naciones vecinas, son las mayores amenazas a los intereses y la seguridad fronteriza de Rusia.
Según dice el diario, el Kremlin ha insistido en que no se trata de militarizar el Ártico, sino de una advertencia de que, ante la posibilidad de un conflicto armado, Rusia estaría dispuesta a defender sus intereses por la fuerza si el calentamiento climático hace más factible la explotación de las riquezas energéticas de la región.
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Rusia planea construir una flota de centrales nucleares, flotantes y sumergibles, con el objetivo de explotar las reservas de petróleo y gas del Ártico. De acuerdo con The Guardian, estos planes han disparado la alarma entre los medioambientalistas. Bellona, un grupo de vigilancia medioambiental importante en Escandinavia, ha condenado la idea de usar la energía nuclear para abrir el Ártico a la producción de petróleo y gas.
Bellona sostiene que el riesgo de un accidente nuclear en una central flotante es elevado, así como el impacto potencial que las emisiones de radioactividad podrían tener en el frágil ecosistema ártico.
Si se produce desecho radioactivo adicional, ¿será lanzado al mar? Es otro temor de los defensores del medio ambiente. Rusia tiene un largo historial de contaminación del Ártico con desechos radioactivos, entre estos 12 reactores nucleares y más de 5 mil contenedores de desechos nucleares líquidos y sólidos que han sido tirados al mar en la costa Norte y en la isla de Novaya Zemlya.
A continuación, os dejo un vídeo de European Free Alliance, un grupo parlamentario europeo compuesto por políticos de tendencia ecológica y representantes de naciones sin Estado, que se oponen a la explotación nuclear petrolera y gasífera en el Ártico.
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El pasado lunes se informaba de un vertido de petróleo ha cubierto 3 kilómetros de costa Sakhalin, matando centenares de aves. Pero esto es sólo un aviso de la catástrofe ambiental que se avecina. El vertido se originó en una planta en construcción de gas natural licuado, aunque los propietarios – un consorcio formado por la rusa Gazprom, la anglo-holandesa Shell y Mitsubishi - niegan el vertido. Los habitantes de la zona están intentando lavar las aves afectadas, mientras nadie toma responsabilidad. Esta táctica es nueva. Estábamos acostumbrados al “Ya está limpio. Ningún problema”. Ahora tienen una nueva táctica: “¿Qué vertido?”.
La isla de Sakhalin, en la costa del Océano Pacífico de Rusia, es una región de una gran riqueza natural. Osos, salmones, aves marinas y ballenas se encuentran en abundancia.
En 1994 la industria petrolera llegó de la mano de Shell, con un grave impacto sobre el ecosistema como denuncian desde la ONG Sakhalin Environment Watch, pero también para la comunidad local, con la masiva llegada de trabajadores foráneos que trajeron SIDA, prostitución y violencia. Eso sí, desde la industria fósil sacan pecho y están muy orgullosos de su proeza y de lo que han hecho por la isla.
En una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta, han instalado oleoductos y gaseoductos de los que estoy seguro oiremos hablar en cuanto la cosa se mueva un poco. Estos señores perderán dinero, pero la isla pagará un precio mucho más alto. Sigue leyendo para ver cómo Europa está pagando todo este estropicio y ver un video de lo buenos que son en la tele los de la Shell.
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El reciente conflicto militar en la franja de Gaza puede entenderse como una lucha por el control de un importante yacimiento de gas natural en las aguas territoriales de la Autoridad Nacional Palestina. Israel necesita ese gas, pero interrumpió las negociaciones para comprárselo a sus dueños justo antes del inicio de la escalada bélica porque no estaba de acuerdo con las condiciones económicas.
En el año 2000 un yacimiento de gas natural valorado en 4 billones de dólares fue descubierto en el subsuelo marino a 36km de la costa de Gaza, en una zona bajo control palestino según los acuerdos internacionales. La empresa British Gas Group (BG) , un holding de inversiones libanés y la Autoridad Nacional Palestina formaron un consorcio para su explotación. El gobierno palestino recibiría un 10% de los ingresos de la actividad de extracción.
Las negociaciones empezaron para vender el gas producido a un Israel necesitado de energía, como podemos leer en su prensa. Su electricidad proviene en la actualidad en un 70% del carbón y en un 30% del gas natural, que está resultando un recurso un poco crítico, como en Europa. Los recursos propios de gas de Israel están a punto de agotarse, cuestión de 1 o 2 años, y Egipto – uno de sus principales proveedores de este combustible – está jugando un poco la baza política y este año sólo les ha suministrado la mitad de lo acordado. Cuentan con instalaciones de regasificación, de manera que pueden importar gas natural licuado para abastecerse en cierto grado, pero la situación energética en Israel no está para tirar cohetes (aunque al final sí que los tiren, vaya ironía).
Las negociaciones para que Israel comprara el gas no prosperaban porque no se podían poner de acuerdo en el precio. Entonces Hamas se hizo con el control del gobierno palestino. Los israelíes empezaron a decir a partir de entonces que por esa vía de buscar un acuerdo de compra, un 10% del precio que pagaran por el gas de Gaza iría a parar a financiar acciones terroristas, y arrancó un debate sobre de quién era el gas y cómo debía Israel acceder a ese recurso. Lo próximo es que el comité israelí se retira de las negociaciones y empieza la Operación Plomo Fundido. ¿Casualidad? La no tan futura crisis energética ya hace tiempo que está aquí, detrás de los conflictos que inundan los titulares pero a los que generalmente se les da otro nombre y que cada vez irán a más.
Vía | citizenreporter.org
Vía | www.jpost.com
Fotografía | Yehuda Boltshauser
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El año empieza movidito para la recién estrenada Presidencia checa de la Unión Europea: medio continente se ha quedado sin gas en pleno invierno tras cortar el gigante ruso Gazprom el suministro, como castigo al supuesto desvío de gas por parte de Ucrania. La lista de países afectados es larga: Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Grecia, Hungría, Macedonia, Serbia y Rumanía no recibían gas desde anteayer, mientras que Alemania, Austria, Eslovaquia, Eslovenia, Francia, Italia, Polonia y la República Checa vieron reducido el suministro. Las últimas noticias indican que ayer por la mañana se cerró la espita. Del todo. Ya no llega ni gota de gas ruso a Europa.
Antes de lanzarme con lo que propiamente es el cuerpo de mi artículo de opinión, dejadme que me quede bien descansado con un párrafo geopolítico con los que tanto disfruto. Ucrania, como país de la órbita ex-soviética, se ha beneficiado durante décadas de precios subvencionados para el gas ruso, muy por debajo del de mercado. La madre Rusia amamantaba a sus pequeñas repúblicas centro-asiáticas, caucásicas y de Europa del Este con sus ubres repletas de gas. Lo que ha pasado es que muchas de estas repúblicas tienen hoy gobiernos pro occidentales y pro OTAN (desde Georgia que se muere por entrar en la OTAN, a República Checa y Polonia que quieren albergar el polémico escudo antimisiles estadounidense). En el caso de Ucrania, el eje geopolítico dio definitivamente la espalda al Kremlin para mirar hacia la Casa Blanca con la llamada Revolución Naranja de 2004, de la que salió victorioso el pro occidental Víktor Yúshchenko, que casi pierde la vida tras ser misteriosamente envenenado con dioxinas (de película, ¿os acordáis?).
Pues ya está dicho casi todo. A Rusia no le da la gana venderle el gas a precio regalado a una nación que coquetea con sus enemigos (normal), y Ucrania, muy lista, se resiste a que le suban los precios. Mi opinión personal es que Rusia debería entrar en la UE. Pero eso es harina de otro costal, no estoy escribiendo estas líneas para defender eso, sino para declarar a los cuatro vientos que la tan proclamada seguridad energética pasa necesariamente por la diversificación de las fuentes de energía, por un lado, y la auto-producción de energía por parte de los ciudadanos por otro.
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