
El gobierno de Cuba ha anunciado un proyecto para rodear las áreas urbanas con miles de pequeñas granjas, en un intento de frenar el declive de la agricultura del país y aliviar sus problemas económicos, según reporta Reuters. El plan de cinco años requiere el cultivo de frutas y hortalizas, así como la cría de ganado, en anillos de cuatro kilómetros de ancho alrededor de 150 de las ciudades y pueblos de Cuba, con excepción de La Habana.
El programa piloto se está llevando a cabo en la ciudad de Camagüey, en la que, según el Ministerio de Agricultura de Cuba, eventualmente habrá 1.400 pequeñas granjas que cubrirán 52 mil hectáreas a pocos minutos fuera de la ciudad. Las granjas, que estarán tanto en manos privadas como de algunas cooperativas y empresas estatales, deberán cultivar todo de forma orgánica, y el ministerio espera que produzcan 75% de los alimentos que consumen los 320.000 habitantes de la ciudad.
El proyecto se inspira en los jardines urbanos desarrollados por Raúl Castro durante la depresión económica que sufrió Cuba en la década de 1990, después del colapso del comunismo en Europa oriental. El entonces ministro de defensa proclamó entonces que los frijoles eran más importantes que los cañones.

La agricultura quiere volver a la ciudad, acercar de nuevo a productores y consumidores, evitar kilometrajes irracionales que consumen más energía que la misma producción de los alimentos. Pero el espacio disponible es poco, motivo por el cual los arquitectos piensan en las granjas verticales como solución. Es el caso de una inceíble granja urbana, bautizada como Dragonfly por su forma de alas de libélua, diseñada por el arquitecto belga Callebaut Vicente para la ciudad de Nueva York.
Con sus ada menos que 132 pisos y una altura de 600 metros verticales, el Dragonfly sin duda rivalizaría y hasta dejaría pequeños a su lado a muchos de los rascacielos de Manhattan. El edificio sería 100% autosuficiente energéticamente gracias a una combinación de energía solar y eólica. Puede albergar hasta 28 campos de de cultivos diferentes y producir fruta, hortalizas, cereales y también productos de origen animal como carne o lácteos. Habría incluso dependencias para laboratorios, oficinas y para sus habitantes-trabajadores. El agua de lluvia se almacenaría y, convenientemente mezclada y tratada con los residuos de la misma granja, se reciclaría para su uso agrícola.
Este es el tercer diseño de granja vertical futurista del que hemos dado cuenta recientemente. Los otros dos fueron la granja urbana vertical Harvest Green Tower de Vancouver y la del estudio de arquitectura Studiomobile para Dubai.
Granja urbana vertical Dragonfly en Nueva York





Vía | www.inhabitat.com
Fotografías | www.inhabitat.com
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The Food Project es una asociación que intenta convencer a los jóvenes en Estados Unidos de las ventajas de la integración y el aprendizaje de labores colectivas a través de la agricultura sostenible. Todos los años, la asociación ayuda a más de un centenar de personas y miles de voluntarios en granjas con un promedio de 12 hectáreas en zonas rurales de Lincoln, Massachusset y algunos espacios urbanos de Boston.
Bajo el manto de The Food Project, cada temporada se cultivan casi unas cien toneladas de alimentos sin pesticidas químicos, de los cuales la mitad se donan a refugios locales. La otra parte se vende a través de la Community Supported Agriculture (CSA), organismo que comercializa con cultivos provenientes de agricultores locales. The Food Project, además ha creado su propia línea de alimentos elaborados a partir de sus cultivos: salsas, aderezos y pasteles, entre otros. La asociación trabaja también en conjunto con jardineros urbanos para ayudarles a reparar suelos contaminados con plomo.
The Food Project se ha trazado unas metas para los próximos cinco años: duplicar el tamaño y el impacto de su sistema de trabajo mediante el aumento de sus cosechas anuales de 90.000 a más de 150.000 kilos, crear asociaciones políticas para fomentar la producción y el consumo de alimentos locales, y fortalecer el trabajo conjunto con productores, distribuidores y funcionarios de la ciudad para mejorar la comercialización de alimentos frescos producidos en zonas urbanas. Si tenéis curiosidad en saber cómo funciona, os dejo un vídeo después del salto.
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